sep
24

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Dime algo bonito

dadanoias123

Cariño, ven. Siéntate delante de mí, en esta silla. ¿Para qué? Tú siéntate. Vale, ya está, pero estaba escribiendo. Calla. Durante un buen rato él se la queda mirando, primero observa sus ojos, seguían siendo tan oscuros y enormes como cuando la conoció pero más profundos, con más arrugas a su alrededor, prosiguió su paseo hacia su pequeña boca de niña mala, mala, mala, hasta su cuello desnudo y esos hombros caídos que tanto le enternecían. Lleva una camiseta gris de estar por casa, los sujetadores negros sin relleno, los tejanos claros y los pies, del número 37, semidentro de sus viejas zapatillas chinas blancas. Son las once de la noche. Es hermosa así, cuando no se da cuenta, cuando está por casa y no le hace ni caso, aunque ahora sí. Ahora la mira, tomando conciencia de su derecho. Forzando la posición de las sillas, una delante de la otra, mientras ella empieza a inquietarse y se aprieta la coleta del pelo. Sus orejas siempre han sido puntiagudas, su ojeras, le gustan sus ojeras, eso es lo que le hubiese dicho. ¿Qué, qué quieres? Read More

 

dadanoias123

 

La última vez que follamos, cuando terminamos, me pediste que te dijera algo bonito. ¿Te acuerdas? Sí, sí, la semana pasada, lo siento, no sé por qué te lo dije. Nunca me lo habías pedido. No, en serio, no sé por qué te lo pedí. Y yo no te dije nada. No, no pasa nada, se enrojece ella. ¿Por qué me lo dijiste? Supongo que porque me hago mayor. Sí, los dos nos hacemos mayores, pero yo no te dije nada, repite él con los ojos humedecidos. No, no lo hiciste pero no pasa nada, fue una tontería, dice ella. Quédate aquí sentada, no te muevas. Él se levanta y pone la lista de ‘Hotel Chevalier’, los dos se la saben de memoria pero hacía mucho tiempo que ya no la escuchaban. Empieza a sonar la primera canción de la lista, ‘Where Do You Go to (My Lovely) de Peter Sarstedt. Vuelve a sentarse en la silla, vuelven a estar uno frente al otro. Ay, suspira ella. No digas nada, déjame.

 

Ahora ella también lo mira a él, le deja. Su tupé castaño a medio peinar, sus mejillas a medio afeitar, su camisa a medio cerrar, su medio. Con esos pantalones rotundos, descalzo. Le encantan sus pies ahora, más que antes. Sí, nos estamos haciendo mayores, le repite de nuevo él moviendo un pie hacia sus zapatillas chinas y volviéndolo a apartar. Sí, dice ella. ¿Te acuerdas? Me acuerdo de ese día en el que me dejaste un libro, el de Martin Amis. Sí, tú aún no lo habías leído, qué suerte, pensé. Siempre esperaba los fragmentos subrayados, cuando aún subrayabas libros, le dice ella sonriendo como si volvieran al pasado desde este futuro. Ahora eres tú la que los subraya, contesta él sonriendo de soslayo, algo añorado. Sí.

 

‘Ain’t Nobody Home’, con esta canción te hice mi primer strip-tease, qué torpe fui. Me bloqueé, además no fue en nuestra casa, estaba celoso, quería ser yo el que era tu novio. Al final lo eres, no mi novio, mi amor. ¿Tan torpe estuve, verdad? Fue el mejor strip-tease que he visto en mi vida. Ella le mira el paquete y ve como aumenta, él se desabrocha el pantalón, es mortal. No sabes cuántas veces me he llegado a masturbar recordándolo. No me lo creo, se ríe ella. Él empieza a tocarse por debajo del pantalón, ella deja de reír. Ella intenta acercarse ‘para’. Siéntate, estate quieta. ¿Pero? Tú me descubriste a ‘Lisa Germano’, dice mientras empieza la canción, tú añadiste su canción a la lista. Sí, la descubrí en la revista, me tocó maquetarla. Quítate la camiseta. Ella se quita la camiseta y la coleta vuelve a deshacerse un poco. ¿Sabes lo que me gusta de ti?

 

¿Qué? Me gusta que sigas en tu mundo, que gimas cuando duermes y por la mañana no decirte que te he escuchado, sólo te lo digo cuando hablas pero no cuando gimes. Ella se enrojece, entonces empieza a sonar ‘Wicked Game’ de Chris Isaak. Creo que no podemos perder. ¿Qué quieres decir con ‘no podemos perder’? Suerte que no puedes hablar, dice él sonriéndole. La mira y observa como sus anchos pezones siguen en el mismo sitio donde los vio por primera vez, en aquellas fotos de Internet. Ella lo entiende y le mira recordando ese sabor a hierro que tanto le gustaba después de beber entre bares y bares, cuando aún no vivían juntos pero sí bebían juntos. Él se acuerda de esa foto que un día recibió con ella masturbándose en su honor, ella le mira y observa como su mano sigue tocándose a sí mismo. Estamos solos, cada uno de los dos sigue estando solo, pero te quiero así y te follaría siempre. Joder, esto es bonito.

 

Roy Orbison – Crying.mp3

 

 

sep
21

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La física de la búsqueda

eatpray

Me da igual que suene cursi o demasiado espiritual, creo de verdad en la física de la búsqueda que Julia Roberts nos enseña en ‘Come, reza, ama’, en las reflexiones que el Dalai Lama comparte con nosotros en su último libro, en lo mucho que se puede crecer al tomar conciencia. Hace meses, tal vez un año ya, que me he dedicado profundamente a respirar, a acostarme y mirar el dormitorio como un espacio, a observar sin tomármelo como algo personal, a intentar comprender mis pensamientos como esas nubes que hay en un cielo, que van y vienen y que se pueden mirar desde fuera, que son fugaces. Entendiendo que ese cielo, al que personalmente me gusta vincular con el alma, es muchísimo más pleno que todos esos pensamientos o emociones que experimentamos a lo largo de los días. Ahora ya como, ya respiro, y estoy lista para coger el tren cada día. Read More

 

Cada día cojo el tren de cercanías, durante el trayecto intento no hacer nada, sentarme al lado de la ventanilla. Me pellizco al pensar que existe algo mucho más profundo, sintiendo a los demás pasajeros, el paisaje, el movimiento, los olores, aún a sabiendas de que todo lo que percibimos lo distorsionamos como humanos, es tan hermoso cuando lo logro, aunque sea por unos minutos. Amar no es un pensamiento, ni una emoción, amar es un estado, es el máximo estado de paz al que uno puede llegar, y lo más bello de amar es sin duda compartirlo.

 

Por eso, hoy, al despertar con los lametones de mi perro Obi para que lo sacara a pasear, me he sentido afortunada. Pero no afortunada de estar viva, que también (estoy en ello), sino afortunada de sentir amor por el todo. Lo más gracioso de todo es que entonces me ha entrado el hipo, a mí el hipo suele durarme días, desde pequeña, y me ha dado la risa. Una risa interior, una risa desde el hígado, una risa tan divertida que me ha recordado lo maravilloso que es respirar, comer y amar. ^—*_¡Por supuesto, no os cuento absolutamente todo lo que me ha pasado esta mañana porque es íntimo!

 

 

sep
13

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Cuentos para un funeral

dadanoias-cuento

La vida más que a una novela, si la contáramos por escrito, se asemeja a una antología de cuentos. Cuentos de amor, de terror, de misterio, cuentos familiares, de perros, de nudos, de finales y de nuevos principios. Algunos serían hiperrealistas, otros más dadaístas, fantásticos, constructivistas u oníricios, pero sin duda todos ellos serían independientes a otros, a pesar de formar parte de un mismo recopilatorio, una misma vida. De los cuentos se aprende mucho. Por eso, Roald Dahl es uno de mis escritores favoritos, y Ana María Matute, y los recientes cuentos de Miranda July o los ancestrales cuentos de la filosofía zen que escuché anoche a través de ivoox. Hasta hay directores de cine que nos narran la vida de un personaje a partir de este concepto, como Tim Burton en Big Fish o en la mismísima película de Love Actually. De hecho, podemos estar viviendo más de un cuento simultáneamente, de manera que cuando nos vislumbramos en ellos nos damos cuenta de nuestros distintos ‘yo’. Algunos los definen como épocas de la vida, otras personas prefieren describirlo como ‘historias vividas’ pero yo creo que si aprendemos de ellas (con su principio, nudo y final) entonces pueden considerarse cuentos. ^—^_¡Os cuento una idea que he tenido a continuación! Read More

 

CUENTOS PARA UN FUNERAL: Sería precioso que al final de nuestras vidas, en nuestro funeral, algunos de los personajes de nuestros cuentos los contaran en voz alta, y entre todos ellos construyeran una especie de simposium sobre nuestra vida. Nuestra antología. Contando en voz alta, por ejemplo, ‘el cuento de la niña que no podía llorar en casa’, ‘el cuento de los amantes torpes’, ‘el cuento de una noche al teléfono’, ‘el cuento del estucado’, ‘el cuento de la chica sin llaves’, ‘el cuento de las flores del mal’, etc. Sería como reunir todos los aprendizajes y enseñanzas por las que una persona transita a lo largo de su existencia, sin importar verdaderamente el orden. Así los discursos que se diesen en los funerales serían mucho más entretenidos, a los niños les encantaría, y aprenderíamos mucho más de ellos y de la muerte como no-final. Sería como un: Hasta siempre jamás.

 


 

sep
10

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Absurdos alrededor del Kiwi

dadanoias77

Últimamente me río mucho a partir de noticias, posts, y estados de Twitter relacionados con modas absurdas alrededor de nuestro kiwi, sushi o ‘el chocho’, como lo llaman directamente algunas de mis amigas volátiles. Y es que este verano ha dado para mucho, sobretodo si tenemos en cuenta algunas de las tendencias, diseños y propuestas de moda cuya vinculación rídicula a nuestra entrepierna no dejan de sorprenderme por lo estúpidas, locas y absurdas que me parecen. ¿Será la risa nuestro mejor aliado para vivir la moda (íntima) femenina desde su vertiente más absurda? ¡Si no que me lo expliquen! De momento, una cosa es segura, y es que la moda de los mini-shorts, el thigh-gap, y las bragas mal diseñadas nos han hecho darle la vuelta a ese lema cuyo dicho nos recuerda: ‘No es lo que llevas sino cómo lo llevas’. ^—*_!WTF!  Read More

 

3 modas absurdas alrededor del Kiwi:

1) ‘A los fabricantes de bragas, en este post Mara Jade Garland nos cuenta en su blog de Loca Academia de Vaders un asunto trascendental en el diseño de nuestras braguitas y es que están mal planteadas. ¿Por qué? Pues porque como ella misma nos cuenta ‘El chochero, esa capa extra de tela superpuesta en su parte inferior, está mal colocado. (…) ¡PORQUE EL CHICHI ESTÁ MÁS ARRIBA!”

 

2) “¿No había una discoteca que premiaba a la chica con los shorts más cortos? Pues yo tengo la que sería la ganadora (imagen)!, con este tweet nuestra querida @CococolaCoquette hace Jaque Mate a los mini-shorts que han colapsado el verano a modo de ventiladores. Una moda que sin duda, y gracias a la ganadora, damos al fin por rematada, ¿no? ¡Cruzemos los dedos!

 

3) La moda del ‘Thigh-gap, la distancia entre piernas como símbolo de belleza femenina. Esta moda ha vuelto a triunfar en el mundo entero desde el verano pasado y consiste en acentuar de manera hiperbólica la rectitud y distancia que separa nuestras piernas. Mostrando el thigh-gap cuando van en biquini, vestidos cortos, o con pantalones arrapados, al estar de pie, mostrando cómo sus piernas no se tocan entre sí. ¿No es una locura? ¡Eso sólo le pasa a la Barbie! En realidad, para conseguirlo sólo hay una manera: ‘estar extremadamente delgadas’, por lo cual es algo enfermizo y sólo lo consiguen las chicas de una talla 36 o inferior y que además estén muy musculadas. Vaya, que para una chica normal es prácticamente imposible. Un absurdo más alrededor de nuestra entrepierna.

 

¿Qué moda absurda alrededor de nuestro Sushi añadirías vosotros a la lista? Por no mencionar lo incómodos que son los salvaslips, los anuncios que nos hemos tenido que tragar este verano sobre el estreñimiento y las flatulencias femeninas y la moda de depilarnos el chichi entero, así como esos horrorosos implantes color carne siliconados que venden ahora en todas las tiendas de ropa interior para nuestros pechos. ¡Si es qué!

 

Esta amable Señora nos habla sobre el ‘Thigh-gap’:

 

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