ene
17

Author:

Comment

Sonrisas que no son risas

dadanoias-sonrie

Existen tantas maneras de sonreír como de coser. Las sonrisas que van por dentro, las que imaginas en el encuentro, en un cementerio, las que no puedes disimular pero te gustaría mucho hacerlo, las que le dedicas a estados ajenos en las redes sociales, las que no tienen importancia pero son importantes, las que son un ‘te amo’, las que sólo te queda olvidar si lo consigues. No siempre son espontáneas, ni bonitas. Las hay también de malvadas, de cuento, de muerte. La verdad es que paso la mayor parte de mi tiempo a solas por la que la sonrisa que más comparto es la de mi perro Oberón, también al pasearlo y encontrarme con vecinos que le saludan con cariño. Esta tarde, por ejemplo, me ha parado una chica que no conocía de nada para preguntarme por su pierna… ‘Sufrí mucho al verlo con los hierros de la pata este verano, pero me alegra veros ya bien’, me ha dicho mientras lo acariciaba. Ni me acordaba, pero me ha hecho pensar en lo bonitas que pueden ser las personas más allá de lo que sentimos al andar por el barrio sin darnos cuenta de tanto. Ay, cuánta empatía que se nos escapa. Estas son, sin duda, mis sonrisas favoritas. Las recíprocas. Y es que en vez de preguntarle a la Bruja con el ojo de cristal sobre mi manera de morir, creo que le preguntaría, ¿cuál será mi última sonrisa recíproca? Para luego pensar, en momentos duros o de tristeza, ‘no será esta nuestra última sonrisa’. ^—-*_¡A continuación 15 sonrisas que me han marcado en la vida! (dibujo del lebrel italiano del post aquí, de Kayla Franklin).

Read More

 

15 sonrisas que me han marcado en la vida:

 
1) En el parvulario, recuerdo la sonrisa de mi profesora Luisa al alzarme en brazos y cantarme la canción de ‘La Malagueña’ cuando me escondía en algún rincón de la clase para estar sola.

 
2) La sonrisa de mi hermana mayor al ayudarme con los deberes durante nuestra época púber. Yo solía estar enfadada al principio y ella me contagiaba lo hermoso de poder dividir, acentuar, localizar. Si no llega a ser por esas sonrisas yo no hubiese estado tan orgullosa luego.
 
3) La sonrisa de mi abuela aún y portarme mal aposta.
 
4) La sonrisa de mis padres a la vez. Cuando eso sucedía algo en mí se enternecía de veras. Y aún.

 
5) La sonrisa de una panadera que había al lado de mi academia de inglés. Mi momento favorito era el croissant de antes de clase y las dos lo sabíamos de algún modo.

 
6) La sonrisa de un portero de discoteca de púbers que me recogió del suelo y que me dijo que no llamaría a mis padres pero que descansara en esa salita que había para el personal y que luego llamaríamos a un taxi. No abusó ni nada de mí, al contrario, me cuidó mucho en contra de lo que decían los jefes, y todavía recuerdo su sonrisa de bondad.
 
7) La sonrisa de maldad de un hombre que no amaba a nadie pero que sonría continuamente. Los monstruos, sus cosas.
 
8) La sonrisa de mi primer amor. El mamut. Tenía los dientes paletales ligeramente separados y eso me hacía feliz.
 
9) La sonrisa de Oberón al dormir cuando todo está en calma, al lado de la ventana con sol. Es casi un ritual. Me tranquiliza.
 
10) La sonrisa que compartí al escuchar, al leer a dos tiempos, los Diarios de Salvador Dalí. Fue divertido y hasta nos reímos.
 
11) La sonrisa de un escritor al mezclar su realidad con el texto sin saber que se notará tanto que será mutua. Me encantan estos momentos de lectura.
 
12) La sonrisa cómplice de un amor que no es perfecto. De una amistad que no es perfecta. De una vida que es imperfecta.
 
13) La sonrisa triste de un artista al intentar entender y no-entender el mundo y hacerte cómplice de tal belleza. La búsqueda conlleva sonrisas tristes.
 
14) La sonrisa de andar por el bosque. Ya me entendéis, aunque sea encantado u obligado. Obi y yo cumplimos lo de ‘alucina mandarinas’.
 
15) La sonrisa de la Bruja con ojo de cristal que sabe cuál será la tuya última.

 

La sonrisa que sí se convierte en risa:

 

Canción de sonrisa siberiana del post:


 

ene
16

Author:

Comment

Elefante, mujer elefante

2013-07-08 10.42.12 am

Me parece romántico sentirse elefante. Una mujer elefante con jersey de mohair verde claro. Que se siente pequeñita y frágil, diminuta en el interior de su cuerpo grande y grisáceo, escuchando canciones tristes mientras escribe con la trompa, tecla por tecla, pensamiento tras emoción. Qué difíciles de separar las emociones secundarias de las principales, la tristeza del enfado. Porque a veces una se enfada olvidando que en realidad lo que está es triste. En primer lugar, claro. No es una elefante rosa, es real. Recuerdo que de pequeña, cuando me enfadaba, era una niña torpe. Una elefante que no sabe, que tiene sus dilemas, ante el concepto ‘Ceder’. ¿Hasta dónde hay que ceder y hasta dónde ceden contigo? Encontrar el equilibrio no es tarea fácil cuando eres un animal soñador. Con un corazón mal pintado, pero grande, muy grande al bailar sobre una aguja de bordar. Ojalá el amor fuese certificado a veces, ojalá no siempre fuese romántico. El instinto de supervivencia es extraño en las relaciones, es complicado cuando los tiempos se juntan e interfieren entre sí, al avanzar o al decidir no avanzar, o al no saber a qué atenerte y parar, o al no acordarte de algo que recuerdas sin querer. Siempre he pensado que el típico-tópico de que ‘los opuestos se tocan’ es cierto, una verdad galáctica, aunque me molesta aceptarlo. Porque a veces ver las cosas desde fuera es molesto. Intentar entender lo que es posible y lo que no. Escuchar y ser escuchado. Partamos pues de la aceptación: Soy elefante. ^–*_¡A continuación del post 15 cosas que me confirman ser elefante! Read More

 

15 cosas que me confirman ser elefante:

 
1) Empaqueto con más celo que papel.
 
2) Veo a mi perro diminuto y siento un gran instinto de protección hacia él, aunque en realidad me defiende él. No de lo malo, también de lo bueno.
 
3) Cuando tengo un sueño lúcido no me alegro, me asusto.
 
4) Leer ‘El artesano’ de Richard Sennett me hace sentir parte de la especie.
 
5) Norah Jones también es un elefante. Come Away With Me.
 
6) Soy incapaz de no sentir las cosas transparentes.
 
7) Flavita Banana, mujer elefante.
 
8) Agradecer el agua que conlleva comer, leer subtítulos.
 
9) Me aprendo rimas para nunca jamás. Es ridículo y entretiene.
 
10) Si existe no significa que haya existido o que existirá. Es obvio pero no para mí. Ay.
 
11) Las pinzas del pelo son de juguete al rozar las orejas.
 
12) Si este planeta fuese más grande no lo podría saber del todo. O más pequeño.
 
13) Estudias inglés con alguien que luego reencuentras de mayor. La memoria es bilingüe, como mínimo.
 
14) Cuando voy a correos siento que voy a viajar. Certificado.
 
15) El amor de un elefante es siempre, para, de.

 

Elizabeth Cotton, elefante:


 

ene
9

Author:

Comment

Los perros son daltónicos

26518994

Los perros son daltónicos. El azul lo ven bien, el cielo, el mar, los ojos azules, su pelota favorita. Obi ve los azules y me lo contagia. Por otro lado, existe una especie de seres superiores que ven colores nunca vistos, estos son los poetas, los artistas, David Bowie, los visionarios. Si me llegan a decir que iba a pasar estas fiestas enferma me hubiese dado un palo tremendo, sin embargo al ser sorpresa lo acepté y ya está. Aunque hasta el final de una gripe tiene algo de melancólico al saber que ahora sí, que ahora ya. Nada es nunca completo hasta que termina, por eso no puedo evitar ser una persona cuya tristeza forma parte de un camino que ya sólo pido en calma aunque esté on fire. Como esa piel del limón que se le añade al gin-tonic, como ese dolor de no estar relajada, como ese calendario que te marca las lunas, como un estampado de lluvia en forma de pequeñas líneas verticales, nunca del todo rectas. Hoy, acariciando a Oberón con un amigo en el sofá, le he confesado lo extraño que se me hacía cumplir un año más este 2017, luego le he comentado que tal vez Obi iba a ser padre este año, y él me ha contestado a todo: ‘Todavía nos queda mucho tiempo para poder ser felices’. Supongo que entenderéis la belleza de ese ‘poder’ en la frase. Luego, el silencio ha sido agradable, vernos tan abrigados, sentirse buñuelo bajo un gorro con pompón. La ternura suele ser caligráfica. Como el azul del fondo de pantalla simulando el cielo estrellado, en el más benévolo capítulo de Black Mirror, o como la mirada de Tilda Swinton. Suelo jugar a ajustar bien los cierres de las pulseras cuando estoy en silencio y no sola, cierres de nudos móviles. Son gestos, pensamientos, estribillos, extra. Porque, ahora, una vida sin azul sería otra que ya no quiero vivir. ^—*_12 pensamientos relacionados con el color.
Read More

12 pensamientos relacionados con el color:

perro-daltonico
 

1) Lo erizos lo ven todo amarillo.
 

2) El gin-tonic es transparente aunque lleve limón.
 

3) Siempre he imaginado el sonido de los instrumentos de cuerda en tonalidades rojas, naranjas, fuscsia.
 

4) El aullido de un lobo es boreal, galáctico, muy triste.
 

5) La madera en realidad se siente verde al tacto.
 

6) Cuando mides tiene que ver con el rosa, da rabia pero es útil e impostado. Como de dentro hacia fuera.
 

7) Los colores del terciopelo siempre terminan en negro.
 

8) Si el blanco no es un color tampoco existimos.
 

9) Cuando escribo predominan los pliegues entre dos tonos.
 

10) La sangre es roja hasta que se hunde.

 

11) El amor es arco-iris siempre. Azul.

 

12) De pequeños somos mayores. En colores.

 

 

ene
3

Author:

1 Comment

Nothing matters when we’re dancing

gif-sheep-favim-com-3918102

Luís Buñuel decía que ‘la primera película que vemos en nuestras vidas son nuestros sueños’. Y es verdad, igual que el hecho de no recordarlas siempre o de distorsionarlas al explicárselas a nuestros amigos. Películas y sueños que bien podrían ser los que creamos al dormir, o las que vamos a ver al cine, o los que creamos mientras imaginamos nuestro futuro. Tiene sentido que el ser humano se sienta tan a gusto con el formato cinematográfico, hay algo muy real, muy humano, en esta relación implícita. Pero no es de cine sobre lo que pretendía escribir hoy sino de cómo me sentí este fin de año al pedir los 12 deseos. Pues, este 31 de diciembre de 2016 que pasé sola y con fiebre en la cama no podía físicamente comerme las uvas ni brindar con nadie. No tenía fuerzas para tantas cosas. Por primera vez en toda mi vida iba a pedir los 12 deseos en silencio, bueno, con la radio muy bajita, y a 39 de fiebre. Mi cabeza no daba para pensar tantos deseos en tan poco tiempo, estaba ardiendo, no sé hasta qué punto hasta alucinando un poco. Así que tuve que tomar la decisión inmediata de sólo pedir un deseo a sabiendas de que no sería una síntesis sino algo mágico o sin sentido. Marta, desea, desea, me dije. Abracé la almohada, ya empezaban las campanadas, y no sé porqué me acordé de esta frase de Buñuel que cito al principio, y seguían sonando, y yo sin decidirme, hasta que me dejé caer y no deseé nada. Apagué la radio tras el último ‘dong’ y no supe si estaba triste o alegre, orgullosa o decepcionada, supongo ninguna de estas cuatro cosas me podrían haber descrito, hasta que me quedé dormida gracias a la medicación. Tres días después, es decir hoy, me doy cuenta de que por primera vez en mi vida de adulta opté por los sueños en lugar de los deseos. ^—* Read More

¡Bienvenido 2017!

 

Este precioso vídeo tiene relación con lo que intento contar:

 

 

Erótico

dadanoias-pr

Un orgasmo quita el hipo

Miércoles, mayo 13, 2015

Es algo paradójico, tras días escribiendo sobre el hecho de que un orgasmo quita el hipo ahora soy yo la que no me lo quito. Sé que últimamente…

Read More

dadanoias-pienso

Mi Jennifer Coonelly en hombre

Domingo, abril 26, 2015

‘¿Qué piensas?’, me preguntas acurrucados después de hacer el amor. Aunque no sea en voz alta, aunque no sea ayer, aunque tal vez ya lo sepas y la…

Read More