may
26

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La Vieja Fábrica, mermelada y amor

viejafabrica

¡No hay foto. Hay fruta! Debo reconocer que hace meses que quería dedicarle un post a mi mermelada favorita de LA VIEJA FÁBRICA, la mermelada de FRESAS que me acompaña cada mañana, todavía con el pijama, en los desayunos más tiernos y caprichososo para no olvidar lo bonito que puede ser el resto del día disfrutando de los momentos presentes. Por eso, y porque es de las pocas delicias que no pueden faltar en mi armario fetiche de la cocina, esta mañana he mirado hacia la tostada y le he dado un beso, compartiendo así uno de aquellos gestos que nos alegran el día a día con naturalidad, frescura y mucho gusto. ¡Ains! Con un sabor realmente casero que, investigando en su web, he descubierto se debe a su receta original y el artesanal proceso de fabricación que conserva su textura, color y aroma natural de las frutas que hacen ‘fluss’. ¡‘Fluss’ de buenísimas y de lo mucho que me deleito a cada bocado! ¿La conocíais, la habéis probado también? ¿Cuál es vuestro sabor favorito? ^—^_¡Las mermeladas de LA VIEJA FÁBRICA son amor del bueno! Read More

 

15 placeres de la ‘La Vieja Fábrica':

 

1- Un placer atemporal, probarla es como comer fruta recién recogida del huerto.

 

2- A veces me la como a cucharadas, como quien no quiere la cosa >.<

 

3- Alimenta y me hace sonreír al mismo tiempo. Es fantasía.

 

4- Como decimos los catalanes: ‘En el pot petit hi ha la bona confitura’.

 

5- Es ideal para desayunos románticos. Y cuando digo románticos digo sola o en compañía, que mi Obi también quiere pero no puedo darle.

 

6- También las hay de albaricoque, cereza, ciruela, frambuesa, furtas del bosque, melocotón, grosella negra, mora de zarza, naranja amarga, naranja dulce y piña.

 

7- Su textura cremosa es pura sensualidad. Da para fantasear mucho y de maneras muy divertidas.

 

8- Me pintaría los labios con ella, así en plan juego naif.

 

9- Me encanta el sonido del frasco al abrirlo.

 

10- Fluss, creo que también voy a probarla con sus geniales recetas de la web.

 

 

The Shins – New Slang.mp3

 

may
25

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Mis 7 (son)risas femeninas y favoritas de la historia del cine

risas
Esta tarde, a partir de una conversación que he mantenido vía Twitter, he recordado una de las (son)risas que más me fascinan de la historia del cine y que es la de Katharine Hepburn en ‘La fiera de mi niña’; y entonces ha sido cuando me he dicho: ‘¡Tengo que dedicarle un post a mis (son)risas femeninas favoritas del cine!’. Este post. Un recopilatorio que espero se os contagie con la mítica y gigante risa de Julia Roberts, los encantadores gestos de Julie Delpy, la triste pero última risa de Marilyn Monroe o la de Julianne Moore en el El Gran Lewoski, entre otras y muchas (son)risas que me han hecho disfrutar y empatizar con candela. ¿Cuáles añadirías vosotr@s? En realidad, hay tantas más risas y sonrisas que lágrimas, hay tantos momentos que vale la pena compartir, y directoras y mujeres de todos los ámbitos que nos inspiran y con las que compartimos tanto por lo que no reírnos a pesar de cualquier situación, sea tensa, tonta o perruna… ¡Porque con el humor se ganan muchas batallas! Y precisamente hoy tengo la risa tonta; ay… Ojalá siempre la tuviese. Que aunque ya sé que ‘la risa’ y ‘la sonrisa’ no son para nada lo mismo ya permitiréis, aunque sólo sea en este post o tal vez de aquí en adelante, la licencia metalingüística de unirlas al escribir (son)risa, disculpad la vulgaridad de los paréntisis. Pero quiero terminar este lunes así, com ellas, este primer lunes ‘especial’ en mucho tiempo. Ay, ay, ay. Y quiero que sea así porque, a veces, una se ríe y se ríe, o simplemente sonríe, por fuera o por dentro, porque la vida simplemente se lo merece… ¡A continuación mis 7 (son)risas femeninas y favoritas de la historia del cine! Read More

 

Mis 7 (son)risas favoritas de la historia del cine:

1) Katharine Hepburn en ‘La fiera de mi niña’, tan irónica y sexy, tan elegante y descarada. A cada carcajada suya una mía de soslayo…

2) Julia Roberts en TODAS sus pelis. En serio, adoro su boca gigante, su hipérbole, su gran risa y sonrisa al mismo tiempo, hasta el extremo de los dinosaurios…
RisaJuliaRoberts

3) Julie Delpy cuando sonríe en ‘Blanco’ de Krzysztof Kieślowski, y a partir de esta las siguientes. Su risa siempre me ha recordado a la de ‘Campanilla’ en Peter Pan…
juliedelphy

4) Marilyn Monroe en ‘Something’s got to give’ de George Cukor, una película inacabada tras el fallecimiento de la actriz cuya sonrisa me recuerda la paradoja de la risa cinematográfica y vital…

 

 
5) Emma Stone en ‘Superbad’, en ‘The Amazing Sipder-Man’ y en ‘Birdman’. Me encanta su risa y su sonrisa, siempre la he considerado como la nueva ‘Julia Roberts’. Su descaro, gestualidad, naturalidad y sensualidad me pueden, parece que siempre este bromeando pero NO, jij…
emmastone

6) Najwa Nimri en ‘Lucía y el Sexo’ de Julio Médem al chatear mientras está por casa. Esa sonrisa suya, que nunca llega a ser risa pero también lo es, me parece de lo más hermoso por dentro…

7) Julianne Moore riendo como Maude Lebowski. Con una actuación apreciada como ‘fuertemente vaginal’ que siempre que veo o recuerdo me contagia la risa de genial…
 
maude

¡Ji!

 

Frank Zappa – Apostrophe.mp3

 

may
25

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En la vida real

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enlavidareal

¡Estoy entusiasmada con el nuevo cómic que acabo de leer y cuya reseña ya os advierto que escribo desde la más profunda admiración e ilusión ante tanto poder femenino, imaginación gráfica y encantador mensaje! Se trata de En la vida real, un cómic guionizado por el bloguero, escritor y columnista, Cory Doctorow y la fantástica ilustradora Jen Wang, recientemente editado en España por la nueva editorial de cómic Sapistri. Tan maravilloso en su forma como en su contenido (¡no os perdáis su prólogo entero aquí y al final de este post!). El cómic cuenta la historia de una adolescente llamada Anda que se adentra en un videojuego online, bautizado como TerrÁurea, a través del cuál descubriremos un insólito mundo de posibilidades, ilusiones y desilusiones, mentiras y verdades, y en el que ella deberá madurar con imaginación y astucia para poder seguir jugando y enfrentarse por primera vez a las diferencias de clase, de género y culturales que existen a su alrededor (más allá de los tópicos). Entrando así en un estado de contradicciones, extrañas injusticias, nuevas amistades y búsqueda de soluciones para dilemas de gran carga social, humana y política. Cuestiones tan próximas a todos nosotros que sin duda despiertan la empatía del lector un modo sumamente fresco y directo gracias a sus geniales ilustraciones. Mostrando una nueva perspectiva vital del mundo actual tanto a través de la red como de la vida real, dos mundos paralelos que al fin y al cabo van más ligados de lo que uno es consciente muchas veces. Un cómic de acento púber tan talentoso a nivel artístico como argumental que encaja en la fina línea que existe entre la utopía y la distopía, entre nuestro avatar y persona. Un cómic de amor generacional.^–^_¡Os lo recomiendo de corazón! Read More

 

Prólogo En la vida real, Cory Doctorow:

 

enlavidareal-img02En la vida real trata de videojuegos y economía. Son muchos los que, aun dedicándoles tiempo a los primeros, los consideran triviales, meros divertimentos que sirven para rellenar el largo y sombrío tramo que separa la cuna de la sepultura. En cuanto a la segunda, sí, la gente la considera importante pero también es una de esas áreas intimidantes que no se traspasan por miedo, a pesar de que la economía —el estudio de por qué la gente hace las cosas, en resumidas cuentas— es lo que más rotundamente determina las circunstancias en las que vive.

 

Cuando se aúnan economía y juegos, nos asaltan de pronto un puñado de preguntas sesudas y peliagudas sobre política y trabajo. En la vida real relaciona la manera en que compramos, nos organizamos y jugamos y la razón por la que algunas personas son ricas y otras pobres… y en qué medida parecemos estancados en esa situación.

 

Tengo la esperanza de que este libro anime a los lectores a indagar en el tema de la «economía conductual» y a empezar a hacerse preguntas incómodas sobre cómo llegamos a poseer las cosas que poseemos, qué precio tienen que pagar por ello nuestros congéneres y por qué creemos necesitarlas.
 
Pero sería una política limitada escoger simplemente entre comprar o no comprar algo. En ocasiones (¡a menudo!) hay que organizarse para marcar la diferencia.

 

Vivimos en la edad de oro de la organización. Si hay algo que Internet ha cambiado para siempre es la relativa dificultad y los costes de juntar a un puñado de gente en un mismo sitio para trabajar por un objetivo común. Aunque no todo el monte es orégano (los matones, los abusones, los racistas y los perturbados nunca lo han tenido más fácil), no cabe duda de que ha cambiado radicalmente las reglas del juego.
 
Cuesta recordar ahora lo difícil que era antes el tema organizativo: lo que costaba hacer algo tan trivial como poner de acuerdo a diez amigos para una cena o una película, por no hablar de unir a millones de personas para recaudar fondos para un candidato político, movilizar el voto, manifestarse contra la corrupción o salvar a una institución apreciada por todos.

 

En mi época de activista durante la década de 1980 nos pasábamos el 98 por ciento del tiempo rellenando sobres y escribiendo direcciones; el 2 por ciento restante era para pensar qué poníamos. Hoy tenemos todos esos sobres, sellos y direcciones gratis. Supone una diferencia y una extrañeza tan fantásticas y enormes que ni siquiera hemos notado sus primeros pasos. Momentos como el movimiento Occupy Wall Street o el levantamiento del parque Gezi en Estambul se recordarán como sacudidas menores de lo que pasa cuando la gente puede organizarse sin apenas costes.

 

El trabajo en común es el «mito originario» secreto de nuestra especie. Nos diferenciamos de nuestros antepasados homínidos cuando empezamos a dividir el trabajo: tú cuidas de los niños mientras yo hago guardia por si vienen los tigres, y ese otro que vaya a recolectar frutos. La parte más moderna de nuestros cerebros, el neocórtex (la «corteza nueva», que envuelve las partes más antiguas), se desarrolló en esa misma época e influye notablemente en nuestra manera de manejar las relaciones sociales. Todo, del lenguaje y el alfabetismo a las grandes corporaciones y los países, son estructuras para organizar el trabajo humano.

 

Todos los juegos de varios jugadores coquetean con este mecanismo organizativo. Cuando te la llevas en el escondite, intentas adivinar dónde van a mirar los rivales (¡o dónde se esconderían si intentasen adivinar lo que piensas tú!). Cuando se hace una raid masiva en una instancia alta de un MMO (juego multijugador masivo online), la gracia no es solo matar al monstruo sino también averiguar cómo convencer a dos decenas de amigos para que colaboren, coordinar los horarios para poder hacerlo a la vez, definir la estrategia e incluso una cadena de mando y decidir por consenso su legitimidad.

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No es de extrañar, pues, que el espacio de los juegos se haya convertido en un lugar de trabajo para cientos de miles de «granjeros» que asumen horribles tareas repetitivas para producir riqueza virtual y venderla a jugadores con más dinero y menos paciencia. Las diferencias estructurales entre el juego in-game y el trabajo in-game son en gran medida arbitrarias, y en cualquier caso muchas veces el trabajo «real» es una especie de juego: la mayoría de la gente que va a trabajar hoy en día está jugando a un juego de rol en vivo muy aburrido llamado «profesionalidad», que requiere alterar el vocabulario, la postura, los hábitos alimenticios, las expresiones faciales…todo, incluso el humor es víctima de esa censura.

 

Lo más extraordinario del momento que vivimos es la facilidad con la que es posible eliminar toda la parte aburrida que antes era necesaria para lanzar un proyecto ambicioso. Estamos en un punto en que podemos construir una enciclopedia con las mismas estructuras organizativas que hasta ahora solo valían para organizar una feria o una venta de pasteles. La jerarquía y la injusticia no han muerto —ni lo harán pronto—, pero a cada momento que pasa cuesta más justificar su existencia.

 

La Red no resuelve el problema de la injusticia, pero sí salva el primer gran escollo para subsanar los errores: agrupar a la gente y mantenerla unida. Después queda lo más difícil: arriesgar la vida, la fortuna personal y la reputación.

 

Detrás de todo lo maravilloso de nuestro mundo existe una historia de lucha: por nuestros derechos, nuestra suerte, nuestra felicidad. Todo lo bueno lo tenemos a costa de gente con principios que en otros tiempos arriesgó todo lo que tenía para hacer del nuestro un mundo mejor.

 

La Red no minimiza en modo alguno esos riesgos. Pero las recompensas son igual de buenas o más.”

 
-Cory Doctorow.
 

 

may
19

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Trabajar de Community Manager puede ser una mierda

dadanoias-marta

¡Hoy he dejado el curro! Supongo que tener treinta años y dejar tu puesto de trabajo es un suicidio a nivel económico-social pero seamos realistas, se puede vivir con menos y con mucho menos, sólo hay que cambiar de estilo de vida y apreciar más el tiempo de nuestras vidas. Ya no podía más, me sentía como una empleada de ‘tarifa plana’, bueno… Como se sienten la mayoría de Community Managers que no se quejan porque sino, si lo hicieran, no se podrían independizar o porque creen que esto es lo normal y que es lo que hay, sin fines de semana ni privacidad nocturna. Y lo normal no es esto, igual que lo normal no es que nos cosan la ropa en China personas menores de edad y mayores de edad pero con la explotación laboral explícita que conocemos. Como en el libro ‘Momo’ de Michael Ende, todo el mundo tiene una tortuga entre sus manos (que en mi caso es mi perro Oberón), un animal que nos recuerda lo importante que es el tiempo para nuestra única e insustituible vida, ¡ya está bien, que nos obvian la muerte! Una vida que no quiero dedicarle a los hombres de gris, ni una vida en contra de mis principios éticos por mucho que me cueste adaptarme al sistema, porque hay rincones en los que sí se encaja. Ahora mismo no soy neutral, me siento como Jerry Maguire escribiendo un manfiiesto, cantando ‘Free Fallin’, ay… me dan ganas de escribir un libro sobre ‘Todo lo que un Community Manager piensa y no dice, el futuro de este negocio’. Que tal vez hasta debería escribirlo. La mayoría de Community Managers que leéis hoy en Twitter, Facebook y Blogs de Empresas (aunque estos blogs parezcan de no-empresas), están capitalizados y normalmente escritos por gente joven que cobra una mierda por salir adelante escribiendo para los de arriba. Mi decisión es que la verdadera revolución de Internet también pasa por esto, por enfrentarnos a no hacer contenido inútil online para esos hombres de gris que luego viven de lujo a nuestra costa. Internet no debería caer en esto, y soy la primera en reconocer que la tentación es muy fuerte (¡yo caí!) y que dejarlo es todo un ‘voy a vivir a peor pero más feliz’. Porque se acabó, sé que soy bloguera de antaño y que podría trabajar escribiendo para marcas pero a la mierda, este no es mi destino ni va a serlo. Viviré con menos, me acostumbraré y lo sé,  seguramente viviré sin sponsors ni marcas que confíen en mí pero a cambio de ser libre. Y la libertad en Internet no tiene precio, aunque todavía no sé cómo me pagaré la vida a partir de ahora sí sé que lo haré en coherencia a mis valores y respeto. Sé que quiero escribir, escribir es mi vida, pero he decidido que voy a saltarme a las empresas para conseguirlo. Acorde con mis valores y creencias, con esto ya me siento un poquito más feliz y un poquito más yo. Me aburriré, espero aburrirme, y escribiré libremente y me equivocaré más, pero seré honesta y sin más ‘vendemias’. Sí, hoy he sido sincera conmigo misma, he dejado el curro y me siento mejor y eso… ¡No tiene precio! ^—*_¡Eslogan que por cierto, hace tres meses, desafío sin usar la VISA para ahorrar (Y funciona, se ahorra mucho sin usar la VISA, y también se ahorra mucha angustia al dejar de hacer cosas que no crees en realidad!) Read More

 

 

 

Trabajar de Community Manager puede ser una mierda:

 

1) Tragarte tus principios y tirar de tópicos por dinero.

 

2) Aprovechar cada ‘Día Mundial de…’ para tener algún FAV.

 

3) Sortear y hacer concursos tontos para llamar la atención.

 

4) Ser amable con cuentas que sólo aportan tonterías.

 

5) Responder a todo el mundo por educación aunque te insulten.

 

6) Ver como tus inversores hacen ver que ni te conocen.

 

7) La misoginia también se nota en este mundo, y mucho.

 

8) Crear contenido múltiple para hacer ruido inútil pero pomposo online.

 

9) Apoyarse con otras marcas para crear identidad y nuevos #hashtags.

 

10) Tratar con cuentas que han comprado más de 10.000 followers y no les da vergüenza.

 

ETC, ETC, ETC. Continuará, tal vez… ¿Queréis que continue? ¡Menos dinero!

 

 

 

Erótico

Voy a grabar tus gemidos

Lunes, abril 13, 2015

Grabaría tus gemidos mientras hacemos el amor sólo para masturbarme escuchándolos luego. Gimes como un planeta al girar sin que nos demos cuenta, gimes de muerte, gimes como…

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Talleres Eróticos & Vermut

Jueves, marzo 12, 2015

  ¿Quedamos este sábado en Madrid? ¡Sí, decir que sí, di que sí! Que tengo un montón de ganas de desvirtualizaros, de compartir con vosotros la ilusión y…

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