jun
20

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20 minutos antes

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Últimamente pienso mucho en el paso del tiempo, últimamente y siempre. Esta mañana, mientras dormía un poquito más de lo que se esperaba de mí, supe que el tiempo que sentía que pasaba en la cama no se correspondía al tiempo de más allá de las sábanas. Ese minuto más mío eran por lo menos veinte minutos más allá fuera. La relatividad del tiempo tan pronto, como si medio dormidos fuésemos a toda velocidad, y volvieses al mundo exterior y de repente al pasado, al poner los pies sobre el suelo, descalza. El resto del día me he sentido como si viviese en el pasado, pero un pasado inmediato, y he tenido la necesidad de ponerme sandalias. Con sólo veinte minutos de diferencia. ¿Cuánto se podría cambiar la vida en este lapso de tiempo? Da igual, dadá igual, he pensado. Ay, a lo que me refiero es al modo en que varía nuestra concepción del tiempo según estemos soñando, entre-soñando, o despiertos, andando. Como cuando nos enamoramos, creamos. La velocidad del tiempo se modifica según nuestra propia concepción del mismo y eso es… Es mágico. Tenemos un poder que ni siquiera usamos de manera consciente. Pero que sí plasmamos en la fotografía, el arte, la música, ya me entendéis. Es como si el tiempo fuese propio del amor y de la muerte, además de espacial. Tal vez porque seamos seres de carne y hueso, o tal vez porque realmente exista un alma, galaxias. Y si fuese así, ay… ¿Os imagináis influir expresamente en el tiempo? Conscientes ya del espacio y su juego. No sé, yo todavía estoy viviendo el jueves de la semana pasada, que se me ha juntado con este impresionante solsticio, ¿habéis visto el cielo esta tarde? Estoy segura de que nuestros relojes no estaban sincronizados a pesar de formar parte de un todo. Eso sí. Read More

 

10 cosas pequeñas que cambiaría si tuviese 20 minutos de anticipación…

 

1) Evitaría la caída de mi perro Obi al romperse la tibia.

 

2) Entendería que si mi sentido del olfato se está activando tanto es porque algo no va bien. Con suficiente antelación.

 

3) Pasaría hacia delante todo tipo de anuncio publicitario.

 

4) Jugaría a no saberlo aunque lo supiese y lo disfrutaría más o mucho menos.

 

5) Encontraría tu nota antes de que me la escondieras en el bolso. Te adoro, Perdita.

 

6) Aprendería a interactuar con los gatos sin tantas sorpresas.

 

7) No me quejaría tanto.

 

8) Sería siempre multiorgásmica, o casi siempre.

 

9) Confiaría más en las posibilidades, eso sería muy divertido.

 

10) Sabría que lo que creo puede durar como mínimo 20 minutos.

 

 

jun
14

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Estados de boca

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¿Cuántos estados de ánimo somos capaces de expresar en palabras? Menos de los que experimentamos, seguro. Intento fijarme, darles voz, pero algunos son tan íntimos, tan poco comentados, que… Me cuesta ponerles nombre. Por ejemplo, cuando estás en actitud de cumplir un objetivo que te hace mucha ilusión pero al que se suman el miedo y la lentitud, pero en el que estás bien aunque no del todo, ¿qué nombre tiene este estado? Y, así, con mil ejemplos más. Galaxias de ejemplos. Como cuando estás mejor pero tienes una enfermedad crónica, ¿cómo se puede estar mejor sin olvidarlo? O cuando estás mimosa pero durante este estado no lo puedes compartir como te gustaría, pero sigues estando mimosa. Supongo que existen estados de ánimo paradójicos, como el del Gato de Schrödinger pero en ti misma. Es curioso el significado en sí de ‘estado’, de ‘estado de ánimo’. Como si fuese tu nación por un rato, a veces repetido y otras no. Yo suelo notarlos mucho a través del cuerpo, me fijo y me doy cuenta de que cada estado tiene sus propias posturas, pensamientos, tics, cosiñas. Uno de los que más anhelo es el de la desconexión, aunque el del éxtasis todavía me gusta más, y el de la comprensión. Pero sería horrible estar en constante estado de éxtasis o de desconexión, o de comprensión, o de serenidad. Los ansío y no los quiero constantes. Bueno, como quién ansía la muerte sólo en momentos puntuales de su vida, es horrible pero también. Y de aquí su idealización, ¡qué peligroso es idealizar un estado de ánimo, casi más que el amor! Por ejemplo, ahora, que desearía estar tranquila y estoy como inquieta. Que, en realidad, no es mejor uno que el otro, porque supongo que entonces no escribiría este post. ¡Ah! Pero el que más odio, y que más inculcado llevo, ya sea por asturiana o por mi biografía, es el de la preocupación. Ay, la preocupación maldita. ¡Y también el de la culpa! Por post-cristiana y atea. Pausa. En el fondo… Tienen su gracia, su sentido. Y, por eso, porque estoy mimosa, voy a mimarme intentando hacer esta lista de estados de ánimo. ^——-*_10 estados de ánimo que me da por nombrar.
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10 estados de ánimo que me da por nombrar:

 

1) Estado Hormiga -> Cuando me da por hacer, hacer y hacer, para lograr el objetivo final. Y siento, durante el estado, que eso es lo que más me llena aunque se acaba al rato.

 

2) Estado Fea -> Cuando pase lo que pase, haga lo que haga, me siento horrible y fea. Es un estado catastrófico en el que miro abajo, no me arreglo, y todo me parece una mierda.

 

3) Estado Catártico -> Cuando se altera mi anterior estado de golpe y me da por traspasar las tinieblas, revelarme a mis otros estados. Cuando me genero.

 

4)Estado Abismal -> Cuando estás al borde del precipicio y de repente vas hacia arriba.

 
5) Estado Infantil -> Cuando escuchas con claridad a tu niño interior y no eres capaz de reprimirlo ni lo intentas.

 

6) Estado de Lucha -> Cuando juegas a esgrima con la realidad. A veces con objetivo, otras sin. A veces pierdes, otras ganas, y otras da igual.

 

7) Estado Ambisexual – > Cuando deseas a ambos sexos sin darle importancia o cuestionarlo. Me pasa a veces, y es hermoso.

 

8) Estado Hija -> Cuando sientes a tus padres presentes, presentes y ausentes.

 

9) Estado Mortal -> Cuando la muerte no es un final, es un estado mental, casi corporal. Cuando algo acaba en ti, la fiesta de ayer, una canción, la verdad.

 

10) Estado Violento – > Cuando explota una galaxia, a lo bestia. De la destrucción surge el nacimiento de otra cosa.

 

 

jun
11

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Youth

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Cuando era muy pequeña y en la pantalla de casa sucedía algo que me parecía increíble, normalmente en dibujos animados, mi reacción era apagar la tele inmediatamente. Mi intención era congelar el momento para poder disfrutarlo más rato aunque no fuera de un modo convencional, y así alargar ese maravilloso momento hasta que se volviera a dar al ‘On’ o hasta la próxima vez. Solía hacerlo cuando estaba sola, tantas tardes después del colegio, porque algo en mi interior me decía que al ser mágico sólo sucedería así, a solas y en el momento exacto, que con mis padres o mi hermana mayor al lado no pasaría igual o se enfadarían. Fue con el tiempo cuando me di cuenta de que a eso se le llama inocencia, hipersensibilidad. Lo que me lleva a transcribir como me he sentido esta tarde viendo la película ‘Youth’, parando el film cuando la belleza sucumbía la pantalla, más de una vez, y más de seis. Congelando la imagen del plasma cuando su mundo se derrumba junto al de su padre. Cuando una pelota de tenis quedaba justo en el centro de las rejas romboidales, cuando una frase cambia tu relación con los hombres para siempre. Es una película mágica y, ahora, ya no sé si podré encender la pantalla de nuevo. Jo, la belleza. ^—*_7 motivos por los que ver Youth de Paolo Sorrentino. Read More

 

7 motivos por los que ver Youth de Paolo Sorrentino:

 

1) El amor. (Creo que, en realidad, este sería ya el motivo en sí).

 

2) La idea de ‘las distancias’ en la vida de uno mismo.

 

3) La aceptación de lo sentimental desde la mirada masculina. La emoción.

 

4) Las sensaciones cósmicas de la intuición.

 

5) El placer como experiencia cinematográfica, casi táctil.

 

6) Las luces que rodean la pantalla del film.

 

7) La mujer y su libertad, más allá de lo difícil.

 


 

jun
10

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12 alternativas a las vacaciones

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Hace cuatro años que vivo sola y hoy sólo quería llegar a casa de una vez. Llegar y descalzarme y beberme una cerveza en la mesa del comedor. Joder, me estoy volviendo maniática allá fuera. No os voy a contar el laberinto de decepciones que he vivido antes de llegar, ¿para qué? Si lo que querré es recordar esto, haber llegado, aunque ya sea sin pieles alrededor de los dedos. De puertas hacia dentro ‘bien’ pero, aaaah, suspiro fuera. No quiero ir de vacaciones, esa es mi conclusión. He vuelto sin cartera, con una llave de más, y con las braguitas manchadas de sangre. Parece que me haya venido la regla de la tensión, mientras subía en el ascensor. En el coche, de vuelta, intenté acelerar el tiempo mientras sucedía todo lo contrario, por copiloto, por miedo a volver a conducir e irme a Lisboa sin avisar. Malditos relojes cuando tienes prisa y vas al lado, te sientes el lado. Hablar de ex no mola nada, esa es mi otra conclusión. Cuando me siento así me da por recordar la peli de ‘Corre, Lola, corre’, por hacer conjuntos mentales, por escribir aquí. Cuando algo se tuerce molesta, y más cuando es un ‘Cuidado, trampa’, cuando el presente y el pasado se juntan y las emociones tienen rebotes que cuesta controlar. Soy consciente de que hasta antes de entrar por la puerta todo ha sido una mierda hoy, pero ya está, ¿no? Ya no más por un rato. Venga, yo qué sé, las cosas de dentro mejoran cuando uno recuerda y es capaz de entender que las emociones, los estados de ánimo, van variando. Es raro, estoy mejor, por primera vez en años mi autoestima está mejor, y tal vez… Por eso, por intentar mantener el auto-respeto, surgen otros problemas que no esperaba estos días. Cuidarme también es esto, mantenerlo. El puto auto-respeto, digo. Si un día voy a Lisboa no será por vacaciones. El lado de una península entera, el más bonito y sin visitar, ya me entendéis. ^—*_12 alternativas a las vacaciones. Read More

12 alternativas a las vacaciones:

 

1) Convertir tu piso en el oasis.

 

2) Evitar fotos de playa y de montaña. Fotografiar el polvo.

 

3) Contar sin los números pares, haciendo ver que existen igual pero fuera.

 

4) Mujer, bruja, mujer. Bruja, bruja, bruuuuja.

 

5) Lavarte los dientes antes y después de toda otra acción.

 

6) Limpiar el teclado que ya no fabrican y adoras.

 

7) Recordar México en el sofá. Plantas en la furgoneta.

 

8) Colgar las braguitas de sangre como bandera, en el balcón. Símbolo inequívoco donde los haya, de NO Vacaciones.

 

9) Jugar a la foto del último DNI.

 

10) Evitar versiones de canciones preciosas que te hacen viajar desde su original.

 

11) El Aloe Vera como sustituto del sexo.

 

12) Utilizar palitos de las orejas para todo lo que no sean orejas.

 

 

Erótico

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