Fusión de flores y abuela

Esta noche, he soñado que mi difunta abuela hacía la cama conmigo dentro. Pliegues de dinosaurio, sábanas aireadas, recuerdos de orquídeas y ortigas. En la cama, hecha un palo, yo no podía moverme ni pronunciar palabra; supongo que estoy asustada, últimamente tengo febrícula por las noches. ¿Has venido, eres tú? Casi puedo olerte abuelita, ojalá pudiese decírtelo, y contarte que después de la guerra vino una pandemia, y que tu hija es una gran madre, y que tienes bisnietos por parte de mi hermana y primos . Con su bata a cuadros y sus pendientes dorados, cansada, amorosa y grande, rodea la vida dormida, nuestro ser y no ser. Me gustaría darle las gracias, achucharla y preguntarle si fue feliz o lo que sea que una tiene que ser cuando está viva. Así que ella suspira, y estira un poquito más las mantas por cada una de las cuatro esquinas de la cama. De repente, estoy mejor. Supongo que a ti también te gustaría hablar, me hubiese gustado leerte. Sonríe, me acaricia la mejilla, mata a una mosca y no intenta hacer nada más, parece que ha terminado. ¡No te vayas, espera, quería decirte algo! En el sueño, no estoy segura de si yo también estaba muerta o es que estoy cerca de ella, todas lo estamos, más allá de lo explicable y lo que hoy os cuento. Me mira, se sienta al borde, y espera. No puedo hablar, no puedo moverme. Y así, hasta que he despertado, juntas. Buenos días, he sentido al movernos, hoy haré café para dos.^—*_¡A continuación la escena del post, para nosotras, de ‘La Ciencia de los Sueños’ de Gondry!

La ciencia de los sueños, escena fantástica:

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