Jul
9

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No es la juventud

Cuando estoy contenta o feliz escribo menos por aquí y hoy he pensado que esto no era justo ya que me hago mayor. Acordándome de Albert Camus al escribir que ‘La felicidad es la mayor de las conquistas, la que se hace contra el destino que se nos había impuesto’. Un cita que he sacado del libro ‘El Arte de la Felicidad’ de Christophe André, quién también nos dice lo siguiente y cito: ‘¿Envejecer y crecer? No es nada fácil. También puede uno envejecer y agriarse… ¿Cómo no ver que la tentación de la amargura, el reproche, el cinismo suele ser muchas veces la respuesta a la usura de los cuerpos y los corazones? Como si la felicidad solo dependiera de la frescura, de la juventud. Por suerte para lo más viejos y por desgracia para los más jóvenes, es algo más complicado que eso. No es la juventud la sabia del árbol de la felicidad, sino la vida misma. La inteligencia de la vida pertenece a quienes aceptan el tiempo que pasa y continúan alegrándose por el tiempo que queda. Esa inteligencia también es la de la felicidad’. Y así me hago mayor, con más apego a la intimidad y esa clase de felicidad, con menos miedo al futuro y lo que podría haber sido. Bienvenido presente, presente de rondas y amarre. Era justo escribirlo. ^—*_A continuación una canción preciosa, la de ‘Tú que vienes a rondarme’ de María Arnal y Marcel Bagés! Read More

 

Tú que vienes a rondarme:

 

 

Jun
28

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Soy aquí

Estoy aquí, ‘soy aquí’, tal vez esto sea todo lo que signifique este blog que escribo desde hace más de diez años y más de doce. A lo Spielberg, a lo niña mayor que ya es mujer, en ente digital. Para no olvidar, para seguir escribiendo aunque sea hipercrítica conmigo misma, hipersensible, y demasiado melancólica cuando estoy contenta. Este es mi espacio de relajación y de desastres borrados, mi habitación en Internet. Hasta que me muera y alguien deje de pagar el servidor. No vayamos a olvidar que los que estamos hoy, 28 de junio de 2018, en Facebook y Twitter estaremos muertos en menos de cien años. Todos moriremos, también los prehistóricos digitales, las primeras blogueras. Observo a mi perro Obichuelo Cabeza de Mochuelo, que sólo goza de una esperanza de vida de 14 años y ya tiene 5, y le envidio al no reconocerse en el espejo. No estoy diciendo que no me quiera reencarnar en humana sólo que AY, siempre he querido viajar al espacio exterior aunque no me quiera morir. Suspiro, vale. En realidad, con todo esto, quería decir que cuándo nos leemos y escribimos a través de las redes sociales pienso que este es nuestro último y primordial mensaje, la huella de los extraterrestes pasados. ^—*_¡A continuación la canción del post y un abrazo galáctico! Read More

 

Canción del día:

 

 

Jun
25

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Cuando no le recuerdas a todas

Todas tenemos complejos absurdos, nunca os he contado los míos. Empezaré por contaros que suelen confundirme con otras mujeres. Sí, soy de ese tipo de personas que recuerdan mucho a otras. ¿Y qué?, me diréis. Pues que eso acaba afectando, para bien en el sentido de que si te pareces a una modelo te ríes mucho, y en negativo cuando el sentido es que ya no pueden parar de mirarte y recordar a sus EX. Espera, paro, pero es cierto, me ha pasado tantas veces que me lo guardaba para escribir una novela al uso. No sé si es que mis facciones son muy suaves y de allí tan difusas en la memoría de los que me miran que estoy en ellas, ellos. De hecho, hace muchos años, tuve una cita con un intelectual al que admiraba mucho que me confesó estar cenando conmigo por lo mucho que le recordaba a su primer amor, ya entenderéis mi horror. Me quejé y al despedirnos me dijo que era ‘como ella’ya que según él también le dejaba solo en el mundo, pero en serio que fue nuestra primera y última cita, para flipar, ¿no? Pero, es que, esto de que me parezco a muchas chicas no termina aquí, porque en la calle también me pasa que me confunden muchas veces con otra mujer a la que conocen bien, y así también muchísimas veces cuando conozco a personas a nivel social o laboral y me dicen: ‘Eres igualita a ‘Y” y me tratan con una afecto que no entiendo del todo. ¡Si hasta me ha pasado por teléfono que me confunden con otra (y mira que tengo la voz fina)!. ¿¡ES QUE ME PAREZCO A TODAS LA MUJERES DEL MUNDO?!, le grité a mi madre un día. Así que soy la típica que os recuerdo a alguien y que me quedo pálida y que sonrío por no llorar. ¿Sabéis? Lo bonito de este post es que hace poco alguien me miró a los ojos y me llamó por mi nombre en voz alta, por primera vez en mucho tiempo me miró sin compararme con nadie, ME MIRÓ. Casi muero de amor y agradecimiento de que me mirasen por primera vez. Además, le gustaba de veras mi nombre real, algo que nunca me había pasado pues… ¿Quién no conoce a una Marta, a todas las Martas? Me gusta dejar de ser Kahlo de Dadanoias en mi vida privada, mucho. Me gusta ser todas. ^—?_¡A continuación la canción del día! Read More

Fue algo así:

 

 

Jun
25

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Hannah Gadsby Sí me representa

Aprovecho que es el Mundial de los Señores para escribir este post desde la perspectiva de una Señorita de Pueblo de Cercanías. ¿Se celebra también un Mundial femenino? Es que ni siquiera sé eso, ya véis. Escucho ‘Hierro’ y pienso en Kim Ki-duk en lugar de un entrenador, leo ‘Pelota’ y me viene a la mente la pelota gigante en la que mi hermana se sentaba antes de dar a luz. Es que a mí esos Señores que juegan al balón no me representan, ¡qué queréis que os diga! ¿Y quién te representa? Pues mira, Hannah Gadsby me representa en su monólogo titulado ‘Nanette’, ya disponible en Netflix, tras descubrirla y amarla en la serie australiana ‘Please Like Me’. No voy a haceros spoilers del final del partido, tenéis que ver su monólogo. Ay, sólo os diré que al fin llegan a nuestras vidas públicas ELLAS, las NOSOTRAS, las MUJERES que han decidido contar su historia más allá de lo anecdótico, de ver a hombres jugando a fútbol explicando su ausencia como mujer en la cultura popular. Mujeres que, como ella, han decidido existir más allá del patriarcado, sin humillarse para intentar integrarse, para ir más allá del chiste que nos ayuda a salir un poquito hacia adelante en un momento concreto. Porque, como Hannah, yo tampoco podría evitar sentir un miedo terrible en una habitación llena de hombres, el mismo miedo que sentiría en medio de un partido de fútbol de estos Señores Mundiales. Y es que, a estas alturas de la vida, si intentaran marcarme un gol les diría lo que ella: “No hay nada más fuerte que una mujer rota que se ha construido de nuevo”. ^—*_¡Ay, Nanette, a continuación el tráiler, si tenéis Netflix no os la perdáis y si no tampoco, es mucho mejor que el Mundial de Fútbol de Señores!

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No os lo perdáis, yo lloré:

 

 

Erótico

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lunes, diciembre 7, 2015

¿Por qué tienes todas estas fichas sobre el cuerpo humano en la mesita de noche? ¡Ah, eso! Estoy intentando aprendérmelo mejor para una escena erótica que estoy escribiendo….

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El erotismo de esperar

miércoles, septiembre 30, 2015

El erotismo de esperar se me antoja elegante. Las pulsaciones de una niña, de una espía omnipresente cuyos informes gráficos ha enviado hoy por e-mail, directos a un…

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