Techo de menos

¿Qué le dice un techo a otro techo? ¡Techo de menos! Ayer, un niña preciosa y de grandes ojos negros a la que echaba muchísimo de menos, me contó este chiste en la mesa. Cuando soy feliz, al día siguiente, me siento exhausta. Es de una ternura atemporal cuando una persona, da igual su edad o planeta favorito del sistema solar, te explica un chiste y se te queda mirando para siempre. Exhausta de ser tan física y tan mental, con la culpa de haber estado tanto tiempo a solas. ¿Y qué le dice una pared a la otra pared? ¡Nos vemos en la esquina! Y llega el silencio cómodo, y te la quedas mirando, hacia sus mofletes, para un recuerdo genial. A veces, el propio tiempo me intranquiliza, o la idea de estar viviendo uno de los mejores instantes de mi vida a sabiendas que me duele el cuerpo. El otro día, releyendo ‘Del arte objetual al arte del concepto’ de Simón Marchán Fiz, me di cuenta que el arte que tan feliz y tanto me cansa al tiempo, no es más que una barandilla de barco. Y sí, tiraría el ancla, pero la voluntad es de yeso, y eso. ^—*_¡A continuación la canción del post, titulada ‘Blah Blah Blah’!

Say Hi To Your Mom – Blah Blah Blah:

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