May
31

Author:

1 Comment

¿Por qué no recuerdo el futuro?

Si partimos de que la memoria es creativa me pregunto, en plan naïve pero muy sincero, ¿por qué no podemos recordar el futuro? A ver, según la segunda ley de la termodinámica los hechos suceden en aquel sentido temporal en el que la entropía del universo aumenta. Hablando claro, la entropía nos alerta de una noción de desorden que no puede más que aumentar en el tiempo y que cada vez es más imposible de calcular. Por lo que la flecha del tiempo de nuestros recuerdos se alinea al caos, que cuánto más lejano es más extremo se vuelve. Así que me pongo triste de ‘pongo’, ¿dónde lo pongo? Pensando en el poco sentido que tiene planificar el futuro teniendo en cuenta que soy incapaz de recordarlo. Aunque no sé si sería capaz de vivir recordando lo peor que me espera, la muerte de algunos de mis seres queridos, un desamor terrible, una pérdida de valor que ni siquiera intuyo, y me relajo. Seguramente, más allá de las leyes científicas, no podemos recordar el futuro por nuestra incapacidad emocional y racional para aceptar ese caos. Nuestra propia muerte, lo que hay más allá. ¡Claro, es por eso! Así que pongo la canción en el tren de Cheburashka de fondo y escribo este post que escribí mentalmente durante el paseo con mi perro Obi de hoy. Aunque más que mi perro yo soy su perra, y me río del mini chiste, ya os digo que mi humor es lejano. Pataleo y le doy al botón de ‘publicar’, a pesar de que en el futuro no existan los blogs personales. ^—*_¡Ah, pero yo escribí este post porque recuerdo que dentro de unos meses ya tendré mi fanzine impreso y estaré recuperada de este bajón físico que he sufrido en los últimos días! Read More

 

Banda sonora del día:

 

 

May
28

Author:

2 Comments

Simulacro en la exposición


¿Qué es un simulacro? Un simulacro nos mostraba algo que parece ser. Simulacro es aquello que representaba una idea, objeto o situación, imitando a la realidad. Simulacro tiene su propio verbo: ‘Simular’. Simular que te has duchado aunque no te hayas lavado el cabello, simular que eres soltero porque quieres soltero, simular que tomas cerveza sin alcohol, simular un beso apasionado, simular una emoción, simular un helado de limón con puré de patatas. La simulación conllevaba creatividad y solía tener un propósito oculto. Un propósito oculto que puede ser lumínico u oscuro. Jean Baudrillard en sus ensayos parte siempre del ‘principio de simulación’, marcando así su nuevo significado en el arte postmoderno. Para Baudrillard el simulacro deja de ser una imitación de la Naturaleza y pasa a ser una imagen a semejanza de otra cosa, por lo que su significado queda totalmente contradicho al que os cuento al principio, introduciendo así ‘la falsificación’, ‘la producción’, y la ‘simulación en serie’, en su comprensión contemporánea. Convirtiéndose, el simulacro, en una forma vacía y que peligra ante nuestros abrazos. Ya en el Dadaísmo el ‘ready-made’ podía considerarse un simulacro desde Baudrillard, pues como él mismo escribió en su ensayo ‘La ilusión y la desilusión estéticas’: “Duchamp extrema las dos formas: el portabotellas, que queda sacado de su contexto, de su idea, de su función, se vuelve más real que lo real; y el arte se vuelve más arte que el arte, se vuelve transestético – una especie de transestética de la banalidad, de la insignificancia, de la nulidad, en la que se despliega hoy, para mí, la forma pura e indiferente del arte”. Y esto me hace pensar que, actualmente, muchas de las personas que visitamos galerías o centros de arte nos hemos vueltos indiferentes a las obras expuestas, motivo por el cual los artistas emergentes y sus comisarios buscan cada vez más nuestra complicidad en el acto de estar frente a ellas. ¡Ay, no sé si me explico, es que este fin de semana he vivido un simulacro en el CCCB! ^—*_¡Que hoy, en realidad, quería escribir sobre simulacro y amor, de allí la canción del día que os enlazo a continuación de este post! Read More

 

Ay:

May
24

Author:

Comment

Ay, el Pensamiento Abstracto

Hace poco tuve una conversación con mi hermana sobre las diferencias entre pensamiento abstracto y pensamiento concreto, y cómo estas influyen en nuestras vidas y en el modo de entender lo que nos rodea. Mejor empiezo por el principio. Todo empezó cuando, leyendo ‘Apegos Feroces’ de Vivian Gornick, subrayé que la madre de su protagonista, que bien podría considerarse nuestra madre global, es criticada por negarse a conversar con su hija a través del pensamiento abstracto, un anécdota fantástico y en el que se basan la mayor parte de sus novelas a través de ingeniosas conversaciones filiales. ¿Pero, qué es el pensamiento abstracto? Así, dicho rápido, es aquel tipo de pensamiento que nos permite entender ideas que no están representadas en el mundo material, a diferencia del pensamiento concreto que es aquel que está conectado a nuestros sentidos, asociado a lo que podemos hacer con el cuerpo y nuestras percepciones sensoriales. En la cultura popular las personas muy vinculadas al pensamiento concreto suelen definirse como seres muy terrenales y las personas más vinculadas al pensamiento abstracto como más creativas y filosóficas. Un pensamiento no es el contrario del otro, simplemente son distintos estadios de un todo, se vinculan. Lo que sucede es que todos usamos el pensamiento concreto de manera muy consciente en el día a día pero el pensamiento abstracto consciente no es tan común como puede parecer ya que requiere de un esfuerzo y de un tiempo que pide dedicación y gimnasia mental. ^—^_ Para explicarme de forma llana os lo sigo contando a continuación del post. ^—*_¡Obra del post de Ana Garcia-Pineda! Read More

 

 

Cuando Magritte escribió ‘Esto no es una pipa’ debajo de la representación de una pipa proclamó al mundo el pensamiento abstracto consciente más allá de la abstracción pura. Hoy, mientras cosía, pensaba que tal vez el arte que inunda hoy nuestras galerías de arte contemporáneo no conectan con el gran público porque los artistas dan por hecho que todo el mundo entendió a Magritte. Sí, allí está la diferencia entre el arte pop y el arte conceptual, sí y no, seguí reflexionando. ¿Por qué el arte conceptual se considera hoy en día un arte elitista?, me pregunté al cambiar de aguja cuando se me acabó el hilo. Y, por casualidad, entré en Facebook y me encontré con este fragmento del libro ‘La idea de Europa’ de George Steiner que dice lo siguiente: ‘Es esencial ser elitista, pero en el sentido originario de la palabra: asumir la responsabilidad de ‘lo mejor’ de la mente humana. Una élite cultural debe cargar con la responsabilidad del conocimiento y la conservación de las ideas y valores más importantes, la responsabilidad de los clásicos, del significado de las palabras, de la nobleza de nuestra espíritu. Ser elitista, como explicó Goethe, supone ser respetuoso: respetuoso con lo divino, con la naturaleza, con los demás seres humanos y, por lo tanto, con nuestra propia dignidad’. Por favor, no confundamos elitismo con clasismo. Y me doy cuenta de que hay algo en este fragmento vinculado totalmente al pensamiento abstracto que ya apuntó maneras durante el romanticismo, una época por la que sabéis que siento devoción literaria.

 

 

Una pipa no es una pipa, esa es la cuestión. Pero, ¿cómo explicárselo a tu madre o a esa amiga que no te escucha cuando le dices pipa y ella ve una pipa concreta a la que tú no te estás refiriendo en concreto? Y aquí viene mi sorpresa a nivel íntimo y vital, el cliffhanger de la conversación inicial. Estos últimos años me he dado cuenta de que tengo la suerte de tener una amiga con la que puedo conversar horas y horas a partir del pensamiento abstracto y otra con la que sólo puedo hacerlo si uso el pensamiento concreto. Las amo a ambas pero hasta hace poco sentía que con una podía volar y con la otra no, ya sé que suena duro pero no sabía ponerle otro nombre a lo que me sucedía a nivel relacional. También me ha pasado que he tenido citas con hombres con los que la conversación vuela hacia el pensamiento abstracto y otros con lo que no. Y, no sé si será elitista, pero aunque adore lo sensitivo, que por algo soy artesana, con las personas con las que conecto de verdad son las que le dan más cancha al abstracto, también conocido como pensamiento creativo o conceptual. Recuerdo cuando con 14 añitos empecé a estudiar poesía, literatura y filosofía, en el instituto, y por encima de todas las cosas quería leerme el mundo. De esa época también recuerdo lo sola que me sentía al intentar compartirlo y sentir que eso casi no tenía cabida fuera de mis habitación. Y qué bonito es hacerse mayor y conocer a personas que se sentían tan solas como tú.

 
Lo único que sabía de pre-adolescente es que ese estadio de pensamiento me hacía muy feliz, un tipo de felicidad nueva y por la que lucharía o abogaría el resto de mis días. Hasta que empecé a ir a la universidad y estudiar historia del diseño, historia del arte, forma y color, descubriendo el dadaísmo y a Frankenstein, a personas como la amiga de pensamiento abstracto que os cito. Hasta llegar a la pregunta final: ¿Existen dos tipos de felicidad, la concreta y la abstracta? Y, como sucede con esa pipa, me da por pensar que sí y que no, y que la una sin la otra me dejarían a medias, como en el sexo sin amor, como la comida sin sabor. ¿Pero, qué se yo?, pienso mientras termino el muñeco que estoy cosiendo. Será mejor que acabe de coser a este animal que no es un animal pero que es un animal que vuela en tu interior.

 

Estado/Escena del día:

 

 

May
22

Author:

Comment

El algo-ritmo de Spotify


Los lunes son los días de coser con la playlist de ‘Descubrimiento Semanal’ de Spotify. Su algo-ritmo, últimamente, tiene un pacto con el diablo. Lo sé porque en la lista de esta semana me propone versiones de canciones que escuché en loop hace mucho tiempo y que me llevan a recuerdos nieblinos. Como cuando estaba en medio de una dura ruptura amorosa que me llevó a escuchar la canción ‘Your Woman’ de manera repetitiva, hasta deprimirme, o como cuando un chico con una guitarra me tocó ‘These Days’ sentado en una cama de la Calle Muntaner para ver si así conciliaba el sueño, con veinte años recién cumplidos. Son recuerdos lejanos que quedaron en sus letras y videoclips, momentos vitales y súper íntimos que no sabía que un día la inteligencia artificial recuperaría de un modo tan brutal y me recordaría sin tener en cuenta o teniendo demasiado en cuenta mis emociones al escucharlas. No sé si con crueldad o ternura, supongo que eso no importa en su software. En la playlist también escucho ‘When Life Was a Miracle’ de Kusturica y me escondo debajo de la mesa con el cerdito que estoy cosiendo después del otro cerdito. Miro al primer cerdito asustado y le digo: ‘Shhh, yo también nací un lunes’, aunque sea mentira y lo abrazo con las dos manos mientras apago el Spotify por lo que queda de día. Por lo demás, todo dadá, como siempre. ^—*_¡Aquí las canciones que menciono en el post y un abrazo de lazo! Read More

 

Aquí las canciones que menciono en el post:

 

 

 

 

Erótico

10 Apreciaciones eróticas del sistema muscular

lunes, diciembre 7, 2015

¿Por qué tienes todas estas fichas sobre el cuerpo humano en la mesita de noche? ¡Ah, eso! Estoy intentando aprendérmelo mejor para una escena erótica que estoy escribiendo….

Read More

El erotismo de esperar

miércoles, septiembre 30, 2015

El erotismo de esperar se me antoja elegante. Las pulsaciones de una niña, de una espía omnipresente cuyos informes gráficos ha enviado hoy por e-mail, directos a un…

Read More