abr
1

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En Confianza

Christina Rosenvinge

Christina Rosenvinge

No sólo se confía en los demás sino en uno mismo, y este segundo aspecto para mí es el más difícil de lograr. Mi hermana mayor dice que hay tres pilares que deben cumplirse para que exista ‘Confianza': la sinceridad, el hecho de ser competente (y poder cumplir lo que se dice) y el cumplimiento en sí. Hoy me planteo qué es para mí la confianza y por qué me cuesta tanto confiar en los demás, tal vez por tantos desengaños amorosos, tal vez por traumas de la infancia o tal vez porque sea medio asturiana. ^–*_¿Confías en mí?

 

Es duro tener problemas de confianza, crisis de seguridad con los otros y con una misma. Este conflicto viene de muy lejos y hoy en terapia el doctor me ha tocado el punto dévil: la boca. Para observar las siete yagas que han aparecido en el interior de mi boca, ayudándose de una cuchara. Me duele tanto que hablo hasta raro. El simple contacto con la cuchara metálica en los labios me ha hecho saltar de la silla y apartarme bruscamente de él, pidiéndole que no me tocara, que no me tocara por favor. Una situación límite que ha respetado a pesar de no poder ayudarme como hubiese podido hacerlo. Al volver a casa, muy triste y avergonzada por mi actitud (que no he podido controlar pues hacía muchos días que nadie se acercaba tanto a mí, a mi boca) he estado tarareando a mi manera esta canción de Christina Rosenvinge: ‘Iría hasta el mismo infierno por medio minuto más. Estúpidas despedidas…(…) ah ah.’ En el bus de cercanías.

 

Siguiendo con el tema de la confianza busco ahora su significado en el diccionario de María Moliner, el único diccionario que adoro de verdad. Pone:

Confianza:

 

      1 (“Tener”; “Exceso de, Falta de”) f. Actitud o estado de confiado. (“Depositar, Poner”) Actitud hacia alguien en quien se confía.

 

  2 *Ánimo para obrar, fundado en la confianza en el éxito: “Emprendieron la expedición llenos de confianza”.

 

  3 Exceso de confianza en el propio valer. *Presunción.

 

  4 (ant.) Convenio secreto, particularmente en asuntos de *comercio.

 

  5 (“Tener, Tratarse con, Dar, Tomar”) Manera natural de *tratarse, propia de los que tienen parentesco, amistad o mucho trato: “Hemos sido compañeros de colegio y tenemos mucha confianza. Le trato con mucha confianza porque es hijo de un íntimo amigo mío. Quiero que me tratéis con confianza y no hagáis por mí ningún extraordinario”. *Familiaridad, franqueza. *Confiar. Falta de cohibimiento para expresar o hacer algo: “Si no puedes hacerlo, dímelo con confianza”. *Franqueza.

 

  6 (“Dar, Tomarse”; pl.) Comportamiento impertinentemente familiar de una persona con otra: “Se tomaba demasiadas confianzas y tuve que pararle los pies. Si no quieres que se propase no le des confianzas”. Familiaridades, *libertades.

 

  V. “abuso de confianza, plantear la cuestión de confianza”.

 

  Confianza en sí mismo. Cualidad o actitud de la persona que, por temperamento o en cierto caso, confía en sus aptitudes. Particularmente, de la persona capaz de expresarse o tratar con otras con aplomo. Suficiente.

 

  De confianza. 1 Se aplica a las personas o cosas en que se puede confiar: “Tengo una muchacha de confianza. Este embutido es de toda confianza”. 2 También a personas a las que se trata con confianza: “Hoy tengo invitados, pero son de confianza”.

 

  En confianza. 1 Reservadamente o en *secreto: “Se lo digo a usted en confianza”. 2 Sin ceremonia.

 

  V. “margen de confianza, voto de confianza”.

http://www.diclib.com/cgi-bin/d1.cgi?l=en&base=moliner&page=showid&id=20656#.UzsD28fhoQU#ixzz2xf0CG68c

 

De todos los puntos el que más me interesa a nivel personal es el último punto: ‘En confianza = sin ceremonia’. ¡Uhf! Entonces ha sido cuando lo he entendido todo y me he puesto a llorar, sin despedidas no hay confianza y encima lo de mi no-ceremonia (los que me seguís de hace tiempo ya sabéis…). Mi conclusión: Debo aprender a despedirme ‘en confianza’ para ganar confianza en los dos sentidos, hacia ti y hacia mí. Para poder avanzar.^—*_¿Es que no lo ves?

 

 

abr
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Esdi’s Prime Time

esdi

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Esta mañana he llevado a Obi, mi perro lebrel, a visitar ESDI. La Escuela Superior de Diseño donde estudié la carrera de Diseño Gráfico. Para poder entrar con él le he dicho a la recepcionista que al perro lo he diseñado yo misma, y nos han dejado entrar por la risa. Sólo para pasear entre sus blancos pasillos, cuando en mi época aún nos dejaban fumar, entre clase y clase. A Obi no ha parecido impresionarle la pecera central ni su suelo impoluto. Pocos cambios he notado. Bueno, tal vez uno, que los alumnos de hoy estaban más serios, por allí esparcidos, esperando su siguiente clase de de ‘Descubre tu propia Aventura’ pero sin la misma esperanza que nosotros (los de antes). Una experiencia contextual, repleta de recuerdos, que luego me ha hecho volver al presente dando un salto cuántico desde casi diez años atrás.^–*_¡Qué bien lo pasábamos con Perdita!

 

Perdita y yo éramos uña y carne durante nuestra época universitaria, aunque para nosotras aún siga la aventura vía Skype y cuando viene a exponer. Porque ahora ella vive en Berlin. Una vez hasta convocamos a Dios, otras nos dedicábamos a trazar palitos en la mesa cada vez que lográbamos hacer reír al profesor de taller mecánico. Éramos malas y buenas, pero que muy buenas. Años de proyectos, conversaciones de amor y sueños que haríamos realidad. Como ‘Love the Boyo’ o empeluchear el mundo. Estábamos menos locas que ahora. Más Ghost World.

 

Luego está Bernat, el Repu, la Laia y la Marta. Éramos tres Martas, Marc, Dani, Lucía. Hasta creo que eran mis amigos. Ahora ya casi nadie pone estos nombres a sus hijos, ya pronto tendremos nombres de abuelos, ya casi nos les veo. Menos a Bernat, que sí. Aunque no sé porque os cuento todo esto, será que estoy escribiendo en voz alta. Que se me ha hecho extraño de extrañar, que empiezo a ser abu-joven. Aunque por entonces no sabíamos la crisis que se nos vendría encima, éramos más soñadores que ahora. Menos preocupados que los nuevos alumnos con los que me he cruzado hoy, sonriendo a Obi de reojo. Una chica hasta se ha atrevido a hablar con él sin esperar respuesta. Ya, he pensado al verla en su mundo que también fue el mío, no todo tiene respuesta. ^–*_¡Obi aprobado!

 

 

mar
31

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20 Maneras absurdas de frenar el sufrimiento

dadanoias-triste

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A veces me gustaría ser un poquito menos sensible, frenar mi sufrimiento. Por eso hoy, con un poco de humor negro y mucha ternura, escribo esta lista con 20 maneras absurdas de frenar el sufrimiento. Todavía no las he probado todas pero tal vez funcione alguna, ¿no?

 

 20 Maneras absurdas de frenar el sufrimiento:

 

1- Recordar tu infancia como si ya hubiese pasado.
 

2- Hacerte Premium de filmin y entrar en cada personaje femenino que llore. Llorar con ELLA.
 

3- Quemar un caramelo hasta que se haga caramelo.
 

4- Cantar como Lana Del Ley por el pasillo, parándote frente a la habitación fantasma sin abrir esa puerta hasta que estés mejor.
 

5- Morder los zapatos de un perro y, sino usa zapatos, morder los tuyos propios hasta destrozarlos un poco.
 

6- Vigilar la nevera como si estuviese viva, hablarle cada vez que la abras. Preguntarle si tiene frío, si necesita algo allí dentro.
 

7- Suprimir un archivo del ordenador al azar. Y vaciar la papelera general.
 

8- Reprimir las ganas de hacerte daño usando tiritas para depilarte.
 

9- Usar un sujetador sin relleno como pañuelo del cuello.
 

10- Coger el teléfono y decir que estás bien. Aunque no haya nadie al otro lado. Se oye un piiiiiiiip, ¿no?
 

11- Leer en voz alta tu número de DNI y sumarle un número. Quedarte con ese número final siempre que te lo pidan cuando te llegue un paquete. Ese es tu número de verdad a partir de mañana.
 

12- Resumir una actitud con el gusto. Un gusto esquelético.
 

13- Trasladarte a otro milímetro de la habitación.
 

14- Besar el suelo con un roce de pestañas.
 

15- Barrer el techo un poquito. Por las migas de ayer, ya sabes.
 

16- Regalarte un recuerdo del futuro, a inconsciencia.
 

17- Rascarte la espalda hasta decidir dónde irán las alas. Rascarte fuerte justo allí, ¡ya verás!
 

18- Inventarte una posición nueva y ponerle un nombre, hacerla siempre que estés muy triste. Será tu señal contigo misma.
 

19- Mirar por la mirilla de la puerta y cuando llegue la vecina abrir la puerta y volverla a cerrar. Entre tanto decir: ‘Ay’.
 

20- Atravesar tu cuerpo con un cuchillo sin desangrarte ni morir en los tres días posteriores. Debes seguir intentándolo sin hacerte daño, en sitios como entre los dedos.

 

Vance Joy – Riptide from Dimitri Basil on Vimeo.

 

mar
29

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Mejor México que Nueva York

dada1111

dada1111

Cada vez que digo ‘lo siento’ no es para pedir perdón, algunas veces sí pero no siempre. Siento tanto que lo digo constantemente, seguramente lo que más digo a lo largo de un día en el que siento demasiado, cada día. ¿Se puede sentir más allá? Yo lo siento mucho, aunque mi palabra favorita no venga del verbo ‘sentir’ sino de otro, otro verbo más banal. Este finde es hard, no me atrevo a quedar, no tengo plan porque no puedo, y lo siento. Siento a mil millones de años, a 30 kilómetros de distancia. Estoy tan triste que una hora menos no será importante hoy, va… que se la queden los hombres grises, otra hora más para ellos. Aunque preferiría ser como Momo, un personaje de ficción, para huir de ellos hasta el final. Hoy no me he maquillado. El final de una novela adolescente en el que la última frase se fugue, he pensado. Una frase fugaz. ^–*_¡Sin maquillaje!

 

 

¿Qué siento ahora mismo?

1- El viento de un estilista que se niega a usar secador.

2- La alegría de quien ya no te quiere como antes.

3- El gemido de un perro al ducharme.

4- Las costillas de tres chicas unidas esqueléticamente. Su autora y dos personajes.

5- El tono de un cigarro apagado a la mitad. A Lola Flores fumando.

6- Ganas de llorar, cansada de tener la piel del revés.

7- Las conversaciones que se lamen al comer.

8- Siete días más de pausa.

9- Una pierna encima de la otra. La soledad.

10- El último mensaje cariñoso que recibistes antes del final.

 

Mejor México que Nueva York:

 

*Feliz cumpleaños al Bar Belmondo. 

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