Jun
4

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En la concha de mi oreja

En casa, a los ‘bastoncillos para los oídos’ los llamamos ‘palitos para las orejas’. Esta tarde, mientras veía el documental argentino ‘Las Lindas’ de Melisa Liebenthal, me ha llamado mi madre para comunicarme que van a dejar de fabricarlos. ¡Madre mía, ¿para siempre?! En un primer momento, me he puesto muy contenta por ser la primera vez que hablamos por teléfono sin mencionar al maldito virus y porque me parece muy bien para la ecología, pero luego he sentido una gran pre-nostalgia por ese algodoncillo en la concha de mi oreja. Sí, he buscado en Google la nomenclatura de las distintas partes de una oreja. El trago y el antitrago, me encanta. La cuestión es que, al rato de la llamada y de acabar el estupendo docu, empatía pura, han llamado al timbre de casa y ha aparecido ella con un pote inmenso de palitos. Cauda helicis, 200 unidades son muchas si las dosificas bien, a sabiendas de que no usaré el último. ¡La vidadá! Ay, los relaciono tanto con mi infancia, con el placer de las pequeñas cosas, que ya los echo de menos, y que son sólo mini pesas para ratones. Te quiero, nos hemos reído con ternura. ¿Qué es la belleza femenina? Como confiesa Melisa Liebenthal, le he puesto un gracias en filmin, no es fácil relacionarse con los cánones de mujer cuando los cuestionas desde la base, ni con el vello, ni con la cultura imperante, ni con las amigas, ni con tu propia sonrisa. Hasta el lóbulo y más allá. ^—^_¡A continuación el tráiler del documental, que rima con ay! Read More

Jun
1

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Reverdecer

El barrio se llena de vida y entre todas nos esforzamos por no re-colocarnos la mascarilla todo el rato. Madre mía forever. Esta tarde he ido hasta la floristería de toda la vida, como agradecimiento por los dos ramos que creó para las personas a las que les envié flores durante el confinamiento, y me ha contado que no esperaba tanto cariño y apoyo por parte de todos los vecinos, que tuvo que crear la web en una semana y que hoy no hay fallecidos y que tal vez lo consigamos. Y nos hemos llamado por nuestros nombres de verde, Carlota, Marta. Sigo paseando y ando, y me topo con una amiga de clases de costura, y queremos abrazarnos, y nos ponemos a reír a dos metros hacia el cielo, ¡ay, qué bien, qué guapa estás! Vuelvo a recolocarme la mascarilla sin querer. Por la mañana, en la oficina de Correos, he sentido un agradecimiento enorme, gracias también por estar allí, con pila. Ando y saludo a un perrito al revés, tal vez a los perros les pase como a nosotras y conozcan mejor a los dueñas que les acompañamos que a sus amores. Vale, todavía estamos en fase 1. Ya estoy en casa otra vez, ¿tan rápido? De la floristería no he podido evitar llevarme un ramillete de liliums en papel de estraza, me encanta su aroma, fuck. ¿Y si lo conseguimos, y si hay vacuna pronto, y si no cierran nuestros comercios de barrio?, pienso al quitarme las deportivas y dejar las llaves en el zapatero, y me cambio, e intento hacerme la cena como si no llevara tres meses cenando a solas. No quiero que llegue este otoño, nunca. No sé si lo conseguiremos, lo de no tocarnos la cara ni a los demás, pero lo hacemos lo mejor que podemos, con amor. Hola junio.^–*_¡A continuación la canción del día, Reverdecer! Read More

May
31

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El primer respiro

Hoy he ido a una terraza con mi padre, al que no veía desde el Estado de Alarma. Fase 1. Primera vez que me siento en una silla cerca del mar, cerca del internado donde estudió, ese en el que Almodóvar rodó. Respiramos hasta llegar. Y, de repente, nuestra soledad se ha transformado en sol, a nuestra edad adulta, más pequeños que nunca. Hemos compartido el silencio, la amistad, y el amor desde lo sucedido. Somos muy distintos pero nos parecemos físicamente. Ay, quiero decirle lo mucho que le he echado de menos pero sonrío hacia el cielo. Los pájaros, las plantas, nuestras amistades. Lee tanto, tanto que me invade un sentimiento inmenso de admiración, es un placer escucharlo aunque hable tan poquito. Él lee y yo veo películas, y a los dos nos cae bien Bifo. Con respeto, no nos hemos tocado, ni acercado físicamente, pero ha sido a lo Wong Kar Wai, desde la gramática natural. ¿Esto también es la felicidad, verdad?, hemos pensado los dos a la vez. ¡Qué bien este silencio juntos, qué bien sentarnos uno ante el otro! Somos tímidos, introvertidos, pero le digo que la próxima vez deberíamos ir a caminar sobre el mar. Nuestra primera caña, ahora. Y hemos respirado, y he suspirado, y hemos escuchado a los pájaros, que no hace falta más de tanto dolor. Un poco de humor y un poco de preocupación. También hemos bromeado sobre nuestra nueva concepción del tiempo, sobre Viktor Frankl, y nos hemos vuelto a entristecer pero con amor. La aceptación no es siempre alegre, ni un sueño hecho realidad. Lo peor empieza ahora, me ha dicho en un momento dado. Sé que parezco naïve pero ya lo sé, le he contestado. Ya lo sé, Marta. ¡Mira, allí hay un nido, ¿lo ves?! Sí, sería bonito ir a andar por la playa la próxima vez, me ha dicho. Ha habido instantes en los que casi me pongo a llorar, y así nos hemos podido sentir. No es, ni será, fácil pero estamos aquí, y como decía Victor Frankl: “«Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos». ^—*_¡A continuación la canción del post dedicada al día de hoy, y esas cosas maravillosas a las que él me acostumbró, y esta foto del post que me ha tomado él después de sus estudios en el mundo de la fotografía! Read More

May
29

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En el descensor

He enganchado celo de topos en el vaso para que parezca espuma, me aburro. ¿En qué soñaban los últimos dinosaurios? Me imagino sentada en un chiringuito, no hay casi nadie, y nos comemos una paella bajo una sombrilla en forma de calamar, descalzos, con olor a sal, libros en la mochila roja, y sin mucho más que contar. Me he sacado el ‘Máster en soledad con un galgo cojo’. Ven, voy. Nunca he sido muy social pero esto empieza a ser de un salvajismo duro. Mira, es que no me importaría un cachete en el culo, de hecho me haría mucha ilusión. Llueve y dejo la ventana abierta, a ver si me mojo en este último viernes de mayo, marzo, abril. Acordamos comer directamente de la paella, a lo punk, sin platos, y con vino blanco casi congelado. Chinchín. Los dinosaurios lo pasaron muy mal. Y ahora, cuando acabe este post, no sé si lloraré, si me tomaré una Dormidina, o si miraré el calendario en forma de red. Espero acordarme de quitar el celo mañana, espero que sí. ^—*_¡A continuación la canción del día, ‘This must be the place’ ! Read More

Fino y Personal

De vuelta y vuelta

lunes, junio 8, 2020

¿Sabes cuando vuelves de un largo viaje y te da la bajona? Pues algo así, pero sin haber salido de casa, y tras un viaje too hard, virus…

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En la concha de mi oreja

jueves, junio 4, 2020

En casa, a los ‘bastoncillos para los oídos’ los llamamos ‘palitos para las orejas’. Esta tarde, mientras veía el documental argentino ‘Las Lindas’ de Melisa Liebenthal, me ha…

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