nov
5

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Volver

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Un mes en México, para VOLVER a sentir que estoy viva. Para caer rendida a la cama y absorber el olor al nórdico blanco de mi verdadero hogar, al pan blanco de mi ciudad natal, y el calendario de América Sánchez dos páginas más adelante. Con la canción ‘Where Are We Now?’ de David Bowie de fondo, y la nueva de Arcade Fire. Tenía que irme, para volver de verdad,

 

Volver a andar, y a amar el plano real que tanto había dejado de lado este último año y que tanto había idealizado como barrera. Casi olvidando mis sueños. Entre pelucas y calaveritas, poses cuquis y muertecitos, estados de facebook y pensamientos reales. Hoy me he puesto a llorar como una idiota al llegar a casa, tras un mes sin abrir la puerta de lo que fue y será, de mi ahora. ‘Que esto es el presente’, me he dicho por dentro. Crezco.

 

Durante el viaje he tenido sueños muy locos, he hecho terapia por Skype, me he caído de cansancio, he mirado directamente a los ojos de una ardilla, me he muerto de risa, he amado con suavidad y me he sentido viva como hacía tiempo que no me sentía de veras. Esa ardilla era feliz, la ardilla de Tex Avery. Inventando mi pasado como si alguna vez hubiese sido real, para entender que ya sólo podré inventármelo y escribir sobre él como quien pinta una montaña una y otra vez, aunque cada día sea distinta. Con mis padres en el aeropuerto, y mi chaqueta de mariachi asesina sobre el cadáver de mi muerte. Como una mujer con gafas de sol, lista para querer sin llorar. Echaba de menos ser yo, y escribir sin parar. ^—*_¡Más Tequila!

 

*gracias por vuestra paciencia.

 

 

oct
15

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D.F. está en Japón

la foto

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El Museo del Juguete Antiguo de México es japonés y se llama MUJAM. Una escalera de Jacob, con más de cuarenta mil juguetes, ojos, brazos y bates, todos ellos usados y ordenados sin lógica aparente, cuyo sentido ascendente van al ritmo del inconsciente de su creador Shimizu Kaneko. Un amable coleccionista que, con gran cortesía y sentido del humor, nos invitó (por sorpresa) a una surrealista visita guiada entre sus más preciados tesoros. Hasta llegar arriba del todo, siguiendo las escaleras, hasta la última planta, allí donde su hijo Roberto ha creado un estudio creativo enfocado al street-art, el diseño, y las nuevas tendencias, así como una sala de exposiciones donde actualmente se rinde homenaje a nuestro querido hula-hoop. ^—*_’Por cierto, esta noche montamos una charlas sobre ‘el fracaso’, ¿te quieres venir?’ -me invitó Roberto, al despedirnos.

 

Así que volví al hotel, me duché como una muñeca, y volví de nuevo al museo más surrealista del mundo. Lo primero que entendí, al llegar, es que por la noche el MUJAM se convierte en un espacio cultural. Un edificio onírico ahora interpretado por Roberto, y totalmente distino al que su padre Shimizu me había contado por la mañana. Ahora repleto de jóvenes mexicanos, intelectuales del underground, y más modernos que cualquier hipster de Barcelona. Con todos los juguetes en penumbra, y sus curiosas voces diminutivas haciendo preguntas a los fracasados que con el micrófono entre sus manos nos iban contando sus más delirantes fracasos, en vida. Algunos tan bestias y hermosos que les sirvieron para ir más allá, como a veces sucede en el amor, ¿no? Luego, ya dentro de la más profunda fascinación, terminé cogiéndome de la mando de Carmen Segovia, José Manuel Paadin y Juanjo Sáez, hasta el concierto de ‘Sonido Gallo Negro‘.

 

D.F. me está pareciendo una ciudad más allá de lo real, un poco como el MUJAM. Menos pop de lo que imaginaba y más difícil de lo que desearía reconocer, pero súper divertida. No es fácil para mí interpretar su acento, y cuando intento hablar con ellos todos se acuerdan muy bien de lo que hizo Hernán Cortés. Esto último me da mucha vergüenza, jolines. Así que, sin miedo, ayer me fui directa al Mercado de Lagunilla, donde la gente autóctona va a comprar sus vestidos de bodas, comuniones y fiestas tradicionales, aprovechando que los domingos también se venden antigüedades. Cuadros naïf, teléfonos de Snoopy y alas de mariposa. Alas para atarnos a nuestra espalda y volar a lo loco, como los taxistas pero con corsé. Me fascina la cantidad de mariposas que veo al día, ¿es que en nuestro país ya no quedan? Los colores, los olores, las peluquerías en medio del barullo, todo es como de juguete, y un poco Disney. Bueno, muy Disney. De hecho, nunca imaginé que los dibujos animados pudiesen tener tanta influencia en una cultura tan post-cosmopolita. Con más de veintidós millones de habitantes. Blancanieves es la reina, casi tanto o más que la propia Frida Kahlo.

 

El mismo domingo me compré un libro feminista en la librería Péndulo, quedé con mi gran amiga y admirada artista Alejandra Alarcón (con quien ya voy a colaborar en un proyecto precioso y excitante) y fui al espectáculo de danza de MdMar que se celebró en la impresionante Sala Miguel Covarrubias del MUAC, Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad Autónoma de México. Abriendo una cajita de música, de esas que había en el Museo del Juguete, y dejándome hipnotizar por su cautivador sonido de  grito encapsulado. El de una bailarina estomacal. Con una mano sobre la mesa, hacia los dientes de una sonrisa enorme, y la mirada del interés. Lloré de risa, de amor y de rabia, todo a la vez. Y tomé una decisión.

 

¡Ya acabo, un momento! Hoy, la Plaza de Armas estaba tomada por el ejército y cogí mucho miedo, no por el ejército (que lo da, y mucho) sino por la velocidad con la que el taxista se avalanzó hasta la valla de la misma plaza. No me timó ni nada, pero ese hombre estaba loco. Luego me perdí, cada vez había menos gente, y un barrio se convertía en otro barrio, y así hasta asustarme un poquito más. Es imposible caminar más, con tanta altura, con tanta ilusión y ganas de ir al wc. Otro taxista, esta vez súper cristiano, me volvió a traer hasta aquí (el hotel) y se santiguó al dejarme. Cuando, antes de entrar, volví a mirar la peluca turquesa del escaparate y tomé la decisión de que se acabaron las pelucas en mis fotos, de que me voy a teñir el pelo a lo seapunk: blanco, turquesa y azul. Aunque vaya a parecer más vieja, una mujer mayor o una mujer joven, o las dos cosas, pero con las cejas bien negras. D.F. es delirante y sólo voy por la mitad.

 

 

 

 

oct
10

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La Zona Rosa

la foto 1

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Ya estoy en DF. Justo el día que llegué secuestraron a Delorean y la bandeja de entrada de mi correo se llenó de noticias referenciales, preucopándose por mi estancia aquí, hasta finales de mes. Asustada, en plan indie, llamé a la Embajada Española y me tranquilizaron un montón. Se ve que aquí si te llaman por teléfono como amenazándote simplemente debes colgarles y pasar de ellos. Eso sé hacerlo bien. Que lo que en realidad me ha retenido en el interior del hotel donde estoy alojada (súper mono) es el cansancio del jetlag acomulado y un pequeño virus estomacal, típico de los bienvenidos.
 
Al lado del hotel hay dos tiendas de pelucas, sólo de pelucas. Me tienen fascinada, sobre todo una de estética seapunk que me gustaría comprar para hacerme una sesión de fotos, y por qué no… para ponerme el próximo día de los muertecitos en plan ángel de la muerte. Es de color turquesa, con ondulaciones marinas, muy femenina y loca. Como la versión contemporánea del peinado de Katherine Hepburn en ‘La Fiera de mi Niña’. Pero creo que es tanta la ilusión que me hace tenerla que la dependienta lo ha notado y le ha puesto un precio desmesurado, aunque en seguida me la rebajó dos veces, pero el recepcionista del hotel sigue pensando que vale menos. A ver si la semana que viene acaba viéndome menos guiri y me la vende a un precio más razonable. De momento, adoro verla en el escaparate de la única calle que he andado y desandado hasta hoy. Creo que México es inmenso desde aquí.
 
Ahora llueve a lo bestia, como en la películas en las que se nota que en realidad están tirando mangueretazos de agua directos a la ventana. Lo bueno es que aquí no doblan las películas al español, y hoy la programación pinta de lo más girly. Todo encaja, y ya me encuentro mejor. Mejor, mejor. Mejor aunque algo añorada, pero añorada no sé de qué. Tal vez de tener una voz más grave, de la pandilla del Hay Festival, de mi familia desperdigada por el planeta, o simplemente de mi perro Tronco. Cuando estoy un poco malita me pongo súper mimosa, y esta habitación es rosa.

 

 

*También he aprovechado para leer ‘Comedia Sentimental Pornográfica’ de Jimmy Beaulieu en la cama, y me ha hecho sonreír, bueno que…¡Me ha puesto!

 

 

Julie Delpy – Ocean Apart.mp3

 

POR CIERTO, VIVA LAS FEMEN

 

oct
6

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Hay Festival, Xalapa

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¡Hola! Ya estoy en México. Llegué este martes 2 de octubre para asistir al Hay Festival de Xalapa y ‘Ay’, qué ganas tenía de encontrar un ratito tranquilo para escribir este post sobre mis experiencias aquí. Con sus pueblecitos mágicos, como Xico con todo de mariposas gigantes revoloteando entre sus tranquilos habitantes, el impresionante Museo de Antropología de Xalapa y todas las conferencias, actos y conversaciones con algunos de los autores y escritores más potentes e interesantes de la literatura contemporánea, destacando a Philipp Blom (que me ha puesto deberes como leer a Denis Diderot) y Georgina García Gutiérrez (la mujer más genial del Festival), así como a todos sus voluntarios y amorosos guías, les adoro. ^__^_¡Arturito is the best!

 

De la mano de Juanjo Sáez, Luci Gutiérrez, Santiago Valenzuela y Álvaro Ortiz, mis nuevos amigos aquí en Xalapa y a partir de ahora también en España, para aprender y disfrutar de este increíble Festival en el que han participado y de cuyas aportaciones podéis leer hoy en un maravilloso artículo de Xavi Ayén en La Vanguardia . Presenciando sus mesas redondas y dispares visiones sobre la Novela Gráfica en España, para sonreír y pasear con ellos. Disfrutando al máximo de su simpatía e inteligencia, así como de sus teorías y alucinantes visiones del mundo, en serio… ¡Son los cuatro fantásticos! Y tan o más neuróticos que servidora, que sigo haciendo terapia por Skype. Álvaro comiendo grillos, Santiago sonriendo por lo bajini, Luci hacia el infinito, y Juanjito intentando no coger el Mal de Moctezuma.

 

Pero, ay. ¿Os cuento un poco más sobre Xalapa, sobre el Hay Festival o sobre ellos? Hay tantas cosas que quiero contaros que deberé dividirlo en varios posts. Y así, hoy poder centrarme un poquito más, sólo unas frases, en cómo me siento, la emoción, los pensamientos nuevos e imágenes de ensueño que están renovando de manera acelerada mi visión del mundo, y mi corazón. Xalapa es un lugar fantástico, una ciudad estudiantil y un paraíso natural en todas sus cercanías. Veracruz huele bien, y me siento súper a gusto aquí. Por las mañanas me levanto pronto e ilusionada, como hacía muchos meses que no me sucedía, y estoy cogiendo la confianza que me faltaba para terminar y empezar esta nueva etapa. Definitivamente este viaje está cambiando mi vida, al fin.

Me estoy enamorando ‘de esto’.

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*Mañana ya me voy para el DF ;)

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