Feb
1

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Nada sucede dos veces

Da cierta paz que este febrero de 2021 empiece en lunes y termine en domingo. Porque, aparte de su nítida cuadrícula, limpiar la tarima de madera de la ducha se ha convertido en un tangram de buenos días, fastidioso y don limpio. Nada sucede dos veces, necesito recordar este mantra mientras intento sonreír sin dientes, aunque sea con los pies y sus zapatos a juego. Paseo a Obi mientras lo intento, compro una barra de pan de cuarto, y no cojo el ascensor a la vez que el vecino del quinto. Luego, he recuperado la vieja tablet para ver pelis de fondo mientras le doy al pedal de costura, con la ilusión de un cachito. Echo de menos a mi familia y me informo de que en Chile llueve demasiado, mirando por la ventana, me vuelvo una piedrecilla. ¿Sabéis? Nunca me toca la Bonoloto, ni por un euro al día, como mucho el reintegro y ni gracias, pero me anima pensar que tal vez un día, al ser cada día único, sucederá y todo sería un poquito más medio fácil. Por la tarde, he roto tres agujas alemanas cosiendo cremalleras, las tres de modo distinto. Miro a Córcholis, el trozo de madera con el que me topé en la playa este junio, ese que luego fotografié para el calendario de este año, nuestro único 2021, este en el que un no-abrazo también es abrazo. Ahora mismo, acaba de irse el técnico de la lavadora vestido de azul marino con manchas, para confirmar que tendré que cambiar su escotilla, la goma. Nada sucede dos veces, pero déjenme soñar, pienso mientras cierro la puerta con llave y agradezco que, por lo menos, existam 28 días. Nada sucede dos veces, pero mañana es el día de la Marmota. ^—*_¡A continuación la canción del día, el poema ‘Nada sucede dos veces’ de Wislawa Szymborska!

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ES

Wislawa Szymborska leyendo su poema «Nada sucede dos veces»


Ene
31

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Palomitas blandas

Nos pasa que estamos blanditas, que algo profundo nos pasa, que nos toque de queda mal. Ayer comí palomitas en la cama mientras veía la segunda temporada de la serie ‘After Life’, antes de dar por finiquitada mi suscripción a Netflix y tomar cualquier decisión más allá. Y lloré, lloré a lágrima viva, junto a Ricky Gervais. Luego, sin querer, a las cinco de la mañana, con la mano derecha dentro de la bolsa de papel de mircroondas y una incomprensión difícil de explicar por la vida, desperté de nuevo. Hola Bill Murray, ¿todavía es tu Navidad? Tiene gracias, lo del día de la Marmota, digo. Al redespertar he cosido sin parar, y menos mal que me encanta. ¿Qué narices nos pasa? Definitivamente, creo que esta pandemia nos está afectando más de lo que somos conscientes, que ya es mucho de por sí; me estoy alejando de todo, hasta de mis mejores amigas, mientras intento estar bien sin estar con nadie. Culpable de no poder más y seguir, por estar en modo ‘batería baja’, sin la esperanza de que todo volverá a ser igual. Yo qué sé, esto no es fácil para nadie y, sin embargo, soy muy consciente de la suerte que tenemos muchas y muchos, por poder estar aquí, en modo calefacción, y ya está. Respiro, miro la lavadora un rato, llamo a mi madre. Mi abuela no tenía amigas de infancia, más que nada porque pasó una post-guerra y tuvo que sobrevivir, no creo que una pandemia pueda equipararse a una guerra pero sí a un gran cambio vital. Y es difícil, cuando te das cuenta de que tal vez, antes y casi antes, no todo fuese tal y como lo vivieses súper antes del coronavirus, que estás cambiando, que la salud es lo primero, mental y psicológicamente hablando. Que ya no tengo ganas de videollamadas, mensajes ni emails. Nos pasa que estamos tristes, y que a la vez nos tenemos que cuidar mucho, de un modo inédito a nuestro pasado inmediato, de un modo extraño y agónico. Y, nos pasa porque esto empieza a ser terrorífico. Joder, es raro despertar rodeada de palomitas blandas, intentar sacarle el lado cómico, prepararte y tomar un café, y seguir durmiendo hasta que sigues despierta. ^—*_¡A continuación la canción del día, de La Vie d’Adèle!

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I Follow Rivers – La Vie d’Adèle:

Ene
24

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Silencio galguiano

¡Shhh! Dicen que, cuando te toca la lotería, lo primero y más importante, es no decírselo a nadie. Silencio galguiano. Pero, debo confesaros que esta semana me han tocado 20 euros de la Primitiva. Así que me he puesto a mirar webs de inmobiliarias y he acabado comprando un vestido rebajado de Marimekko en Uniqlo, que es precioso aunque no sepa si podré estrenarlo. Galgo, cabeza lápiz. Y, no os lo voy a negar, risa contenida rollo gif de niña violeta, también he comprado un boleto del gordo para esta noche. El impuesto de los tontos, que dice mi padre. Navegando por las inmobiliarias, ¿qué tal las fundas de sofá que aparecen en las fotos? Se nota que los pisos en venta son pisos de difuntos con muchas nietas y nietos de mi generación, y qué triste, y qué mal. Cada vez que voy al súper pienso que me he arruinado y que no quiero imaginarme de viejecita,y me pregunto para qué me voy a cuidar si la idea de acabar en una de las residencias de ancianas que hoy vemos por la tele me parece el horror. Mi abuela jugó toda su vida a los ciegos y nunca le tocó nada, ella vivió una guerra y al final de sus días se quedó ciega por una diabetis horrible. A Juan José Millás le tocó la lotería al escuchar la voz de su madre y lo invirtió en terapia para sus primeros libros, y no conozco a nadie más al que le haya tocado, cosa que tiene sentido, porque está prohibido decirlo. ¿Qué harías tú si te tocara? Pues, yo, supongo que sería muy feliz al momento y luego ya me agobiaria un montón, que el futuro pinta fatal pero habrá que seguir soñando, ni que sea en bailar con el vestido nuevo. ^—-*_¡Qué post tan tonto, canción del día a continuación del post; la Rosalía!

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ES

ROSALÍA – F*cking Money Man:

Ene
17

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Mi madre y la rellamada

«Te tengo que colgar porque ya no sé que más decirte», como si me fuera a dejar, mi madre tiene frases lapidantes cuando se despide por el móvil, cual Goethe antes de darte un zasca. Y colgamos, y nos reímos por dentro, a sabiendas de que volverá a llamar. Mi madre, cuando le cuentas cosas peligrosas, como que el local de abajo sigue en alquiler o que no he sido capaz de quedar con mi amiga porque estoy menstrual total, suspira con tanto ahínco que el fin del mundo ha llegado para quedarse. Ay, guarda para cuando no hay, que le decía mi abuela. Y me río, y me contagia el suspiro, y nos damos ánimos con un humor que roza lo lírico. También se lleva plantas de mi piso cuando considera que tengo demasiadas o que se me desmadran. ¡Pero, ah, cuidado, la rellamada! Porque mi madre, a la media hora de haber colgado de golpe, siempre me vuelve a llamar. La rellamada consiste en una segunda llamada rápida, vinculada a la anterior, en la que concreta una idea o pensamiento que es valioso y que olvidó decirte al respecto. Tal vez sea la moraleja, no lo sé, pero me hace volver a reír. Es importante, escucha bien lo que te digo, por eso te he vuelto a llamar, dice, y cuelga de modo muy rápido otra vez. Ella es de piel muy blanca y ojos verdes, es muy celta, bonita, con su pelo nube y un respeto por la vida que admiro con colchoneta. La quiero tanto que si no me hace la rellamada hasta me preocupa un poco, aunque entonces sé que estuvo con sus cosas y que recibiré un ‘bona nit con emoji corazón’ por whatsapp. A mi madre le encanta que el corazón rojo tenga latido en el chat, dice que es muy bonito y le encantó descubrir que si lo envías a solas pues late. La verdad, y esto es lo que quería escribir, es que la quiero mucho, como la trucha al trucho, cucurucho. Porque ella, y su rellamadadá, cuando ya no tiene nada que decir cuelga, es amor. La vida es ancha, me dice antes de volver a colgar. ^—*_¡A continuación una canción para ella, espero que te guste mamá, de Coque Malla, con todo mi cariño por su padre!

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ES

Coque Malla – No puedo vivir sin ti:

Fino y Personal

Ilusiones, pocas pero muchas

domingo, julio 26, 2020

Creo que voy a volver a conducir, lo echo mucho de menos y echo de menos pasar por los Monegros de camino, o de ir a los volcanes…

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As we know it

sábado, julio 25, 2020

¿Y si en lugar de un virus biológico estuviéramos viviendo un virus digital a nivel pandémico? Un poco como en La Jungla de Cristal IV, pero sin Bruce…

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