May
31

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El primer respiro

Hoy he ido a una terraza con mi padre, al que no veía desde el Estado de Alarma. Fase 1. Primera vez que me siento en una silla cerca del mar, cerca del internado donde estudió, ese en el que Almodóvar rodó. Respiramos hasta llegar. Y, de repente, nuestra soledad se ha transformado en sol, a nuestra edad adulta, más pequeños que nunca. Hemos compartido el silencio, la amistad, y el amor desde lo sucedido. Somos muy distintos pero nos parecemos físicamente. Ay, quiero decirle lo mucho que le he echado de menos pero sonrío hacia el cielo. Los pájaros, las plantas, nuestras amistades. Lee tanto, tanto que me invade un sentimiento inmenso de admiración, es un placer escucharlo aunque hable tan poquito. Él lee y yo veo películas, y a los dos nos cae bien Bifo. Con respeto, no nos hemos tocado, ni acercado físicamente, pero ha sido a lo Wong Kar Wai, desde la gramática natural. ¿Esto también es la felicidad, verdad?, hemos pensado los dos a la vez. ¡Qué bien este silencio juntos, qué bien sentarnos uno ante el otro! Somos tímidos, introvertidos, pero le digo que la próxima vez deberíamos ir a caminar sobre el mar. Nuestra primera caña, ahora. Y hemos respirado, y he suspirado, y hemos escuchado a los pájaros, que no hace falta más de tanto dolor. Un poco de humor y un poco de preocupación. También hemos bromeado sobre nuestra nueva concepción del tiempo, sobre Viktor Frankl, y nos hemos vuelto a entristecer pero con amor. La aceptación no es siempre alegre, ni un sueño hecho realidad. Lo peor empieza ahora, me ha dicho en un momento dado. Sé que parezco naïve pero ya lo sé, le he contestado. Ya lo sé, Marta. ¡Mira, allí hay un nido, ¿lo ves?! Sí, sería bonito ir a andar por la playa la próxima vez, me ha dicho. Ha habido instantes en los que casi me pongo a llorar, y así nos hemos podido sentir. No es, ni será, fácil pero estamos aquí, y como decía Victor Frankl: “«Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos». ^—*_¡A continuación la canción del post dedicada al día de hoy, y esas cosas maravillosas a las que él me acostumbró, y esta foto del post que me ha tomado él después de sus estudios en el mundo de la fotografía! Read More

May
29

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En el descensor

He enganchado celo de topos en el vaso para que parezca espuma, me aburro. ¿En qué soñaban los últimos dinosaurios? Me imagino sentada en un chiringuito, no hay casi nadie, y nos comemos una paella bajo una sombrilla en forma de calamar, descalzos, con olor a sal, libros en la mochila roja, y sin mucho más que contar. Me he sacado el ‘Máster en soledad con un galgo cojo’. Ven, voy. Nunca he sido muy social pero esto empieza a ser de un salvajismo duro. Mira, es que no me importaría un cachete en el culo, de hecho me haría mucha ilusión. Llueve y dejo la ventana abierta, a ver si me mojo en este último viernes de mayo, marzo, abril. Acordamos comer directamente de la paella, a lo punk, sin platos, y con vino blanco casi congelado. Chinchín. Los dinosaurios lo pasaron muy mal. Y ahora, cuando acabe este post, no sé si lloraré, si me tomaré una Dormidina, o si miraré el calendario en forma de red. Espero acordarme de quitar el celo mañana, espero que sí. ^—*_¡A continuación la canción del día, ‘This must be the place’ ! Read More

May
27

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De vista

¿No os pasa que ahora miráis más a los ojos de las personas? Sí, salir con mascarilla es distópico, y es bastante angustiante, pero esta tarde he descubierto que, a la que ya llevas un buen rato intentando ser un poquito feliz, te das cuenta de que al andar nos intentamos sonreír con los ojos. Entre nosotras. Hoy, me he cruzado con varias vecinas a dos metros, he ido a la mercería y a por Aloe Vera, y creo que he sentido algo ‘bueno’. Ese no sé qué que sé yo, he sentido esperanza, alianza. Ganas de mirarte directamente a los ojos. Así que he seguido, y he andado y he andado, con mi pequeño sabueso, hasta el tercer barrio, hasta regresar a la cueva. ¿Así que esto es la nueva normalidad? Me duelen un poco los tobillos y me canso más que antes, pero qué bien, qué bien la calle, qué bien el espacio público, el campanario, los árboles en primavera. Me da la sensación de que todo ha cambiado para siempre y sin embargo siento un cariño antiguo por la ciudad, un amor que antes daba por hecho y que ahora agradezco sin más. Que tengo ganas de más. Joder, qué cursi suena esto, pero es que es el primer día en dos meses en el que podré dormir menos triste. Michael Ende decía que ‘el exterior construye nuestro marco vital’, y tenía razón. Esto va a ser muy duro pero el erotismo está aquí. ^—*_’¡A continuación la canción del día! Read More

May
23

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Exisitir en 2046


¿Te imaginas que sólo existiéramos en un recuerdo? Salgo a pasear al perro, estamos a 32 grados y nos refugiamos en las sombras rectangulares que proyectan los edificios cerrados. Comemos sin hambre. Ahora mismo, los dos sabemos que somos un recuerdo de 2046. No hay absolutamente nadie y me da por ir hasta el taller donde aprendía a cortar vidrio, el Art del Vitrall. No está permitido sentarnos en el banco de enfrente, allí donde solíamos esperar. El mundo está cerrado, le digo. Ayer me pasé cuarenta o treinta minutos llorando por videollamada, luego creo que me quedé dormida, ni siquiera diferencio los días, o es que se mezclan. En los recuerdos, allí donde estamos, el día no es lo importante, ni siquiera el contexto, y seguimos, porque para volver hay que andar. De repente, pienso en Charlie Kaufman, de Wong Kar-wai, y en todos sus films malditos. Un recuerdo, una variación temporal, nuestras decisiones vitales ante la aceptación radical. ¿Y si sólo existiéramos?, me contesta. Al volver a casa, me lavo las manos cantando ese cumpleaños dichoso, y trasplanto un par de plantas, y estoy harta de limpiar. Siempre fuimos un recuerdo antes de serlo, joder. Vuelvo a llorar. Por las mañanas, recopilo artículos, gracias a los que aún publican, hoy he comprado algo, super-glue y barritas de madera para varitas mágicas. Súper importante. ¿Y si no existimos de manera lineal? Tengo mucho miedo, sé que un día todas estaremos muertas, y todos, pero ahora también tengo miedo de no ser capaz. Seguramente esto pasará, o nos acostumbraremos a las estadísticas y seremos más cínicos, joder, es horrible. Nunca seré capaz de recordar qué día fue, qué día fue exactamente, aquel en el que no te pude abrazar. ^___*_¡A continuación una escena-guión de Charlie Kaufman y una ilustración de Jean-Claude Forest , ay! Read More

Fino y Personal

Pure Imagination

jueves, junio 18, 2020

Debajo de mi casa hay la típica tienda de caramelos de plástico y colorines. Esponjas, setas, moras, serpientes y piruletas, a veces entro y me permito volver a…

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De vuelta y vuelta

lunes, junio 8, 2020

¿Sabes cuando vuelves de un largo viaje y te da la bajona? Pues algo así, pero sin haber salido de casa, y tras un viaje too hard, virus…

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