May
2

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20 Cosas de la Nueva Normalidad

Si cierro la luz estoy en una disco de los noventa en la que no hay nadie. El mundo se ha reducido a cuatro paredes con baño. Las paredes no son muy distintas a las pantallas y Bill Murray siempre mira hacia el mismo lado. Coso, como, limpio y me aburro del aburrimiento, hasta que vuelvo a coser, comer y limpiar. La verdad es que tomo más zumo de naranja natural del que puedo digerir y espero las actualizaciones de mis podcasts favoritos más que la tercera fase. También tengo pesadillas, pongo lavadoras y me ducho. No hay nadie porque he llegado demasiado pronto. No sé como volveré a casa, ¿esta es mi casa o es el mundo entero? Fernando Simón es el portero y el Ariel huele tan bien que si diseñaran perfumes también sería fan, creo que estos pensamientos no son normales, ¿o son nuevo normales? Espera, que escribo una lista sobre 20 cosas peligrosas de la Nueva Normalidad. ^—*_¡A continuación del post la lista y una canción desesperada! Read More

Abr
26

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31 de abril de 2020

‘Te has inventado el 31 de Abril’, recibo por Whatsapp. Corro por el pasillo en biquini y calcetines de invierno, dejo el libro abierto en la vitro, miro el calendario que diseñé, y me pongo a reír. Vuelvo al balcón, me estiro en el suelo, mando un emoji, escucho a la familia de arriba, la lavadora andante de mi vecina, y al perro salchicha de los del primero. ‘¿Estás bien?’, recibo más tarde. Abril, abriluco, el mes del cuco. De repente, ha empezado a sonar una canción de Coque Malla, la de ‘Berlín’, y me he puesto a llorar. Está claro que no volveremos a ser las mismas personas que antes pero tampoco seremos otras. Me permito ser negativa a ratos, ilusionarme en otros, leer algun que otro artículo, amar desde la distancia, sentir las ganas de que esto pase aunque sea eterno, y el sol. Si hago la siesta no podré dormir esta noche y me cuesta disfrutar de la comida. Hoy voy a empezar a construir la casa donde estaré, para toda la vida. Cada día es 31 de abril este abril. Trato con cariño la vitrocerámica al limpiarla, marco la página al doblarla, y doy gracias a la ternura que se cuela entre el absurdo y el sentido común. La amabilidad nos salva, pienso mientras me visto de calle para no salir a la calle. Veo media peli en Filmin e intento descubrir quién es el asesino, mañana la termino, no hay prisa porque es un historia real. Ducharme después de hacer estiramientos se ha convertido en uno de mis momentos favoritos del día, tocarme. Voy a nadar hasta otro lugar, para toda la vida. Las toallas me encantan. Está claro que esto es mucho peor de lo que somos conscientes pero siempre nos quedará el día de volver a ver ‘El Cielo Sobre Berlín’. Sé que ya no estoy y que no quiero mirar la pared, nunca más en la vida. ^—*_¡A continuación la canción que me ha hecho llorar porque yo qué sé!
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Abr
24

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Nunca estoy

¿Cuándo fue nuestro último abrazo?  Nunca estoy. Cuarenta días sin tocar ni ser tocada. Limpio y tengo sueños extraños, tengo miedo y me ducho llorando. Ver a alguien en persona me recuerda, sobre todo cuando veo a alguien a quién amo tanto, que no puedo acercarme a ella. Me pongo colonia de hombre. Esto empieza a afectarme más allá de las notas, aunque esté bien, aunque no lo acepte a nivel radical. Escucho podcasts, conferencias de amor, entro en filmin, hago estiramientos, leo un libro de Elvira Lindo, diseño muñecos futuros, y hasta canto vía skype con amigas que adoraré siempre, charlamos sobre nuestros miedos. Nadie al intentar tocarte. Me estiro en el suelo del balcón si hace sol. Cada vez me parezco más a mi hermana mayor, a mi madre. En realidad, recuerdo perfectamente ese último abrazo antes del confinamiento y no quiero compartirlo con nadie. Me gusta el nuevo tema de C.Tangana. Esto es fucking hard. Cerré la puerta y tuve mucho miedo, lloré antes de estar tan triste, pero no tanto como hoy, ¿hasta cuándo? Tú me acostumbraste, porque nunca estoy, y porque estar triste también es estar, y disimularlo sería imbécil, pero es un estar que duele. Somos piel, somos olor de camiseta, también somos eso al recordar, células que se multiplican al expirar. Nadie y todo el mundo, eso es. Lo que hay. Guardo el termómetro de mercurio de cuando era una niña si es que ya no lo soy, lo comparto digitalmente, hablo con Chile, y espero una buena noticia que no llega ni en sueños realistas. Ese abrazo, ese estornudo gracioso. Daría lo que fuese por un espacio anacrónico, a lo bruto, en nuestro último quiero. ^—*-¡Ay, a continuaciónel nuevo tema de Tangana, ‘Nunca Estoy’!
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Abr
22

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Receta para un día de Conmuyfinamiento Dadá

Hola, bienvenidas e idos a un nuevo episodio de ‘Con-Muy-Fina-Miento Dadá’. Hoy, compartiré cómo se prepara un buen día de confinamiento. La gente cree que es un proceso fácil y sencillo pero es algo más complicado de lo que parece. Sacamos una olla gigante, si puede ser de hierro mejor que de aluminio, aunque funcionan igual, y subimos la persiana de la ventana más próxima. Como iréis viendo, se trata de una combinación de ingredientes complejos muy delicada. Abrimos el armario de la ropa, nos quitamos el pijama al bostezar, elegimos un pantalón y una camiseta bien colorida, evitando los alimentos grises, y nos vestimos de un salto. Luego, elegimos unas cuantas reminiscencias del día anterior, con abundante café, un terrón de azúcar, y nos fijamos en las pequeñas variaciones y el punto de esperanza que lanzamos en su interior. En un bol aparte, mezclamos algunos recuerdos del pasado pre-covid con algunos post-covid y contestamos un par de emails o mensajes con amor o/y amabilidad chisposa. La receta puede ser para una o para cuatro personas, al gusto del o de la confinada. Amor, pasiones, obligaciones, emociones, y todas esas iones, las añadimos con un poco de gel antibacteriano. Es muy importante lavarse las manos entre paso y paso. Volcamos el bol en la olla y la tapamos con manualidades varias. Añadimos una pizca de música y podcasts en la olla, evitando telediarios y mass media, apocalipsis, pensamientos inútiles, y aceptación radical. ¡Listo! Removemos la olla cuando estemos aburridas y la dejamos a fuego lento unas horas. Cuando sintáis que no podéis más, añadimos unas cuantas pausas en el balcón y, por la tarde, es muy importante hacer un poquito de deporte para que la levadura del pijama haga su efecto. Por último, ya casi estamos, al llegar la noche, añadimos una ducha o un rato de cariño desmedido, crema hidratante o aceite de almendras, y ternura abundante. Hablo bajito para ir entrando en modo off y que nuestra voz interior no nos quite el sueño. Y así es, amigas y amigos míos, como degustamos un buen día de confinamiento. Si por cualquier cosa peligrosa durante el proceso de cocción se os quemase, pasara o quedara mal, no os preocupéis porque no es una receta fácil y sólo con la práctica llega a salir al dente. Que aprofiti! ^—*_¡Receta inspirada en ‘La Ciencia de los Sueños’ de Gondry, que os enlazo a continuación del post! Read More

Fino y Personal

Exisitir en 2046

sábado, mayo 23, 2020

¿Te imaginas que sólo existiéramos en un recuerdo? Salgo a pasear al perro, estamos a 32 grados y nos refugiamos en las sombras rectangulares que proyectan los edificios…

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Destination Calabria

jueves, mayo 21, 2020

Hoy, esta mañana, tres patos han sobrevolado el balcón. Pato es el masculino de pata, como las patas de esta mesa. Creo que el confinamiento ha absurdizado, del…

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