Dic
28

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Of Monsters And Men

El frío es la ausencia de calor. Me pongo el pijama de franela y dejo que Obi se acurruque a mis pies. Lavarse los dientes, desmaquillarse, es todo tan efectivo. A veces me vienen flashes de actos que no reconozco como propios y entonces pongo un podcast para calmarme. Estoy aquí. Es como si el frío me recordara monstruitos con los que bailar en coro. Intento masajeame la espalda boca abajo pero no llego bien con las manos y me pregunto si esto es cariño o castigo. Ya os digo, me estoy acostumbrado, ¿cuándo llega una a quererse del todo? Tal vez no sea necesario y no logro que las manchas de sangre desaparezcan del todo. Lo mejor es que no pasa nada grave pero tiemblo al echar tanto de menos a alguien que está vivo y muerto en mi vida. Con quién no hablar. Peinarse, desenredarse el cabello y recogerse bajo una gran pinza. Siempre me han gustado los dientes imperfectos. No llego, jolín. ^—^_¡Ay, a continuación la canción del día, del grupo que da título al post! Read More

 

Canción del día:

 

 

Dic
20

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Treintañera con ganas de justicia cósmica

Aquí una treintañera con ganas de justicia cósmica. Hoy he visto ‘I Don’t Feel at Home in This World Anymore’ y es una de ellas. Ruth es maravillosa y su nuevo amigo Elijah también. Me gustan las pelis de luchadoras en tejanos, de policías sin placa, de mujeres que beben cerveza. Cuando no encajar puede ser lo más normal del mundo y los típico-tópicos te hacen sonreír por dentro, cuando se dicen en el momento exacto, ante una cámara que sobrevuela el suelo. Estos días tengo mucho que coser, más un logo, esta Navidad está siendo prácticamente adulta pero me parece bien. Sin romanticismo ni citas ni apalabrados. Porque, llegados a este punto vital, si me gustara muchísimo alguien tendría que ser como Elijah Wood en la peli, emoji de complicidad. Ay, recuerdo cuando le conocí en Barcelona, y fuimos al ‘Vinilo’ unos cuántos y todo fue muy loco,fue diver aunque acabé pidiendo un taxi no sé dónde. Luego vuelvo al mundo real y me bebo una cerveza e intento terminar lo que esté haciendo ahora y recuerdo esa frase que un día apunté en un papel y pegué en el corcho de mi estudio y que veo ahora ante mí, para días así, esa que dice que ‘tengo cualidades de las que me puedo sentir satisfecha’. Y acabo el post y os pregunto qué tal vuestro día. ^—*_¡Ay, a continuación 5 cualidades de las que me siento satisfecha! Read More

5 cualidades de las que me siento satisfecha:

 

1) La sinceridad, con los años he aprendido a ser cada vez ser más sincera, sin tantos miedos o vergüenza por no ser siempre lo esperado, ya sea con los demás y conmigo misma. Psicológica y físicamente.

 

2) La imaginación, poder sentirla y relacionarme con ella en grandes vuelos. Exteriorizarla, coserla, escribirla, darle espacio y forma en el mundo real.

 

3) Sé estar sola, pensaba que no pero me he demostrado que sí. Esto es muy especial, me siento muy orgullosa de ello.

 

4) Curiosa, ser curiosa es una cualidad tesoril.

 

5) Respetuosa. Lo de no juzgar es todo un ejercicio que llevo años practicando y que se aprende y que al final acaba convirtiéndose en una cualidad repleta de ventajas.

 

 

Dic
18

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2017 and I said Hey


¿Por qué llamamos Luna Nueva a la luna que no se ve?
Hoy es la última luna nueva del año 2017 y no la veo. Supongo que nuestros mayores logros pasan en la más absoluta oscuridad, y los vemos luego, llenos. Entramos en una cueva y salimos en otro espacio temporal, como en la serie Dark. La pregunta no es cómo si no cuándo. Y este 2017 para mí ha sido un laberinto de hilos a través de los que he aprendido a creer más en el marco vital, en lo que llamamos criterio. A ser menos dependiente, hasta poder desprenderme de él. Subiendo y bajando la misma escalera, con una puerta marcada por plantas. Plantas de interior. A llorar acompañada de un desconocido. Aprendiendo a ser tieta, mejor amiga y observadora, aún y en la oscuridad de los días más duros y de los días más bellos, a ser sincera. A lo lentes-largas. 2017 ha sido un año introspectivo, de costura fina. Con llaves en un sobre, orquídeas que florecen, aleteos de cisne y gritos que se vuelven risas y risas que se vuelven tristes. Más todo lo de la mesita de noche, la nevera en modo iglú, y del agua casi hirviendo en la ducha. Acepto por fin que nunca seré perfecta, que la luna tiene cráteres cuando la vemos enorme. Las despedidas nunca han sido lo mío, y paso de la tristeza del fin de año, del enfado que fue tristeza. A ver si este 2018 supero el medio. ^—*_¡A continuación del post 10 cosas que siempre recordaré del 2017! Read More

 

10 cosas que siempre recordaré del 2017:

 

1) La presentación del nuevo libro de Sergi Puertas, unos días antes.

 
2) La vuelta de Chile.

 
3) La conversación tan sincera que tuve con Perdita Durango en un bar.

 
4) El nacimiento de Neo y de Arlo.

 
5) El muñeco y la muñeca Calabaza.

 
6) El Cascanueces del bailarín.

 
7) El Embassa’t con mi prima.

 
8) Una a cada lado, mis sobrinitas.

 
9) La República Catalana.

 
10) El amor romántico y su HEY en caja alta.

 

 

Nov
30

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Debajo de esas dos cejas


Desde muy jovencita he sentido una conexión total con Carmen Maura. Si me preguntasen por una actriz favorita, muchas veces, menos algún día, diría que es ella. Porque se parece muchísimo a una profesora que tuve en párvulos y que luego cayó en una depresión tan profunda que nunca más pudo dar clases. Por no decir su nombre real la llamaré también Carmen Maura. Así que Carmen Maura es mi ídola. Lo que más recuerdo de ella es que cuando me daba clases y yo lloraba por cualquier cosa, porque era una niña muy llorona, Carmen Maura me cogía en brazos para alzarme hasta lo más alto y cantarme siempre esa canción que decía… ‘¡Qué bonitos ojos tienes debajo de las dos cejas!’, la que luego disfruté también en Kill Bill 2. Durante esos dos años de parvulitos que estuvimos juntas le conté que en mi casa estaba prohibido llorar tanto, algo que me diría mi madre sin maldad al ver que no paraba, y que por eso aprovechaba para hacerlo en el cole. Por algún motivo muy profundo me entendió. Desde entonces, Carmen Maura sigue viviendo en Sabadell, sé que nunca tuvo hijos. A lo largo de los años me la crucé alguna vez por la calle pero siempre tan triste que ya no me veía, como en el cine, hasta que un día, en una tienda del barrio, me acerqué a saludarla. Iba agarrada del brazo de una señora muy mayor, su madre, y yo iba con la mía, e hizo ver que me recordaba cuando le dije ‘Hola, Carmen, soy yo, la de los ojos bajo las cejas’ pero las cuatro sabíamos que aunque asentía con ternura ya no me reconocía. La señora tan mayor nos contó muy bajito que Carmen cayó en una depresión tan profunda que ya no nos recordaba a ninguno de los que la saludábamos, a los niños que tanto la queríamos. Lloré de pena y de rabia. ¿Por qué, por qué no? Y, de algún modo vinculante que va más allá de la comprensión, cada vez que veo esta escena de ‘Mujeres al borde un ataque de niervos’ lloro pensando en ella, porque ella también lloraba al cantar pero yo sólo la entendía desde mis cinco años. Nos reconocimos a destiempo ^—*_¡A continuación del post la escena que os digo que me recuerda mucho a ella y la canción que me cantaba siempre hasta el final! Read More

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