Ene
16

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¿Qué harás este finde?

El otro día mi hermana me llamó por teléfono desde Chile y, al despedirnos con una gran añoranza, me preguntó: ¿Qué harás este finde? Me quedé en silencio, y suspiramos. Yaaa, nosotros tampoco, dijo. Y aquí y allí estamos, echando de menos, esperando, como cada día. Así que la soledad era esto, comento con mi perro en modo telepático. Hoy no sabía si ponerme a escribir este post o volver a ordenar el armario hasta acabar de convertirme en una minimalista fake. Llamo a mi padre para decirle que no vea el documental sobre Robin Williams, que no vale la pena; hablar de cine es el nuevo hablar de lo que no has hecho. Y me da por pensar que estamos cambiando, que nos estamos acostumbrando a no salir, a no abrazarnos, a no hablar de lo mal que va todo. Tengo miedo de perder esa ilusión, esa ilusión por no conformarme, por dar espacio a la noche. Y soy feliz, también lo soy aunque escriba esto. Porque a veces censuro lo bueno, porque la intimidad es esto, y ya me entendéis. Por otra parte, en casa, ya no quedan casi pongos, no sé si por ansiedad o por edad pero desde hace meses que cada día me da por limpiar, por ordenarlo todo, de deshacerme de cosas, como si así todo fuese a mejorar más rápido. Y, cuando ya no puedo más, me siento en una silla del comedor y espero, pero a veces se me olvida el qué. Lo de vivir el día la Marmota ya no tiene gracia, me dice Obi mirando hacia la puerta, ni los memes, le digo. Y el dolor se convierte en cansancio y a Obi le duele una pata. El otro día me hubiese encantado decirle: ‘pues no lo sé, tal vez vaya a una exposición a Barcelona con Perdita y de allí a tomar algo y luego me miro un billete para venir, y que la vida diga’. Pero ahora la vida es esto, distancia y más distancia, y me da miedo acostumbrarme al frío. ¿Y sabes lo que nos salva? Que me sigues gustando. ^—*_¡A continuación la canción del día, con Depedro y Luz Casal!

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Depedro – Te sigo soñando feat. Luz Casal

Ene
12

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Demasiada leche

Cuando no puedo dormir me hago la dormida, me pregunto si hago lo mismo cuando me cuesta vivir y salgo a caminar con el perro. ¿Autoficción? Escribo, borro, me expongo, censuro, y vuelvo a acostarme, hasta el fondo de la cama izquierda, cerrando los ojos con fuerza, simulando un estado al que solo podré llegar cuando deje de apretar tan fuerte los párpados, cuando la simulación se convierta en una realidad inconsciente. Sin duda, el cuento que más me impactó durante la infancia es el ‘Cuento de la lechera’, y tiene gracia porque soy alérgica a la leche desde muy pequeña, pero recuerdo que me marcó un montón; preguntándome qué sería de ella. Es muy difícil vivir sin imaginarnos, ¿verdad? Me pregunto si es posible, y no, no es posible vivir sin dormir. Hoy, mientras caminaba por caminar, sin derecho a salir del perímetro, el aire estaba muy frío y he comprado café molido al momento. Tal vez, me cueste tanto dormir porque me gusta demasiado el café, o tal vez me cueste tanto el amor de pareja porque no soy capaz de dejar el cine francés, el sueño de que un día encontraré a alguien con quien hablar de todo esto al cenar una pizza recién hecha, sin estar sola. Dicen que vivimos en la época del narcisismo, del individualismo, y mi sueño de la lechera sería dejarlo, y encontrar un equilibrio amoroso con el que fluir a través del arte, la música, y en la cama. Tal vez, mi rotura sea la idealización de un paseo en el que mi perro se recogiera sus propias cosas, ya me entendéis, humor escatológico catalán, tralará. Y me censuro, y sigo cosiendo, y tengo ganas de volver a cortar vidrio. Lo bueno es que le quiero mucho, que no pasa nada de hada por los momentos raros, y supongo que es normal, a nivel humano y perruno, que a veces esté un poco triste, decepcionada, con ganas de llorar hasta que se me pasan un poco. Tampoco pasa nada por no ser súper feliz, supongo que esto también es estar viva. Seguro que los neardentales también tenían insomnio. Alérgica a que todo salga bien tras tanta poesía y belleza de vanguarda. Tal vez, caminar es mi dormir en modo despierta. ^—*_¡A continuación la canción del día, de la serie ‘Euphoria’!

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Ene
4

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Mirar con los ojos cerrados

‘Prefiero mirar con los ojos cerrados’, decía Josef Albers. Esta mañana, desde el balcón, pensaba en la paradoja que supone no poder mirar hacia el sol con mis propios ojos, hacia el presente inmediato, hacia lo que significa la vida. ¿Os imagináis que no pudiéramos disfrutar de ningún tipo de lenguaje? Y que, infringiendo la norma, nos quedáramos ciegas, ciegos, de tanto amor. Directas hacia la idealización sin forma, hacia la gravedad de Newton, hacia el recuerdo sin cuerpo. El ser humano, y esto es así, no puede concebir una vida sin sus lenguajes; no sé si será lo mismo para las plantas, los perros, las piedras. Para nosotras, la vida es lenguaje, pero hoy me preguntaba si nos estaremos perdiendo algo, si lo de no poder mirar directamente hacia el sol será una señal total. ¿Os imagináis que no pudiéramos abrazar a nuestro ser más querido? Y pienso en la muerte, y en los telescopios, y en los grabados de William Blake. Así que los seres humanos nos inventamos los objetos, la poesía, la religión, la medicina, y hasta la fibra óptica. Con todo esto, quería escribir sobre la paradoja que supone amar en tiempos pandémicos y me pregunto por qué el ser humano cierra los ojos al ser muy feliz, al cantar, al reír o al tener mucho miedo. Tal vez, quién sabe, lo más bonito de nuestras vidas, y de nuestras muertes, sea aquello para lo que todavía no tenemos lenguaje. Un lenguaje invisible, un no lenguaje para aprender a esperar. ^—*_¡A continuación la canción del día, de Asaf Avidan!

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Ene
2

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Sin propósitos

Este fin de año no escribí propósitos para 2021, porque este año sólo le doy gracias a la vidadá. «Es un poquito peor porque no puedes respirar del todo pero no pasa nada, es mejor eso que morirse», que decía la niña de la tele al ser preguntada por su nueva mascarilla. Vida para el planeta, para las personas, para todos los animales, plantas, ideas, para la naturaleza, los bosques, las comunidades, los barrios, y no sé si tanto para los alienígenas que nos quieran devorar. Vida para querer y poder vivir. Empiezo el año pensativa, con menos humor del que me gustaría, con hilos y lanas, con largos paseos perrunos y con un paraguas de estrellas para lo que todavía caerá, pero empiezo con una ganas enormes de amar. Me importa un Bobobot parecer así de cursi. Que si hace falta llevar mascarilla un año más pues la llevamos, que si hace falta paciencia pues la tendremos, que si hace falta llorar pues eso. Porque, si algo he aprendido durante este 2020, es que la muerte forma parte de un camino tan bonito que a veces puede llegar a lo horrible de golpe. Calles vacías, aislamiento, vejez, enfermedad… ¡Este maldito virus nos ha puesto las cartas sobre el colchón! Maldito insomnio matutino. Y, lo peor de todo es que son reales, tras décadas de negación, individualismo, y poca conciencia ecológica. Un zasca de realidad, una pena muy grande, un repensar con amor. A veces, cuando nos ponemos profundas con mi querida madre, después de comer, bromeamos con la idea de que lo nuestro es la ‘filosofía de azucarillo’, y entonces le lleno la taza, le acerco el azúcar, cambiamos de tema, y dejamos de hablar porque nos entra mucho sueño de tanto intentar estar bien. En silencio, ahora lo sé. Gracias. ^—*_¡A continuación la canción del post!

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R.E.M. – It’s The End Of The World

Fino y Personal

En un futuro Alighieri

viernes, julio 24, 2020

‘Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza’, esta es la inscripción que leemos en la puerta del Infiero de La Divina Comedia. Últimamente me viene mucho a la…

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The Jail That Sets You Free

domingo, julio 19, 2020

Me da que estamos entrando al nuevo-romanticismo, este movimiento artístico en el que los otros son más importantes que el yo. Ese otro que somos nosotras, y ellos…

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