Ese olor a champú

Es una tontería, pero me fascina el olor a champú. Acabo de llegar a casa, y lo he abierto en la mesa del comedor, nada más llegar, con la muestrecita de perfume caro que la dependienta me ha dado al explicarle la nostalgia que siento insitu, con podcasts del universo en la cama. Como cuando fui a elegir las gafas nuevas tras tres años de ilusión inmensa, para luego elegirlas con la mascarilla puesta; como cuando me encontré con mi mejor amiga del cole y no pude abrazarla fuerte ni ser cariñosa al máximo. Es una tontería, pero echo de menos esos pequeños placeres de barrio, tan vinculados a nuestra nariz, a nuestra gravedad y memoria. Y es una tontería, pero siempre he sido una mujer hiper-olfativa, más que táctil. Por olor, elijo hasta el detergente de la ropa aposta, la ginebra especial, y hasta los achuches de libro. Abro un paquete y lo huelo, me siento en una sala de espera y caramelos de menta, te pienso y te huelo en el centro. ¿Qué champú elegir para este verano eterno? Mañana tengo cita con el ginecólogo, ya hará dos meses de la operación, y aunque todavía me duele un poco el edema se está deshaciendo. Es una tontería, pero me fascina el olor a champú. Y tengo ganas, muchas pero pocas, de volver a saltar en junio. ^—*_¡A continuación la canción del post, de Franco Battiato y su Centro di gravità permanente !

Franco Battiato – Centro di gravità permanente

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