Ene
22

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La vida es ancha

‘La vida es corta, pero es ancha’, no sé qué personaje dijo esta afirmación una vez que se me quedó grabada para siempre. Creo que fue en una película española, y tal vez fuese Lola Dueñas en ‘Las razones de mis amigos’ o en ‘Piedras’, da igual. Me encanta Lola, el tono en el que lo dijo, y a lo que se refería en ese momento.

 

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La vida es ancha, lo pienso continuamente. Me hace reflexionar, me ayuda a estar mejor, a quitarle  importancia a esas pequeñas cosas y pensamientos que poco tienen que ver con la existencia en sí. Aunque fume y tenga anemia. Hay cabida para todos, y eso es un consuelo que va más allá del propio significado del concepto, como un cielo de forma circular. El Universo parece ancho, los átomos son anchos, aunque el vacío y la materia oscura ocupe casi todo el espacio, aunque casi no haya nada en realidad. La mente es ancha, y la materia la creamos nosotros. Como el corazón cuando se expande en coherencia a nuestros sentimientos e intención. Como una canción en loop, o el sonido de un cuerpo dormido, la muerte de Tronco.

 

Comer es difícil cuando uno se encuentra mal. Amar no. Tener secretos y vestirse de gato para reírse de una misma cuando lo que haría es simplemente volar con la mente, el resto del día. El sexo es ancho, los agujeros de la nariz cuando respiramos profundamente, las axilas al levantar los brazos. Estoy intentando salir del camerino, a veces hago el ridículo, otras paseo,  miro los stickers de alrededor de la pantalla de mi ordenador mientras termino este texto. Hoy empieza un día más en Europa, mientras en Chile duermen. ‘La vida es ancha’, y me levanto. *–^_¿Qué hago hoy?

 

 

 

Ene
20

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Un día erótico

Hoy he tenido un día erótico sin que nadie me tocara.

 

Estoy que me muero, esta es una expresión que me gusta. Todos nos morimos, y si lo piensas tiene algo de… súper erótico. Como si al morirnos tuviéramos que follar antes del mismo acto. Hacer el amor, comer, lamer, jugar a ser animales, mirar el techo después de hacerlo, antes. El erotismo da sentido a la muerte, esto es algo que pienso, que siento muy dentro desde que entendí que algún día me moriría, que mi cuerpo sólo es una nave espacial súper fantástica para el Planeta Tierra. Creo que fue al empezar a diferenciar entre el sexo masculino y el femenino, cuando era pequeña. Justo cuando entendí que yo meaba sentada y otro tipo de personas no, quejándome a mi madre por ello. ^—^_¡Me gusta lo andrógino!

 

Cuando lo masculino pasa a ser femenino y al revés, cuando al hacer el amor todo se diluye en lo andrógino. Los dientes un poco separados, los defectos exagerados, los silencios eternos, las paredes ficticias de un piso, los pezones que en catalán llamamos mugrons. Follarme las sábanas de mi cama, dormir en el medio a solas, enrollarme en hilo de trapillo por quedarme dormida con la aguja de 12m en la mano. Eso es romántico, es erótico. Y si no puedo ser erótica no quiero vivir. Porque me encanta.

 

Recibir canciones como ésta, de desconocidos como el Conde Mosca, hablar por teléfono y que se corte y volver a llamar cuando te están volviendo a llamar, comprarte una flor y que el dependiente del súper haga ver que era para él, aunque sea para mí, porque hoy me he comprado una flor s y a él le ha hecho gracia que me quiera después de verme tantas veces triste. Tomar un té en buena compañía. Sentir el barrio donde naciste como el mundo entero, llevar leotardos de conejitos por debajo. Pensar en mujeres más allá de su inteligencia, de su parecido a ellas, fantasear con ellas cuando te miran raro, a veces por el jersey. Ahora me pinto los labios rojos. No me maquillo casi, pero me pinto los labios de color rojo y estoy mejor, aunque esté fina.

 

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Ene
8

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Los falsos ojos de una mariposa

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Hoy me gustaría compartir con vosotros un fragmento del libro ‘Anatomía del Miedo’ de José Antonio Marina, editado por la colección de ensayo de Anagrama, en el que se analiza como ‘Los otros se Manifiestan en su mirada’. Poniendo como ejemplo, con el que me ha conquistado, el hecho de como algunas mariposas llevan falsos ojos dibujados en sus alas para ahuyentar a sus posibles depredadores. Un factor totalmente extrapolable a nosotros, y a nosotras mismas pintándonos las pestañas con efecto ‘alas de mariposas’, que sin duda tiene mucho más que ver sobre nuestra actual concepción del mundo de lo que nos pensamos. Teniendo en cuenta la identidad individual versus a la de los otros y el miedo que esta relación nos puede generar. ^—*_¡Vuela tranquila!

 

Los Otros se Manifiestan en su Mirada:

(Página 170 del libro  ‘Anatomía del Miedo’ de José Antonio Marina, editado por la colección de ensayo de Anagrama).

 
“Muchos animales tienen miedo a los ojos, porque son el signo de una vida ajena, de la que no se sabe qué esperar. Por eso, algunas mariposas dibujan en sus alas formas parecidas a ojos, para espantar a los depredadores. En el caso del ser humano, detrás de los ojos hay una subjetividad que juzga y, a partir de esa evaluación, acepta o rechaza, quiere u odia, acoge o ataca. Y cuando una persona necesita angustiosamente esa aceptación, ese reconocimiento, esa corroboración de la propia existencia, esa mirada que es una sentencia perpetuamente demorada, en el aire, le aterra. Está en juego su propio identidad, que, en este caso, no se construye de dentro afuera, sino de fuera adentro. Lo que parezco es lo que soy. Cada vez que el yo interior se somete a la tiranía de un yo exterior plenipotenciario, aparece la vulnerabilidad a la mirada ajena, que es lo que en último término confiere poder al otro.

Esta situación de vulnerabilidad provoca tempestades orgánicas. Ante la mirada ajena o ante su anticipación imaginaria pueden aparecer todas las manifestaciones de un ataque de angustia. Y como ocurre tan frecuentemente en este mundo de recursividades inflamables que son los miedos, la posibilidad de que esas manifestaciones orgánicas aparezcan se convierte en un gran combustible. -José Antonio Marina

 

Vídeo del post:

 

Ene
6

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El Silenci

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Acabo de terminar ‘El Silenci’ de Gaspar Hernàndez, con la casita de Perdita y su incienso de caramelo diluyéndose entre las vistas de cercanías, al lado de la mesita de la terraza, una taza de té rojo y el concierto de Hooverphonic con orquestra de fondo. Lo más hermoso de todo ha sido despertarme cuando aún era de noche, últimamente este acto se ha convertido en algo relajante para mí, me despierto a las cinco y media de la mañana desde hace dos semanas y me gustaría seguir haciéndolo siempre a partir de ahora. Para estar sola, escribir, reflexionar y no siempre pensar, aunque sólo sea para respirar. Sola, otra vez sola, separada de ‘lo normal’. Intentando sentir el frío de la mañana con todo mi cuerpo, viendo amanecer y salir esas nubes que Gaspar describe como pensamientos de un cielo superior. Porque los conceptos, como a el mismo autor le sucede, cada vez me interesan menos, al igual que la voluptuosidad de los pensamientos, que a veces poco tienen que ver con nuestro yo verdadero. Repaso la serie de ayer y me gusta ese blanco frío que siento, casi sin forma. Recrearlo sin darle muchas vueltas.

 

Respirar con las costillas, con la barriga, con las rodillas separadas. Este año quiero vivir como si cada dos días fuese el penúltimo. Hacer realidad mi collage, aprender a estar sola conmigo misma. Como en el Edén de Hooverphonic. Permitirme rituales salvajes, seguir con mis páginas matutinas, quemar un Kleenex en el ascensor. Usar la tarjeta de CatSalut como Visa. Porque siento que al fin he salido de mi estado de shock, aunque esto luego conlleve su luto, aunque corra el riesgo de cambiar para siempre. Cada día cambiamos para siempre. Y este ha sido mi regalo de hoy, lo que no se puede tocar. ¿Sabíais que el único órgano del cuerpo humano que no puede coger cáncer es el corazón?

 

Ayer, como ritual, me depilé con cuchilla. Hacía años que me negaba a hacerlo, porque siempre usaba cera tibia. Lo hice expresamente, como si en realidad fuese más que un acto estético, o de sumisión corporal femenina, intentando sentir cada pasada de la cuchilla por mi piel, como si así me liberara de ciertas células que ya no me corresponden. Al salir de la ducha me acaricié con aceite de argán por toda la superficie de mis piernas. Disfruté de mi antiguo momento favorito del día, el de estirarme en la cama para mirarme lo pies, y decidí hacer una nueva serie. Con las dos cuchillas como piernas. Sin ningún rasguño. Hice la serie de autorretratos, aceptando lo que sentía y a sabiendas de que no sería dulce para los que me están ayudando, pero entonces lo vi. Esa sí era yo ayer. 

 

Canción del post:

 

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