oct
18

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No hay marmotas

SeiichiHayashi No hay marmotas
No hay marmotas, el masculino de marmota es marmota. Me he estado informando del tema y encima algunas marmotas hembra, las que comparten el útero con sus hermanos macho durante la gestación, justo estas se ha descubierto que absorben la misma testosterona que ellos, de modo que su comportamiento masculinizado es natural según un estudio publicado en la revista Biology Letters. Una de las consecuencias de estas marmotas chicas que han compartido útero, según un posterior estudio realizado tanto en la Universidad de California como en la Autónoma de Madrid, es que suelen ser más agresivas que las hembras que no lo compartieron, pero también más aventureras y juguetonas. ¿Y qué es mejor? ¿Y? ¿Y a cuál elegimos? ¿Y a qué viene todo esto? Pues viene a porque hoy, volviendo hacia casa he pensado en ellas, las marmotas. Es freudiano, no es freudiano. ^—^_¡Que diguin el que vulguin, que si pensem el que diran, segur que no farem mai res! Read More

 

No hay marmotas en…

 

1) Un estado sin Chanel.

 

2) La tarjeta de compra de la Sirena.

 

3) 150 Tissues 100% celulosa.

 

4) La ceniza de un amor reciente.

 

5) Una fotografía de 2046.

 

6) Cero números antes de uno.

 

7) Un paseo de CASU.

 

8) Un mini-ventilador de otoño.

 

9) El movimiento de Yasmine Hamdan.

 

10) Las sillas de un cumpleaños de un año.

 

 

oct
14

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And the Other Way is Wrong

Captura de pantalla 2014 10 14 a las 23.22.05 And the Other Way is Wrong

Me gustaría acariciarte el pelo y luego tirar de él si nos acostáramos juntos, una declaración en medio de otra conversación con la misma persona con la que estás hablando es capaz de enrojecerme pero seguir. Aunque mejor. Lo sé, por los temas que toco, por lo que escribo, por tantas metáforas que se me ocurren al respecto, tal vez a estas alturas yo ya no debería enrojecerme, pero aún y así lo más sencillo, la frase más simple, la insinuación más directa, es capaz de estimularme de tal manera que ni siquiera lo disimulo bien, es como que me lo creo. Como en las mejores escenas de David Fincher. Aunque ya no tenga veinte años, o tal vez por eso, cuánto más desnuda de adjetivos sea la frase, cuánto más fuera de tono y cercana, más me impresiona escucharla en ese momento. Como si aún fuese una mujer romántica, romántica no, porque al decírmelo así como si nada, yo me lo imagino todo al instante, y se nota, se nota que me lo he imaginado de golpe, que corro y que me sobresalto sin moverme, que surge una complicidad extraña con la vida desde fuera, justo a partir de ese momento, aunque sigamos hablando de lo que estábamos hablando. Por eso, no es conveniente provocarme en público, porque aún creo en lo mejor. ^—*_¡Me encanta la frase final de Fincher en el vídeo! Read More

 

And the Other Way is Wrong:

 

 

The Pixies – where is my mind.mp3

oct
13

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Sólo los amantes sobreviven

solo-los-amantes-sobreviven

Hoy me he imaginado que estaba en una Sesión Secreta del Bar Belmondo de León, hay que salir, hay que salir, hay que salir de aquí. Estaba tocando The New Raemon y me ha dado por bailar, miraba desde la puerta sin moverme pero bailaba de verdad, lo veo a través de un vídeo, ya estoy en casa. Me gusta mirar vídeos secretos cuando llego a casa, después de recoger a Obi, que se va la cama antes que yo y que sé que lo hace para guardar alguna esperanza debajo del edredón. Me gusta mirarlos, esos vídeos, cuando sé que ya es lo suficientemente tarde como para no querer ser feliz, que me dormiría viendo una película. Hay que salir, hay que salir de aquí. Ya casi son las diez y media, pasadas cuando publique este post, y digo yo que al imaginármelo tan fuerte, lo de bailar y la hora, pues que algo de verdad será. Que realmente existen esas sesiones del Belmondo, aunque sean secretas. Read More

 

 

Hoy en el tren de vuelta la tarareaba,
la canción de este vídeo de The New Raemon en el Belmondo, mientras una madre más madura de lo normal y algo repipi reñía a su hijo por haber perdido la mochila y otra chica se liaba un cigarrillo y un chico con traje parecía triste, mientras yo pensaba que lo conseguíamos, aunque no fuese conmigo. Mientras leía esta entrevista a Zizek y me parecía que ir en tren era el presente. Ahora, un rato después, no me gustaría nada ir en ese tren, que se está mejor en casa, pero mañana volveré a salir. Mañana y pasado mañana y ya no sé hasta cuando se alargaran las mañanas… Esto es como si me pongo a contar tatarabuelos. ¿Quién se acuerda de todos sus nombres, o del nombre bonito de una tatarabuela? Nadie sabe nada de los que comparten vagón y sin embargo sí, todos salimos, porque hay que salir.

 

Creo que hoy mi post es demasiado críptico, o demasiado mío, pero necesitaba escribirlo, quiero acordarme de esto. Ya os digo que es extraño vivir sola, bueno sola no que estoy con Obi, pero no hablar el idioma humano en voz alta cuando tienes ganas de bailar es raro. Me gusta mucho que llegue el frío. Así que ya me lo perdonaréis, aunque por suerte supongo que ni habréis llegado hasta este punto. Por eso, aquí podría decir cualquier barbaridad. Ratón, impresora, marco, lápices, sanidad. Lo que quiero decir es que Zizek me parece un gran hombre y que en su entrevista detecto que le debe de haber encantado la última película, tal vez sea la nueva, de Jim Jarmush: Sólo los amantes sobreviven.

 

solo los amantes sobreviven Sólo los amantes sobreviven
 

oct
6

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¿Qué tal el día?

eat-dadanoias

Una de las cosas más extrañas de ser soltera, después de haber pasado un tiempo sin pareja, cuando ya llevas ese tiempo que te permite estar sola en casa sin recordar al otro, porque ya no existe ese otro como existía antes, porque ya has dejado de echarlo de menos (quién me lo iba a decir), es comer sola, y sobretodo la cena. Sí, cenar sola es raro, igual que vivir sola. Tengo treinta años y este último año lo he dedicado también a redecorar mi piso, ahora es mucho más afín, con las delicias de El Bosco, la jirafa de Ana García Pineda, la preciosa acuarela de Alejandra Alarcón, poco a poco mi casa se ha convertido en mi hogar y me gusta, pero cenar sola sigue siendo un misterio para mí, un misterio muy preciado. Ahora que no hablo con nadie mientras me despido del día, es como aprender a sentarte bien pero con la comida. ^_*_21 Awesome Vintage Photos Of Celebrities Eating Read More

 

eat dadanoias ¿Qué tal el día?

 

Por ejemplo, últimamente noto muchísimo más los sabores salados y el tenedor me parece de todo menos estándar. A veces hago tonterías con él, o lo acompaño con una copita de vino blanco. Cuando no quiero más no lo digo, y cuando me comería un helado que no queda de postre (últimamente nunca queda) simplemente se me olvida apuntarlo. Parece normal, lo sé, pero para mí es extraño, es nuevo no compartirlo con alguien. Cenar sola cada noche en casa es como aceptar que eres soltera, y lo peor de todo es que creo que si me acostumbro mucho más a esto tal vez nunca quiera perder esta parcelita mía, y cómo le voy a decir yo al amor de mi vida futura que todo menos cenar siempre juntos, todo menos X. ¿Cómo?

 

O es que tal vez antes de cenar sola, antes de ser soltera y vivir sola, no supe mantener demasiado bien esta parcelita mía que ni siquiera yo conocía como tan importante. Claro, seguramente por eso acababa agobiándome tanto, esperando las noches en las que mi pareja no estaba para hacerme un plan especial, para ponerme música clásica como si la escuchara siempre, muy alto. Entonces, cuando había una noche en la que mi pareja llegaba muy tarde, recuerdo que aprovechaba para ver las pelis que sólo quería ver yo, subir el volumen, a veces hasta me saltaba la cena de la ilusión que me hacía, pero ahora es diferente porque como puedo hacerlo siempre pues ceno y me lo tomo con más calma, una calma nueva.

 

Con este anécdota gastronómico me he dado cuenta de que en realidad antes también podía hacerlo, hubiese debido auto-regalarme mis cenas solitarias de tanto en cuando, pero no lo sabía. No sabía que los sabores cambiaban tanto, porque sentía que estar enamorada era eso: cenar juntos era como un ‘qué tal el día’ que nos debíamos. Pero ahora entiendo que nadie debe nada a nadie, y que me equivoqué, que no era eso lo importante, no era eso ni mucho menos. ¿Qué suerte poder verlo ahora, no?, he pensado esta noche mientras cenaba. Por supuesto que ha sido extraño cenar sola, pero así es como debía darme cuenta: comiendo sola. Con una sonrisa de postre.

 

 

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