may
25

Author:

1 Comment

En la vida real

enlavidareal-img03

enlavidareal

¡Estoy entusiasmada con el nuevo cómic que acabo de leer y cuya reseña ya os advierto que escribo desde la más profunda admiración e ilusión ante tanto poder femenino, imaginación gráfica y encantador mensaje! Se trata de En la vida real, un cómic guionizado por el bloguero, escritor y columnista, Cory Doctorow y la fantástica ilustradora Jen Wang, recientemente editado en España por la nueva editorial de cómic Sapistri. Tan maravilloso en su forma como en su contenido (¡no os perdáis su prólogo entero aquí y al final de este post!). El cómic cuenta la historia de una adolescente llamada Anda que se adentra en un videojuego online, bautizado como TerrÁurea, a través del cuál descubriremos un insólito mundo de posibilidades, ilusiones y desilusiones, mentiras y verdades, y en el que ella deberá madurar con imaginación y astucia para poder seguir jugando y enfrentarse por primera vez a las diferencias de clase, de género y culturales que existen a su alrededor (más allá de los tópicos). Entrando así en un estado de contradicciones, extrañas injusticias, nuevas amistades y búsqueda de soluciones para dilemas de gran carga social, humana y política. Cuestiones tan próximas a todos nosotros que sin duda despiertan la empatía del lector un modo sumamente fresco y directo gracias a sus geniales ilustraciones. Mostrando una nueva perspectiva vital del mundo actual tanto a través de la red como de la vida real, dos mundos paralelos que al fin y al cabo van más ligados de lo que uno es consciente muchas veces. Un cómic de acento púber tan talentoso a nivel artístico como argumental que encaja en la fina línea que existe entre la utopía y la distopía, entre nuestro avatar y persona. Un cómic de amor generacional.^–^_¡Os lo recomiendo de corazón! Read More

 

Prólogo En la vida real, Cory Doctorow:

 

enlavidareal-img02En la vida real trata de videojuegos y economía. Son muchos los que, aun dedicándoles tiempo a los primeros, los consideran triviales, meros divertimentos que sirven para rellenar el largo y sombrío tramo que separa la cuna de la sepultura. En cuanto a la segunda, sí, la gente la considera importante pero también es una de esas áreas intimidantes que no se traspasan por miedo, a pesar de que la economía —el estudio de por qué la gente hace las cosas, en resumidas cuentas— es lo que más rotundamente determina las circunstancias en las que vive.

 

Cuando se aúnan economía y juegos, nos asaltan de pronto un puñado de preguntas sesudas y peliagudas sobre política y trabajo. En la vida real relaciona la manera en que compramos, nos organizamos y jugamos y la razón por la que algunas personas son ricas y otras pobres… y en qué medida parecemos estancados en esa situación.

 

Tengo la esperanza de que este libro anime a los lectores a indagar en el tema de la «economía conductual» y a empezar a hacerse preguntas incómodas sobre cómo llegamos a poseer las cosas que poseemos, qué precio tienen que pagar por ello nuestros congéneres y por qué creemos necesitarlas.
 
Pero sería una política limitada escoger simplemente entre comprar o no comprar algo. En ocasiones (¡a menudo!) hay que organizarse para marcar la diferencia.

 

Vivimos en la edad de oro de la organización. Si hay algo que Internet ha cambiado para siempre es la relativa dificultad y los costes de juntar a un puñado de gente en un mismo sitio para trabajar por un objetivo común. Aunque no todo el monte es orégano (los matones, los abusones, los racistas y los perturbados nunca lo han tenido más fácil), no cabe duda de que ha cambiado radicalmente las reglas del juego.
 
Cuesta recordar ahora lo difícil que era antes el tema organizativo: lo que costaba hacer algo tan trivial como poner de acuerdo a diez amigos para una cena o una película, por no hablar de unir a millones de personas para recaudar fondos para un candidato político, movilizar el voto, manifestarse contra la corrupción o salvar a una institución apreciada por todos.

 

En mi época de activista durante la década de 1980 nos pasábamos el 98 por ciento del tiempo rellenando sobres y escribiendo direcciones; el 2 por ciento restante era para pensar qué poníamos. Hoy tenemos todos esos sobres, sellos y direcciones gratis. Supone una diferencia y una extrañeza tan fantásticas y enormes que ni siquiera hemos notado sus primeros pasos. Momentos como el movimiento Occupy Wall Street o el levantamiento del parque Gezi en Estambul se recordarán como sacudidas menores de lo que pasa cuando la gente puede organizarse sin apenas costes.

 

El trabajo en común es el «mito originario» secreto de nuestra especie. Nos diferenciamos de nuestros antepasados homínidos cuando empezamos a dividir el trabajo: tú cuidas de los niños mientras yo hago guardia por si vienen los tigres, y ese otro que vaya a recolectar frutos. La parte más moderna de nuestros cerebros, el neocórtex (la «corteza nueva», que envuelve las partes más antiguas), se desarrolló en esa misma época e influye notablemente en nuestra manera de manejar las relaciones sociales. Todo, del lenguaje y el alfabetismo a las grandes corporaciones y los países, son estructuras para organizar el trabajo humano.

 

Todos los juegos de varios jugadores coquetean con este mecanismo organizativo. Cuando te la llevas en el escondite, intentas adivinar dónde van a mirar los rivales (¡o dónde se esconderían si intentasen adivinar lo que piensas tú!). Cuando se hace una raid masiva en una instancia alta de un MMO (juego multijugador masivo online), la gracia no es solo matar al monstruo sino también averiguar cómo convencer a dos decenas de amigos para que colaboren, coordinar los horarios para poder hacerlo a la vez, definir la estrategia e incluso una cadena de mando y decidir por consenso su legitimidad.

enlavidareal-img03
No es de extrañar, pues, que el espacio de los juegos se haya convertido en un lugar de trabajo para cientos de miles de «granjeros» que asumen horribles tareas repetitivas para producir riqueza virtual y venderla a jugadores con más dinero y menos paciencia. Las diferencias estructurales entre el juego in-game y el trabajo in-game son en gran medida arbitrarias, y en cualquier caso muchas veces el trabajo «real» es una especie de juego: la mayoría de la gente que va a trabajar hoy en día está jugando a un juego de rol en vivo muy aburrido llamado «profesionalidad», que requiere alterar el vocabulario, la postura, los hábitos alimenticios, las expresiones faciales…todo, incluso el humor es víctima de esa censura.

 

Lo más extraordinario del momento que vivimos es la facilidad con la que es posible eliminar toda la parte aburrida que antes era necesaria para lanzar un proyecto ambicioso. Estamos en un punto en que podemos construir una enciclopedia con las mismas estructuras organizativas que hasta ahora solo valían para organizar una feria o una venta de pasteles. La jerarquía y la injusticia no han muerto —ni lo harán pronto—, pero a cada momento que pasa cuesta más justificar su existencia.

 

La Red no resuelve el problema de la injusticia, pero sí salva el primer gran escollo para subsanar los errores: agrupar a la gente y mantenerla unida. Después queda lo más difícil: arriesgar la vida, la fortuna personal y la reputación.

 

Detrás de todo lo maravilloso de nuestro mundo existe una historia de lucha: por nuestros derechos, nuestra suerte, nuestra felicidad. Todo lo bueno lo tenemos a costa de gente con principios que en otros tiempos arriesgó todo lo que tenía para hacer del nuestro un mundo mejor.

 

La Red no minimiza en modo alguno esos riesgos. Pero las recompensas son igual de buenas o más.”

 
-Cory Doctorow.
 

 

may
19

Author:

19 Comments

Trabajar de Community Manager puede ser una mierda

dadanoias-marta

¡Hoy he dejado el curro! Supongo que tener treinta años y dejar tu puesto de trabajo es un suicidio a nivel económico-social pero seamos realistas, se puede vivir con menos y con mucho menos, sólo hay que cambiar de estilo de vida y apreciar más el tiempo de nuestras vidas. Ya no podía más, me sentía como una empleada de ‘tarifa plana’, bueno… Como se sienten la mayoría de Community Managers que no se quejan porque sino, si lo hicieran, no se podrían independizar o porque creen que esto es lo normal y que es lo que hay, sin fines de semana ni privacidad nocturna. Y lo normal no es esto, igual que lo normal no es que nos cosan la ropa en China personas menores de edad y mayores de edad pero con la explotación laboral explícita que conocemos. Como en el libro ‘Momo’ de Michael Ende, todo el mundo tiene una tortuga entre sus manos (que en mi caso es mi perro Oberón), un animal que nos recuerda lo importante que es el tiempo para nuestra única e insustituible vida, ¡ya está bien, que nos obvian la muerte! Una vida que no quiero dedicarle a los hombres de gris, ni una vida en contra de mis principios éticos por mucho que me cueste adaptarme al sistema, porque hay rincones en los que sí se encaja. Ahora mismo no soy neutral, me siento como Jerry Maguire escribiendo un manfiiesto, cantando ‘Free Fallin’, ay… me dan ganas de escribir un libro sobre ‘Todo lo que un Community Manager piensa y no dice, el futuro de este negocio’. Que tal vez hasta debería escribirlo. La mayoría de Community Managers que leéis hoy en Twitter, Facebook y Blogs de Empresas (aunque estos blogs parezcan de no-empresas), están capitalizados y normalmente escritos por gente joven que cobra una mierda por salir adelante escribiendo para los de arriba. Mi decisión es que la verdadera revolución de Internet también pasa por esto, por enfrentarnos a no hacer contenido inútil online para esos hombres de gris que luego viven de lujo a nuestra costa. Internet no debería caer en esto, y soy la primera en reconocer que la tentación es muy fuerte (¡yo caí!) y que dejarlo es todo un ‘voy a vivir a peor pero más feliz’. Porque se acabó, sé que soy bloguera de antaño y que podría trabajar escribiendo para marcas pero a la mierda, este no es mi destino ni va a serlo. Viviré con menos, me acostumbraré y lo sé,  seguramente viviré sin sponsors ni marcas que confíen en mí pero a cambio de ser libre. Y la libertad en Internet no tiene precio, aunque todavía no sé cómo me pagaré la vida a partir de ahora sí sé que lo haré en coherencia a mis valores y respeto. Sé que quiero escribir, escribir es mi vida, pero he decidido que voy a saltarme a las empresas para conseguirlo. Acorde con mis valores y creencias, con esto ya me siento un poquito más feliz y un poquito más yo. Me aburriré, espero aburrirme, y escribiré libremente y me equivocaré más, pero seré honesta y sin más ‘vendemias’. Sí, hoy he sido sincera conmigo misma, he dejado el curro y me siento mejor y eso… ¡No tiene precio! ^—*_¡Eslogan que por cierto, hace tres meses, desafío sin usar la VISA para ahorrar (Y funciona, se ahorra mucho sin usar la VISA, y también se ahorra mucha angustia al dejar de hacer cosas que no crees en realidad!) Read More

 

 

 

Trabajar de Community Manager puede ser una mierda:

 

1) Tragarte tus principios y tirar de tópicos por dinero.

 

2) Aprovechar cada ‘Día Mundial de…’ para tener algún FAV.

 

3) Sortear y hacer concursos tontos para llamar la atención.

 

4) Ser amable con cuentas que sólo aportan tonterías.

 

5) Responder a todo el mundo por educación aunque te insulten.

 

6) Ver como tus inversores hacen ver que ni te conocen.

 

7) La misoginia también se nota en este mundo, y mucho.

 

8) Crear contenido múltiple para hacer ruido inútil pero pomposo online.

 

9) Apoyarse con otras marcas para crear identidad y nuevos #hashtags.

 

10) Tratar con cuentas que han comprado más de 10.000 followers y no les da vergüenza.

 

ETC, ETC, ETC. Continuará, tal vez… ¿Queréis que continue? ¡Menos dinero!

 

 

 

may
15

Author:

1 Comment

VERSUS, de Luis Bustos

luisbustos-versus

A menudo nos recomiendan salir de nuestra zona de confort para descubrirnos de nuevo, pues bien… ¡Justo esto es lo que me ha sucedido esta tarde como lectora de VERSUS de Luis Bustos! Un espectacular cómic de autor que nos invita a una descarnizada lucha entre lo viejo y lo nuevo, el amor de juventud y el amor maduro, la realidad y la fantasía. Con un guión que me gustaría describir casi como atemporal, inspirado en el relato de Jack London, datado en 1909 y titulado ‘A piece of steack’. Una historia clásica y todavía vigente en la que, más allá de la profesión de su protagonista, el ya maduro boxeador Tom King se ve empujado a pelear con la joven promesa del ring Jesse Sandel, jugándose no sólo su sueldo y dignidad por la victoria sino todo lo que el combate implica también para sus seres queridos y su propia concepción del yo. Una lucha dramática que bien tiene que ver con la madurez del artista y su magistral modo de plasmar cada sentimiento, recuerdo, límite e ilusión a través de un despliegue gráfico en el que el expresionismo de vanguardias, el futurismo, el manga y hasta cierto ramalazo a Frank Miller, no quitan un estilo propio súper marcado por parte de un Luis Bustos al que con esta obra me atrevo a definir de brutal. ^—*_¡Abrázate a él, apura el tiempo! Read More

 

10 consideraciones dadá sobre VERSUS de Luis Bustos:

versus-luisbustos

 

1) El formato del cómic es como el del propio ring de combate. Pensé en Kravan vs. Kravan al pillármelo.

 

2) Desde la primera página el combate toma vida propia.

 

3) Me encanta el rostro de la mujer de Thomas King, tan de cine mudo.

 

4) Hay un momento casi Pixar con los niños que me ha enternecido mucho.

 

5) Rompe y juega con el formato de la viñetas de un modo magistral. Como los multiversos.

 

6) Tinta blanca sobre páginas negras. A lo bestia.

 

7) El progresivo coraje gráfico del autor versus la historia es adrenalínico.

 

8) La edición de EntreComics Comics es excelente, seguiré también a la editorial.

 

9) Hay amor, hay amor al límite, aunque amor de la vieja escuela.

 

10) Te hace reflexionar a nivel espiritual y gráfico. Regálatelo.

 

David Bowie – Heroes.mp3

 

may
14

Author:

1 Comment

El cielo desde mi terraza

fur

Un silencio matemático. Esta noche he gritado, exactamente yo misma no lo he escuchado pero la persona que dormía a mi lado se ha despertado las cuatro veces que he gritado. El hecho es que hace una semana que tengo un tic nervioso en el ojo izquierdo, parpadea intermitentemente, eso descontando el hipo que va y viene y, bueno, que estas últimas semanas me he dado cuenta de lo mucho que aprieto los dedos de los pies cuando no me gusta algo pero lo hago, lo descubrí hace poco al intentar relajarme intentado entender mejor mis emociones a través de la postura corporal que acojo al sentirme extraña. ¿Preocupada? Pues un tanto, sobre todo porque yo no suelo alzar la voz, esa voz de pinypon pero mi voz al fin y al cabo. Antes me acomplejaba tener la voz tan fina, hasta que un día decidí que es tierna y hasta erótica en cierto modo, Molly Drake la tiene así. La autocompasión está de moda, y mira… ¡Un poquito de ella hay que tener para poder avanzar! No voy a ir de víctima, y menos a sabiendas de la fortuna en la que vivo dentro de un Planeta que estamos rompiendo, pero sí que tengo claro que voy a escucharme en vida. ‘Que la vida no es una broma…’, me ha dicho esta tarde mi padre al llamarle por teléfono para conocer su opinión sobre un asunto que me inquieta. Casi nunca le llamo pero cuando decido hacerlo es importante para mí y es hermoso porque sé que él me escucha y que luego será sincero, estemos de acuerdo o no. Con esto lo que quiero decir, lo que me quería recordar a mí misma, es que más allá de lo pequeña que una persona muy sensible se pueda llegar a sentir como ser humano al adentrarse en el sistema en el que vivimos, más allá de lo que suceda afuera, la vida hay que vivirla desde el agradecimiento y la sinceridad con uno mismo y con los demás, la vida hay que respetarla. Sí, tal vez la escena de mirar hacia el cielo parezca en este momento una imagen algo melodramática, pero cuántas veces más debería mirarlo durante el día y se me olvida. Aunque hoy el cielo está nublado, lo he contemplado al llegar a casa desde el suelo de mi terraza, hay días así. Hay días en los que todo parece una broma pero que el amor te recuerda que son reales y que no estamos solos. Y me da por pensar que estos días grises y tontos como el de hoy tal vez sean, en realidad, los más decisivos de nuestro presente. ^—*_¡Hoy mi día empezó con flores! Read More

 

10 Cosas que me he dicho hoy al mirar hacia el cielo desde mi terraza:

 

1) Escribiré con libertad.

 

2) Amaré sin culpabilidad.

 

3) No seguiré las normas que no entiendo.

 

4) Seré sincera aunque parezca absurda.

 

5) Llamaré ‘caballito de mar’ a mi perro.

 

6) Los agudos son ascendentes.

 

7) Adoro a las mujeres.

 

8) No iré en contra de mis principios.

 

9) Moriré tranquila.

 

10) Le querré siempre.

 

Erótico

Sorteo – 50 Sombras de Grey

Martes, febrero 10, 2015

¡Lo reconozco, me da morbo ir a ver Cincuenta Sombras de Grey este próximo 13 de febrero! Ya me perdonaréis, pero a mí es que todo lo que…

Read More

dadanoias-maravillas

¿Quién eres tú?

Lunes, diciembre 15, 2014

¿Os imagináis que a Maxine le hubiesen dado la oportunidad de trabajar en la tienda erótica que visita en Ghost World junto a Seymour? Pues justo así es…

Read More