Ago
3

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Imbécil pero desnuda


Abro la puerta y no hay nadie. Hola. Llego con las maletas llenas de piedras, baldosas, y bambú valenciano. Mira. Hola, vuelvo sin perro. Quiero gritar, hasta el faro. Tengo miedo pero es normal, perro no es normal. Abro la puerta, el aire no va, sé que pasaré noches sin dormir y me hace ilusión. Soy imbécil, a veces lo soy de manera consciente, la mejor. Abro y entro, esto es así. ¿Quién espera a quien no espera que la espere nadie? Mañana empezaré a clasificar, he traído más de mil piedras, no es broma, pesaban tanto como mis pies al volver. Y palos en un pasillo de pista. El maletero era ancho, menuda suerte. Me voy a quedar a dormir aquí por siempre jamás aunque tenga ganas de hacer el amor forever. Piedras, piedras y piedras. Esto es lo que pasa cuando una se pide el cielo. Abro la puerta del dormitorio y no hay nadie. Hola. Llego con las maletas en una orquesta de los noventa. Imbécil pero desnuda. No soy nadie con nadie, dejo las llaves aquí, qué más dadá. La vida es física, pero qué bonita su parte conceptual, y qué linda. Grito por dentro, quedo con Perdita, me pillo una camiseta de cebra, quiero bailar y vuelvo a entrar. Abro la puerta y sé que aún me queda mucho tiempo por poco, ay. Summer Mood, hay cosas que suenan mejor cuando se entienden menos. Abro la puerta y me cierro. ^—*_¡A continuación una canción en medio ‘de todo’ titulada ‘Strange Love’ de los Monophonics, perfecta y horrible! Read More

Monophonics – «Strange Love»:

Jul
26

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Ilusiones, pocas pero muchas

Creo que voy a volver a conducir, lo echo mucho de menos y echo de menos pasar por los Monegros de camino, o de ir a los volcanes de Olot para pensar. También he pensado que tengo ganas, pocas pero muchas, de seguir experimentando con nuevas técnicas de collage contemporáneo, tanto en vitrall como con piedras, pero como seguimos sumidos en esta pandemia mundial del apocalipsis, he decidido que lo haré de manera autodidacta y desde nuevas perspectivas materiales. Por otra parte, el miércoles voy a ir a buscar las ocho cajas de desechos que encontré en la orilla del mar y que no pude traer a tiempo, dado su peso y dimensiones. Tengo que ahorrar para un coche pequeñito, rollo hormiguita perdida, pero me hace ilusión volver a girar con el intermitente a tiempo. Y sigo cosiendo, hoy elefantitos para regalar. Además, ya estoy empezando a diseñar el nuevo calendario para 2021, esta vez a partir de un curso que he realizado en domestika con Pepe Gimeno. Justo esta noche, en Sabadell, tiran petardos porque no sé que se juega nuestro equipo de fútbol, odio los petardos, porque mi perro Obi se pone fatal, pero a la vez me alegra sentir que poco a poco hay ganas de seguir adelante. Será la canícula, que me afecta en las manos, será que tengo ganas de ese ‘más es más’ que Venturi proclamó de espaldas. Pocas pero muchas. Será que los galgos son de papel y burbujas. ^—*_¡A continuación la canción del día sobre ‘La libertad’, de Elenitakatá! Read More

 

Elenitakatá – Tu libertad:

 

 

Jul
25

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As we know it

¿Y si en lugar de un virus biológico estuviéramos viviendo un virus digital a nivel pandémico? Un poco como en La Jungla de Cristal IV, pero sin Bruce Willis, o como en tantas otras pelis o series distópicas en las que el mundo colapsa a causa de una red hackeada, pero sin los filtros. Empiezo a pensar que el autoabastecimiento y la sabiduría artesanal es mucho más importante de lo que el sistema capitalista nos ha hecho creer. Fahrenheit 451. Claro, sí, es básico, pero tiene que venir el coronavirus para no dudarlo. ¡Pero si hace más de cuatro meses que no uso dinero en metálico! ¿Recordáis cuando en ‘El cuento de la criada’ la protagonista explica que la dictadura comenzó en el momento en el que digitalizaron todo el dinero? La idea de un gran hackeo ya no me parece tan loca, ni la de los aliens, ni la de un clima imposible de soportar. Y encima, me ha dado por leer a Ted Chiang, aunque también lo leo porque es amor. Podría suceder una nueva fuga nuclear, un descubrimiento que lo cambiase todo, un meteorito como el de los dinosaurios, o una guerra peor que todas las anteriores. Kaku dice que todo lo que un ser humano es capaz de imaginar, por el simple hecho de poder pensarlo, es físicamente posible. No lo pienso expresamente, y reconozco que duermo a pata tendida por las noches, inconsciente de mí, sólo que ahora lo veo todo más posible. Definitivamente, la distopía ha dejado de ser un género. ¿Y qué harías tú? Con el covid-19 nos hemos podido encerrar en casa, al menos los que hemos tenido esta suerte, pero… La semana pasada, viendo la serie ‘Colapso’ me dio por pensar: ¿qué haría yo si el mundo colapsara a lo bestia? Si ya no pudiéramos ponernos de acuerdo a nivel global o nacional, si nos faltase el agua y la comida, ¡la medicina! Y, lo primero que me viene a la cabeza es mi familia, amigas, y el barrio, saldría a la calle e intentaría formar un grupo para aprender a sobrevivir de nuevo. En la serie que os digo, las personas huyen, pero huyen de un modo que da muchísimo miedo, con violencia y desesperación. Y es que nuestra dependencia ante el Estado y las redes empieza a ser preocupante. Una cosa está clara, o empezamos a cuidar nuestras pequeñas comunidades y entornos, y a aprender a autogestionarnos  mejor, o lo llevamos muy mal como especie. Faltan médicos, payeses y carpinteros, faltan intelectuales, espíritu crítico (y autocrítico) y solidaridad de base. Ya paro. ^—*_¡A continuación la canción del fin del mundo que R.E.M. nos anticipó y que ahora tarareo en la ducha!
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R.E.M. – It’s The End Of The World:

 

 

Jul
24

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En un futuro Alighieri

‘Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza’, esta es la inscripción que leemos en la puerta del Infiero de La Divina Comedia. Últimamente me viene mucho a la cabeza, ayer por la tarde sin ir más lejos, intentando comprender el motivo de su repetición en mi mente mientras juego con dos pies en las sombras del dormitorio. ¿Hacia dónde nos dirigimos al cruzarnos con nosotras mismas? Tal vez este sea el tránsito, ese camino en el que pasar de la alegría al miedo no sea más que un peldaño a la par, intentando no caer en el entretenimiento eterno. Leí esta obra magna durante mi adolescencia y recuerdo que clavé este lema en el corcho de mi juventud, siempre con recortes alrededor. Dante Alighieri: ‘A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado’. Me da que estoy justo aquí, terminando de atravesar esa maldita puerta, empezando a desconfiar de Virgilio, con un gran amor por las otras. Para bien y para mal, con agradecimiento y dudas, sin olvidar que todo es posible y que otras cosas ya no lo son, y punto y seguido. Tal vez, quién sabe, es que haya llegado a ese momento vital en el que afrontar que ya estoy empezando a vivir mi futuro. El temor me recordó la inscripción, y con ella entiendo que debo seguir; y vivir en este futuro. Un ahora que nunca hubiese imaginado, ¿quién se imaginaba una pandemia mundial? De jovenzuela me imaginaba con pareja e hijos; y no. No ha sido así pero soy. Ay, como tú decías, es necesario despojarse de la cobardía para atravesar el umbral. ^—*_¡A continuación mi fragmento favorito de ‘La Divina Comedia’ y una canción hermosa! Read More

 

El fragmento:

 

 

La canción:

 

 

Fino y Personal

Pure Imagination

jueves, junio 18, 2020

Debajo de mi casa hay la típica tienda de caramelos de plástico y colorines. Esponjas, setas, moras, serpientes y piruletas, a veces entro y me permito volver a…

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De vuelta y vuelta

lunes, junio 8, 2020

¿Sabes cuando vuelves de un largo viaje y te da la bajona? Pues algo así, pero sin haber salido de casa, y tras un viaje too hard, virus…

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