mar
7

Author:

1 Comment

Estar cansado y amar

Sofa5-gorey

Estar cansado es una sensación vinculada al tiempo. Se puede estar cansado como consecuencia o sentir cansancio como síntoma. Por hacer el amor toda la noche o por tener anemia. Por repetición o por tensión. Estar cansado es un estado del Romanticismo. Una sonrisa horizontal a través de la cual sentir que ya no puedes más. Ni con tanta belleza, ni con tanto de todo. Como las ojeras que Edward Gorey recalca en sus protagonistas cansadas. Una línea en la que te estiras, ocupando su significado real, moviendo ligeramente los brazos hacia arriba y dejándolos caer de golpe. Estar cansado es cansado. Un colchón que imaginas. Como cuando un niño pequeño empieza a contar y te pregunta cuándo se acaban los números. Una sobreexplicación de ti mismo cuando el final, de lo que sea, está más lejos de lo que llegas a entender con el cuerpo. Produciendo quejas y textos y frases de ‘quiéreme’ o ‘déjame’, alternativamente. ¿Lo bueno de estar cansado? El amor. ^—*_¡Ay, a continuación del post 10 cosas que siento cuando estoy cansada! Read More

 

10 cosas que siento cuando estoy cansada:

 
1) La espalda en el pecho.

 
2) El rímel del día anterior al pestañear.

 
3) Que no hay nada mejor ni peor que la textura de una moqueta.

 
4) Los dientes más separados.

 
5) La culpa del día de la semana.

 
6) Los leds en el interior de las uvas.

 
7) Las esquinas más altas.

 
8) El remordimiento al andar descalza por el pasillo, vestida.

 
9) Los colores menos saturados.

 
10) Un bastón en cada pierna. Con empuñadura de boca.

 

 

mar
6

Author:

1 Comment

La superficie del ser

Valentina-di-Guido-Crepax

¿Sabes cuando escuchas tu voz en un vídeo o audio y no la reconoces? Hoy he pensado que, en realidad, con la proyección de nuestro propio cuerpo sucede algo parecido. Porque nuestras piernas las vemos siempre desde arriba y nuestras manos nunca más lejos de lo que podemos estirar el brazo. Por no hablar de los pies sobresaliendo de la espuma de la bañera, las rodillas en la playa, o el cabello cuando lo llevamos largo y roza nuestros hombros por casualidad. Tal vez, de aquí parte esta moda del selfie, que Claude Cahun ya practicaba en el siglo pasado, o que Valentina insinuaba en los cómics de Crépax. Los retratos se vuelven ajenos al protagonizarlos. O tal vez no, tal vez todo sea superficialidad. Nuestra propia concepción del ser, como seres físicos y auditivos, con cuerpo y voz, la superficie del ser. Zonas que sólo nosotros somos capaces de ver desde dentro hasta que crecemos como especie, como niños y como personas, y descubrimos el eco, los espejos, los audios de Whatsapp, Instagram. Verse, escucharse, desde fuera, es una experiencia extraña. Pintarse los labios sin espejo. Ningún sinónimo podría substituir ‘extraña’ por mejor que sonora. Como cuando hace buen tiempo y no hay mejor metáfora que ésta. En el exterior, para los demás, para ti desde fuera, aunque entendiéndolo desde el interior. Como cuando lees un libro y no reconoces a la autora, porque podrías ser tú misma, como al leer ‘Las Chicas’ de Emma Cline. ^—*_¡A continuación del post, 10 percepciones externas que no reconozco de mi cuerpo! Read More

10 percepciones externas que no reconozco de mi cuerpo:

 

1) Las uñas cuando crecen. Cuando mueres no es que sigan creciendo, es que al deshidratarse el cuerpo parece que sean más grandes.

 
2) Sólo soy capaz de ver la punta de mi lengua si miro hacia muy abajo, a veces bizca, del resto no me acuerdo.

 
3) La espalda, con ella sucede como con el pasado.

 
4) Los pezones. Una tiende a pensar que los suyos son los más normales, los ‘estándar’, pero en secreto.

 
5) La parte de atrás de la rodilla, donde clavamos la otra rodilla al pensar.

 
6) El ombligo y su huella dactilar.

 
7) Los agujeros de la nariz, con pelos en su interior. Lo fuerte es que sirvan para respirar, tan pequeños y huraños.

 
8) La tráquea. Mientras la pronuncias.

 
9) La separación entre la piernas.

 
10) Los brazos mezclados con un cuerpo casi igual que el tuyo pero fantástico. Ay.

 

 

mar
2

Author:

Comment

¿Cuánto dura un Flashback?

dadanoias-hoy

Hoy he tenido un flashback que ha durado más de lo que debe de durar un flashback. ¿Cuánto tiempo debe durar un flashback para dejar de serlo? Al final me he centrado en esto para poder volver al presente y no caer en el recuerdo naïve. En la cápsula de los matices. Pues, supongo, que un flashback dura lo suficiente como para que no varíes el recuerdo tan real que te proporciona al ser experimentado. No ha sido agradable, claro que no. El inconsciente suele ser irónico. Por mucho que nos esforcemos, que decidamos pasar página, hay señales espacio-temporales que van más allá de cualquier intención. Aunque sea buena o sana. Como cuando ya no quieres algo que tendrás igualmente, porque ni siquiera es material. De pequeña me preocupaba mucho pensar que toda la humanidad respirábamos el mismo aire, una y otra vez, de unos pulmones a otros. A veces hasta intentaba dejar de respirar a ratos para tranquilizarme, justo al revés de lo que luego me explicaron que era la relajación. Pasados los treinta años sólo puedo decir que el número de flashbacks es mayor, y que por mucho que hayas madurado siempre serás inmaduro al vivirlos. Porque, ahora que lo pienso, tal vez su función principal no sea recordar. ^—*_¡10 flashbacks que tengo de manera recurrente, a continuación del post! Read More

 

10 flashbacks que tengo de manera recurrente:

 

1) El techo del coche de mi padre cuando era pequeña, era como de moqueta, y me encantaba tocarlo.

 
2) En la piscina municipal de la ciudad, cuando era muy niña, haciendo ver que ya sabía nadar pero no sabía mucho y casi me ahogo.

 
3) El momento en el que sonó la alarma de incendios, durante la noche, en un hotel de París y no me quise levantar de la cama.

 
4) En un muelle de cemento junto al mar, en la Barceloneta, cuando entendí que ese chico con el que estaba no me gustaba en absoluto pero no se lo dije y le besé.

 
5) Cuando manché de chocolate el sofá de un ático en el que viví un año y supe que siempre parecería una mancha de sangre.

 
6) El momento en el que un invitado me preguntó porqué no tenía toallitas húmedas en el baño. Me impactó mucho y eso marcó mi relación con esa persona.

 
7) El día que le dije a un médico generalista que, por favor, me tratara con más cariño al hablar y él me pregunto ‘por qué’.

 
8) El día que no fui a una inauguración importante a nivel personal y me tomé una cerveza cuya etiqueta recuerdo romper muy lentamente.

 
9) Un peluche que había en la habitación del chico con el que perdí la virginidad, se lo había regalado una chica que no era yo.

 
10) El pintalabios rojo que me robaron en el raval y que la policía anotó de mentira en el papel de la denuncia.

 

 

mar
1

Author:

1 Comment

Reflexiones que animan

dadanoias-obi

¡Hola! Hoy he tenido un día xofff. Y, al intentar cambiarlo o que no fuese a peor, recordé un libro que en su momento me ayudó mucho para afrontar este tipo de días. Uno de Christophe André titulado Los Estados de Ánimo. El aprendizaje de la serenidad. Así que fui a rescatarlo de la biblioteca y me alegré al ver que estaba doblemente subrayado, con bolígrafo azul y lápiz. Más varios pliegues que supongo hice para no-olvidar estas páginas. Me encanta hacer míos los libros, aunque cuando leo por las tardes mi perro Obi se dedica a intentar cambiar mi juego lecturil por su pelota azul. Tirándomela directamente a la cabeza para que al menos se la tire tres o cuatro o cinco veces, a sabiendas de que luego ya me dejará, nos dejárá, continuar leyendo. ¿Qué si me ha servido? Pues sí, ambas cosas. Jugar y leer. Por eso, y por si alguien hoy también ha tenido un día duro, o tenso, o triste, o xofff, he decidido compartir algunos de los fragmentos señalados que me han hecho recordar que más allá de ‘la aceptación’ se puede acoger, que ‘lo fácil’ también anima, que para cambiar el mundo se puede ‘cambiar’, o que escribir un diario íntimo ayuda a apagar el ego, reflexiones que animan a seguir y a estar un poquito mejor. No digo del todo, ni de golpe, pero sí mejor. ^—*_¡A continuación 4 reflexiones señaladas del libro y un lametón de Obi, dibujado en este post por @Coco__glez! Read More

 

4 reflexiones que me animan de Christophe André:

*del libro ‘Los Estados de Ánimo. El aprendizaje de la serenidad’ editado por Kairós.

1) AGOGER en lugar de aceptar:

*”Deberíamos tal vez elegir el término acoger los sufrimientos, más que aceptarlos. Este último término demasiado relacionado en nuestro inconsciente con la noción de sumisión, dando a entender que hay que aceptarlo todo. Mientras que la palabra acoger recuerda que seguimos activos y discriminado al mismo tempo que acogemos.”

 

2) ESCRIBIR un diario íntimo ayuda a apagar el ego:
*”El diario íntimo suele ser un buen antídoto contra la pereza intelectual y la grandilocuencia del ego. Nos obliga a trabajar, a reflexionar. También a elegir, pues en el gran tumulto de nuestros estado de ánimo no todo, claro está, es maravilloso. (…) Dar coherencia a nuestros estados de ánimo gracias a la escritura tiene, pues, un claro efecto terapéutico.”

 

3) no menospreciar LO FÁCIL (para nosotros)
*”Hacer-y dominar- cosas sencillas, fáciles, ya conocidas, está demostrado que anima nuestro estado de ánimo. Ello induce un humor positivo, identificable a través de una sonrisa o el amago de ella, cuantificable por medio de un electomiograma facial del músculo zigomático. Tal vez al cabo de un instante haya que fastidiarse, pero no hay que subestimar este pequeño mecanismo”.

 

4) Cambiarnos para CAMBIAR el mundo.
“Un último argumento para incitarnos a la práctica de la sabiduría. Este comentario de Etty Hillesum: ‘No creo que podamos corregir nada en el mundo exterior que primero no hayamos corregido en nosotros’.”

Canción del día:

 

 

Erótico

Foto del día 3-12-15 a las 21.17 #4

10 Apreciaciones eróticas del sistema muscular

Lunes, diciembre 7, 2015

¿Por qué tienes todas estas fichas sobre el cuerpo humano en la mesita de noche? ¡Ah, eso! Estoy intentando aprendérmelo mejor para una escena erótica que estoy escribiendo….

Read More

marta-castro-suarez

El erotismo de esperar

Miércoles, septiembre 30, 2015

El erotismo de esperar se me antoja elegante. Las pulsaciones de una niña, de una espía omnipresente cuyos informes gráficos ha enviado hoy por e-mail, directos a un…

Read More