Mar
27

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Zumos, café, y mascarillas

Tristeza limón e impotencia, difícil de manejar. No enciendo los programas televisivos, nadie se corta el pelo, e intento encontrar en el presente pequeñas ilusiones por las que seguir tomando café. Ay, la fragilidadá. Aceptación radical, zumos, café y mascarillas. El confinamiento se va a alargar bastante así que he decidido tomarme en serio lo de las coletas, aunque ya nada vaya a ser igual, aunque este maldito virus nos esté llevando al límite de la tristeza y del miedo, por mucho que odie los horarios cerrados y el concepto aislante. Hay que desayunar mañana. Este mes de abril, y casi seguro que el de mayo, intentaré volver a una nueva normalidad, y retomaré mis proyectos de costura con todo el amor del mundo, y seguiré sentada en el balcón, y volveré a clases de cocina y costura aunque ahora sean online, y seguiré viendo a mis amigas aunque ahora vaya a ser por skype, haré gimnasia en el comedor, y veré a mis padres y familia a través de la pequeña pantalla. Intentaré volver a ser quién ya no podré ser, descubrir quién seré antes de volver a ser, lloraré, escribiré, te echaré de menos. Sé que habrá y hay momentos muy duros, no niego la montaña rusa que supone tanto dolor, pero no quiero que esta tristeza devore nuestra ilusión. La fantasía de que esto pasará, de que tendrá un final, aunque sea un final horrible o parcial. Y sé que intentaré vivirlo con menos extrañeza que hasta ahora, si eso es posible; que no lo será… ¡Pues bienvenida extrañeza! No creo que estar tan triste sea malo, al revés, sería algo psicópata no estarlo en este terror, pero me preocupa que esta tristeza en estadios muy prolongados pueda llegar a herirnos de un modo superior a lo agrio. Por esto, y por el azúcar que le añadimos al amanecer, nos vamos a cuidar, lo intentaremos, y a veces hasta lo lograremos, cada una a nuestra manera. Con amor y fragilidad exprimida. ^—*_¡A continuación la canción del día, she is not there! Read More

Mar
25

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Zoom con Bill Murray

Darle al zoom, hacer cardio en el comedor, contemplar el gran arco-iris que ha pintado el niño vecino, leer que ‘tot anirà bé’, tender la ropa mientras hace sol, intentar ir guapa por casa, por si de repente todo vuelve a ser como antes o deja de ser tan terrible como mañana, por si llamas al timbre invisible y nos tomamos un café después de comer, quiero presentarte a Bill Murray, sentir que puedes ayudar a tus vecinos, que te hace feliz bajar las basuras de las más queridas del edificio mientras subes y bajas cada escalón como un regalo de altura, intentar no caer en los medios del miedo, leer sobre temas que no sean siempre del bicho, seguir siendo eróticos, mirar hacia arriba, lo intento. De verdad que lo intento y, aunque casi nunca lo consiga, ahora mismo agradezco tener agujetas, y mañana le daré al zoom, y lloraré y lloraremos con derecho a seguir llorando, y haré cardio en el comedor, y contemplaré el arco-iris del niño vecino, con lágrimas en la boca, como hoy, como ayer, con unas ganas enormes de tocaros y de ser tocada, tot anirà bé, inventando excusas para seguir en el tendedero, temblando bajo la ducha, con el rímel corrido, por si llamas al timbre y dejas de ser el cojín de Bill Murray. Mucho amor. ^—*_¡A continuación el cojín de Bill Murray y una poesía de Pau Riba y la Orquestra Fireluche!

Aquí, tomando café con Bill Murray:

 

Y una poesía para estos días:

 

 

Mar
21

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Morning has broken

La mañana se ha roto. Me permito estar en shock, en casa, triste, asustada, con esperanza, con momentos de skype que me dejan kao al colgar, manteniendo la calma a pesar de todo lo horrible. Manteniendo la calma como modo de lucha. Confinadas y confinados por amor a la vida. Es momento de respeto y de cariño, de agradecimiento, porque esto va a ser muy duro y vamos a necesitar mucho amor, muchísima ternura para poder seguir adelante. Esta pandemia va a suponer un antes y un después en la mayoría de nuestras vidas, de distintos modos y formas, pero un punto negro. No quiero seguir en estado de shock por hoy, es agotador, voy a pasar mucho tiempo a solas, muchas semanas, dentro de este árbol con ventana, y somos nuestro propio reloj. Aceptación radical y nos quedamos en casa, por ahora, por semanas. Limpio el piso con la radio de fondo, lavo las sábanas blancas con lejía, coso mascarillas que no sé si sirven de mucho, cocino un rato, e intento leer o ver una peli pero casi no me concentro.  Joder, digo mientras observo nuestro futuro inmediato. Vuelvo al estado de shock, vuelvo a permitírmelo. Al rato, intento volver al presente, me siento en el balcón, respiro, y entiendo que seguramente estaremos confinados hasta que llegue el verano. Menudas melenas vamos a llevar. Si no hay segunda ola de la pandemia, si logran la vacuna, sigo rumiando y paro, y escucho a un pajarito cantar. Son tantos pensamientos relacionados con el miedo que intento verlos desde fuera, escribirlos en un papel, compartirlos con mis amigas, pero faltan palabras, falta gramática, y me permito seguir en shock. Aceptación radical, me repito en la ducha, mientras intento volver a sentir este cuerpo. Pierdo con facilidad la noción del tiempo pero intento seguir un horario, una rutina poco complicada. También me he propuesto no tomar grandes decisiones durante la cuarentena, no sobre-informarme, ni intentar comprenderlo todo en tres meses, y dar espacio de cuidados y amor a nuestros encierros voluntarios, y ser compasiva, y amorosa, y tratarnos bien, y agradecer.  Dar las gracias a las enfermeras y enfermeros, auxiliares, farmacéuticos y farmacéuticas, doctoras y doctores, personal de limpieza, personal de las tiendas de alimentación, transportistas, cuidadores y cuidadoras, gracias. Cada día que pasa soy más consciente de que esta pandemia va a suponer un antes y un después en nuestras vidas, en nuestros cuerpos y relaciones, íntimas y planetarias. Mucho amor, muchísimo amor. ^—*_¡A continuación la canción del día, de Cat Stevens! Read More

Mar
19

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¡Tan lejos, tan cerca!

¡Tan lejos, tan cerca! Hoy he entendido que Peter Handke se redime ante su padre en la segunda parte de ‘El Cielo sobre Berlín’. Que somos un reloj. Que el ángel principal del film me recuerda al niño de Mary Poppins en estado adulto, que ella tiene la voz muy fina, que Wim Wenders es amor, y que nuestros balcones pueden ser un mundo nuevo cada día. ¿Cómo percibe el mundo una persona? Cada día, cada nueva sensación, cada objeto y sabor corporal, cada experiencia, cada reflexión más allá de su sino. Somos nuestro propio reloj y Colombo existe y, a nuestro pesar, un muro nuevo se está construyendo en nuestras mentes, un muro que tendremos que derrivar cuando todo esto haya pasado. En esta cuarentena estoy en modo ‘Aceptación Radical’, me quedo en casa con amor, porque tenemos un gran enemigo Raphaela, combatiendo al miedo, apagando a los mass media, con ganas de vivir y  de amar todavía más. De volar. He decidido no cuestionar nada hasta que todo esto termine, creo que es lo mejor. Voy a seguir muy activa a nivel intelectual y emocional, pero sobre todo voy a amar. Cuidar y cuidarnos es ahora nuestro destino. Por la armonía, por el cariño, por el arte, por la música, por la poesía. ¿Cómo ser buena persona aún y ser tan vulnerables, tan animales?, que nos pregunta Lou Reed en el film. Aceptación radical por unos meses y luego a… ¡Ahhh! ^—*_¡A continuación un fragmento del film ‘Tan lejos, tan cerca’! Read More

Fino y Personal

Nunca estoy

viernes, abril 24, 2020

¿Cuándo fue nuestro último abrazo?  Nunca estoy. Cuarenta días sin tocar ni ser tocada. Limpio y tengo sueños extraños, tengo miedo y me ducho llorando. Ver a alguien…

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Receta para un día de Conmuyfinamiento Dadá

miércoles, abril 22, 2020

Hola, bienvenidas e idos a un nuevo episodio de ‘Con-Muy-Fina-Miento Dadá’. Hoy, compartiré cómo se prepara un buen día de confinamiento. La gente cree que es un proceso…

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