Vuelvo

Vuelvo. Abro la puerta de casa y reconozco mi propio olor, ese del que sólo eres consciente cuando te da por volver a tu siempre u oler el sujetador, tras tres semanas en la terraza del pueblo. Hola, le digo a mi vida en pausa. ¿Tengo propósitos? Y pongo una lavadora. Vuelvo. Activo el wifi, ahora con el pelo corto y unas ganas inmensas de volver a dormir en mi cama. Estoy cansada de hada, llamo por teléfono a mi mejor amiga, y saludo a las plantas, también cotilleo tus redes y me da por imaginarme en pareja, ya sin la esperanza de antes. Vuelvo. Abro la puerta de casa y reconozco que me he dado cancha, aunque sea la tieta que va a su bola. ¿Y si este verano fuese el último? Debería de dar las gracias, y lo hago a pesar del miedo y de ese sentimiento de bailar por dentro al abrirme. La petite mort, que se dice. No recordaba que la vida es tan corta, no recordaba dejar de usar pinza. Vuelvo, y vuelvo con más preguntas que al irme. ^—*_¡Suspiro de granizado y una canción!

C. Tangana – Nunca Estoy

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