Versión monstruo

¡Estoy hasta el peto de estar pachucha! Este finde, cuando creía que estaba un poco mejor, logré salir de casa para ir a coser una camiseta de Oso Amoroso y volví a ponerme peor justo al día siguiente. Ya me río modo troll por no llorar modo gnomo. Así que veo pelis de terror, leo libros machirulos, recuerdo el exterior, me pongo yodo y el peto que me regaló Perdita, y hasta me da por bañarme con sales de Norah de Jones mientras pienso en cortarme el pelo y hacer ver que todo va bien. Quiero correr, abrazar, meter la pata y poder celebrarlo. Intento coser, de verdad que estrujo las pocas fuerzas que me quedan para tal hazaña, pero ahora mismo la overlock me pone nerviosa, y me pone así de troll porque no la domino del todo, y porque no encuentro la maldita llave allen miniatura que necesito para poder cambiar la aguja que acabo de romper sin querer, o queriendo. Que si la tensión, que si la anchura, que si contestar un email para el que no tengo respuesta, que si blablibú. Abro al repartidor del súper online, me dan ganas de llorar, apago la radio. Que sí, que la vida es ancha, pero echo mucho de menos compartirla, y bailar hasta caer exhausta, y arrepentirme de algo. Hasta el toto, hasta el insomnio más puro, hasta el aburrimiento máximo. Que me he pasado la noche mirando el Instagram entero de Kevin Bacon y sus cabritos, ¡quién tuviera un Kevin Bacon en su vida amorosa! Quiero gritar, y en lugar de eso suspiro. El ginecólogo podría haberme avisado de que perdería sensibilidad en la zona, ¿no? Como diría Fina Miralles: ‘soy todas le que he sido’, solo que justo ahora soy una versión más monstruo. ^—-*_¡A continuación la canción del día y un grito enorme!

Where The Wild Things Are – All Is Love ->

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