Ene
31

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Palomitas blandas

Nos pasa que estamos blanditas, que algo profundo nos pasa, que nos toque de queda mal. Ayer comí palomitas en la cama mientras veía la segunda temporada de la serie ‘After Life’, antes de dar por finiquitada mi suscripción a Netflix y tomar cualquier decisión más allá. Y lloré, lloré a lágrima viva, junto a Ricky Gervais. Luego, sin querer, a las cinco de la mañana, con la mano derecha dentro de la bolsa de papel de mircroondas y una incomprensión difícil de explicar por la vida, desperté de nuevo. Hola Bill Murray, ¿todavía es tu Navidad? Tiene gracias, lo del día de la Marmota, digo. Al redespertar he cosido sin parar, y menos mal que me encanta. ¿Qué narices nos pasa? Definitivamente, creo que esta pandemia nos está afectando más de lo que somos conscientes, que ya es mucho de por sí; me estoy alejando de todo, hasta de mis mejores amigas, mientras intento estar bien sin estar con nadie. Culpable de no poder más y seguir, por estar en modo ‘batería baja’, sin la esperanza de que todo volverá a ser igual. Yo qué sé, esto no es fácil para nadie y, sin embargo, soy muy consciente de la suerte que tenemos muchas y muchos, por poder estar aquí, en modo calefacción, y ya está. Respiro, miro la lavadora un rato, llamo a mi madre. Mi abuela no tenía amigas de infancia, más que nada porque pasó una post-guerra y tuvo que sobrevivir, no creo que una pandemia pueda equipararse a una guerra pero sí a un gran cambio vital. Y es difícil, cuando te das cuenta de que tal vez, antes y casi antes, no todo fuese tal y como lo vivieses súper antes del coronavirus, que estás cambiando, que la salud es lo primero, mental y psicológicamente hablando. Que ya no tengo ganas de videollamadas, mensajes ni emails. Nos pasa que estamos tristes, y que a la vez nos tenemos que cuidar mucho, de un modo inédito a nuestro pasado inmediato, de un modo extraño y agónico. Y, nos pasa porque esto empieza a ser terrorífico. Joder, es raro despertar rodeada de palomitas blandas, intentar sacarle el lado cómico, prepararte y tomar un café, y seguir durmiendo hasta que sigues despierta. ^—*_¡A continuación la canción del día, de La Vie d’Adèle!

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I Follow Rivers – La Vie d’Adèle:

Ene
24

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Silencio galguiano

¡Shhh! Dicen que, cuando te toca la lotería, lo primero y más importante, es no decírselo a nadie. Silencio galguiano. Pero, debo confesaros que esta semana me han tocado 20 euros de la Primitiva. Así que me he puesto a mirar webs de inmobiliarias y he acabado comprando un vestido rebajado de Marimekko en Uniqlo, que es precioso aunque no sepa si podré estrenarlo. Galgo, cabeza lápiz. Y, no os lo voy a negar, risa contenida rollo gif de niña violeta, también he comprado un boleto del gordo para esta noche. El impuesto de los tontos, que dice mi padre. Navegando por las inmobiliarias, ¿qué tal las fundas de sofá que aparecen en las fotos? Se nota que los pisos en venta son pisos de difuntos con muchas nietas y nietos de mi generación, y qué triste, y qué mal. Cada vez que voy al súper pienso que me he arruinado y que no quiero imaginarme de viejecita,y me pregunto para qué me voy a cuidar si la idea de acabar en una de las residencias de ancianas que hoy vemos por la tele me parece el horror. Mi abuela jugó toda su vida a los ciegos y nunca le tocó nada, ella vivió una guerra y al final de sus días se quedó ciega por una diabetis horrible. A Juan José Millás le tocó la lotería al escuchar la voz de su madre y lo invirtió en terapia para sus primeros libros, y no conozco a nadie más al que le haya tocado, cosa que tiene sentido, porque está prohibido decirlo. ¿Qué harías tú si te tocara? Pues, yo, supongo que sería muy feliz al momento y luego ya me agobiaria un montón, que el futuro pinta fatal pero habrá que seguir soñando, ni que sea en bailar con el vestido nuevo. ^—-*_¡Qué post tan tonto, canción del día a continuación del post; la Rosalía!

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ES

ROSALÍA – F*cking Money Man:

Ene
17

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Mi madre y la rellamada

«Te tengo que colgar porque ya no sé que más decirte», como si me fuera a dejar, mi madre tiene frases lapidantes cuando se despide por el móvil, cual Goethe antes de darte un zasca. Y colgamos, y nos reímos por dentro, a sabiendas de que volverá a llamar. Mi madre, cuando le cuentas cosas peligrosas, como que el local de abajo sigue en alquiler o que no he sido capaz de quedar con mi amiga porque estoy menstrual total, suspira con tanto ahínco que el fin del mundo ha llegado para quedarse. Ay, guarda para cuando no hay, que le decía mi abuela. Y me río, y me contagia el suspiro, y nos damos ánimos con un humor que roza lo lírico. También se lleva plantas de mi piso cuando considera que tengo demasiadas o que se me desmadran. ¡Pero, ah, cuidado, la rellamada! Porque mi madre, a la media hora de haber colgado de golpe, siempre me vuelve a llamar. La rellamada consiste en una segunda llamada rápida, vinculada a la anterior, en la que concreta una idea o pensamiento que es valioso y que olvidó decirte al respecto. Tal vez sea la moraleja, no lo sé, pero me hace volver a reír. Es importante, escucha bien lo que te digo, por eso te he vuelto a llamar, dice, y cuelga de modo muy rápido otra vez. Ella es de piel muy blanca y ojos verdes, es muy celta, bonita, con su pelo nube y un respeto por la vida que admiro con colchoneta. La quiero tanto que si no me hace la rellamada hasta me preocupa un poco, aunque entonces sé que estuvo con sus cosas y que recibiré un ‘bona nit con emoji corazón’ por whatsapp. A mi madre le encanta que el corazón rojo tenga latido en el chat, dice que es muy bonito y le encantó descubrir que si lo envías a solas pues late. La verdad, y esto es lo que quería escribir, es que la quiero mucho, como la trucha al trucho, cucurucho. Porque ella, y su rellamadadá, cuando ya no tiene nada que decir cuelga, es amor. La vida es ancha, me dice antes de volver a colgar. ^—*_¡A continuación una canción para ella, espero que te guste mamá, de Coque Malla, con todo mi cariño por su padre!

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ES

Coque Malla – No puedo vivir sin ti:

Ene
16

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¿Qué harás este finde?

El otro día mi hermana me llamó por teléfono desde Chile y, al despedirnos con una gran añoranza, me preguntó: ¿Qué harás este finde? Me quedé en silencio, y suspiramos. Yaaa, nosotros tampoco, dijo. Y aquí y allí estamos, echando de menos, esperando, como cada día. Así que la soledad era esto, comento con mi perro en modo telepático. Hoy no sabía si ponerme a escribir este post o volver a ordenar el armario hasta acabar de convertirme en una minimalista fake. Llamo a mi padre para decirle que no vea el documental sobre Robin Williams, que no vale la pena; hablar de cine es el nuevo hablar de lo que no has hecho. Y me da por pensar que estamos cambiando, que nos estamos acostumbrando a no salir, a no abrazarnos, a no hablar de lo mal que va todo. Tengo miedo de perder esa ilusión, esa ilusión por no conformarme, por dar espacio a la noche. Y soy feliz, también lo soy aunque escriba esto. Porque a veces censuro lo bueno, porque la intimidad es esto, y ya me entendéis. Por otra parte, en casa, ya no quedan casi pongos, no sé si por ansiedad o por edad pero desde hace meses que cada día me da por limpiar, por ordenarlo todo, de deshacerme de cosas, como si así todo fuese a mejorar más rápido. Y, cuando ya no puedo más, me siento en una silla del comedor y espero, pero a veces se me olvida el qué. Lo de vivir el día la Marmota ya no tiene gracia, me dice Obi mirando hacia la puerta, ni los memes, le digo. Y el dolor se convierte en cansancio y a Obi le duele una pata. El otro día me hubiese encantado decirle: ‘pues no lo sé, tal vez vaya a una exposición a Barcelona con Perdita y de allí a tomar algo y luego me miro un billete para venir, y que la vida diga’. Pero ahora la vida es esto, distancia y más distancia, y me da miedo acostumbrarme al frío. ¿Y sabes lo que nos salva? Que me sigues gustando. ^—*_¡A continuación la canción del día, con Depedro y Luz Casal!

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Depedro – Te sigo soñando feat. Luz Casal

Fino y Personal

La vida es ancha a las ocho y media

sábado, septiembre 19, 2020

Me siento sola pero hoy, al llegar a casa, me he encontrado tres huevos y casi lloro. Una amiga me los ha dejado en la puerta, son huevos…

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De-dos

jueves, septiembre 3, 2020

Estoy cosiendo varitas mágicas para el otoño, las vamos a necesitar. Hoy me censuro, hoy es uno de esos días que recordaré para siempre, y cuyo motivo no…

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