Jun
4

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Espacio Imaginario


El otro día un invitado a la vida me dijo que mi casa parecía una casa de muñecas, y lo es, supongo que los es, aunque yo sea un perro sin pelo. Aquí habitan todos los muñequitos que se nos parecen, más los muñecos de su infancia, el Monchichi, el Cheburashka, la Mona de la Alfama, la llama Chilena, la Medusa colgante, el Bambi Joaquín. Más toda la colección de jirafas, planetas y estrellas. Por las noches, a veces me veo bajo el proyector de estrellas y otras veo alguna serie con mi dueña. La última serie ha sido ‘The Chalet’, muy francesa y, aunque terrorífica, muy hermosa y de fin de semana. La habitación de costura es también la biblioteca mágica, donde estoy la mayor parte del día. Luego está el estudio dadá, donde estoy ahora mismo, entre miles y miles de chinchetas con obras, recortes, llaveros, postales, y dibujos que me hacen volar al quedarme en modo pausa. Como ahora mismo, que no tengo hambre, que ya he cenado. Durante el día casi no hablo con nadie, paseo cuatro veces al día, y diseño piezas muy pequeñas y miro por la ventana. Mi vida es muy pausada aunque al anochecer me doy cuenta de que siempre suceden cosas, cosas peligrosas, cosas hermosas y otras veces horrorosas. Hace tiempo que ya no duermo en un solo lado de la cama ni en mi cama canina, con los años me he atrevido a usar el centro, abrazando fuerte a una de las dos almohadas. ¿Os acordáis de cuando las camas grandes tenían una sola almohada gigante y muy larga? Hasta que se pusieron de moda estas almohadas individuales. Ah, ella sigue doblando y guardando el pijama debajo de la almohada cada mañana, eso sí es extraño. Hace unos días le pregunté el motivo y me dijo muy bajito: ‘Porque debajo de cada almohada hay un hada’. ^—*_¡Suspiro de normalidad muñequil y una canción muy bonita de Joaquín Pascual!
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Canción preciosa de Joaquín Pascual:

Jun
1

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Fantastic Mr. Anderson

Esta tarde, mientras cosía Ratosueños, he vuelto a ver ‘Fantastic Mr. Fox’ de Wes Anderson y guionizada junto a Noah Baumbach. ¿Os he dicho que esta peli me da fuerzas para vivir? Sí, ya sé que soy mega fan de Roald Dahl y del stop-motion y de los animalitos, ya sé que estoy siendo totalmente subjetiva, pero es que me hace feliz ver una obra cuya moraleja, y no os hago ningún spoiler con esto, es que uno no puede luchar contra su propia naturaleza. Tratando temas tan bestias como el salvajismo que nos hace humanos, las familias imperfectas, el hecho de madurar, y nuestro sentido del humor como arma de supervivencia. Entre naranjas, ocres y amarillos, sin ser adulto o ser niño, y siéndolo todo a la vez. ^—^_¡Jo qué ganas de ver ‘Isla de Perros’! *A continuación los dos tráilers y un beso. Read More

 

Fantastic Mr. Fox:

 

 

Isla de Perros:

 

 

May
31

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Ay, Gamboa

Quiero escribir sobre mi madre y no quiero hacerlo como hija si no como mujer que la admira, quiero escribir sobre las mujeres de 60 años y más allá, aquellas que a sabiendas de nuestro egoísmo nos animan a subir ese pequeño-gran escalón cuando sentimos que ya no podemos más, que los 30 pesan y nos dicen ‘venga, va, que te ayudo en lo que pueda, ya verás que te saldrá’. Quiero escribir con tanto aplomo como lo hizo Santiago Gamboa en el precioso texto que os transcribo al final de este post. ¿Por dónde empiezo? Si no fuese por ella yo no hubiese podido sacarme el título de diseñadora gráfica, cosiéndome a media noche carpetas de ganchillo en DINA3, tan graciosas y tiernas que ya sólo por su diseño crochet el proyecto interior se merecía un aprobado altísimo. Por mi madre volví a casa noches en las que me quería morir de fustre, de viajes en los que me perdí muy lejos. Cuando, de repente, me llamaba por teléfono y todo volvía a tener un norte aunque fuese colgándonos y mirando hacia el cielo. Tan lejos y tan cerca. La amo y la miro con admiración, cada día, casi cada día, aunque sea una hija uraña al anochecer. Porque es ella, esa gran mujer que me gustaría ser a su edad, la que me da motivos por los que vivir cuando todo es muy difícil. Tan creativa, tan artistaza, que observarla me provoca sincera inspiración, encontrando un lugar en el que filosofar juntas, en el que perdornarnos por no ser perfectas, en el que unir piezas de puzzle artesanales para nuestras obras. Tú me hablas de Vivaldi y yo te hablo de África, es nuestro acuerdo semanal cuando vuelve de sus clases universitarias, de cerámica, de patchwork. Así que, por las tardes, paseo a Obi por nuestra ciudad de cercanías y la voy a buscar a sus clases con la excusa de que hace buen tiempo o demasiado mal tiempo para no ir. Ay, ojalá su sabiduría en mí. Con el tiempo, nos hemos convertido en un ‘tú y yo’ y en un ‘yo y tú’ que que va más allá del amor filial, que va más allá de sus monjas, que nos hace hablar parecido ante los demás. A cosiendas de lo que no nos parecemos, de nuestros ratosueños vestidos con dilemas previos, y hasta de nuestro pacto de no juzgarnos la una a la otra más allá de lo que una mujer ya soporta. Tengo mucha suerte, jolines. Estoy llorando de emoción. ^—*_ ¡A continuación el precioso texto que Gamboa les dedica de corazón! Read More

 

Palabras de Santiago Gamboa:

“Las mujeres de esta generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen sesenta y pico y son bellas, muy bellas, pero también serenas,  comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a  pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que  capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no  equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse  al tercero, y al cuarto intento. ¡Qué importa!

Otras, aunque  pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la  música de Los Beatles, de Bob Dylan…. Herederas de la “revolución  sexual” de la década de los 60 y de las corrientes feministas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.

Son maravillosas y tienen estilo. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 60 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte:”¿Qué estás pensando?” No le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 60, no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 60, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 60 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 60, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes ” y “compromisos”.

Las mujeres de más de 60 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más  de 60 y por múltiples razones.”

 

 

May
31

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¿Por qué no recuerdo el futuro?

Si partimos de que la memoria es creativa me pregunto, en plan naïve pero muy sincero, ¿por qué no podemos recordar el futuro? A ver, según la segunda ley de la termodinámica los hechos suceden en aquel sentido temporal en el que la entropía del universo aumenta. Hablando claro, la entropía nos alerta de una noción de desorden que no puede más que aumentar en el tiempo y que cada vez es más imposible de calcular. Por lo que la flecha del tiempo de nuestros recuerdos se alinea al caos, que cuánto más lejano es más extremo se vuelve. Así que me pongo triste de ‘pongo’, ¿dónde lo pongo? Pensando en el poco sentido que tiene planificar el futuro teniendo en cuenta que soy incapaz de recordarlo. Aunque no sé si sería capaz de vivir recordando lo peor que me espera, la muerte de algunos de mis seres queridos, un desamor terrible, una pérdida de valor que ni siquiera intuyo, y me relajo. Seguramente, más allá de las leyes científicas, no podemos recordar el futuro por nuestra incapacidad emocional y racional para aceptar ese caos. Nuestra propia muerte, lo que hay más allá. ¡Claro, es por eso! Así que pongo la canción en el tren de Cheburashka de fondo y escribo este post que escribí mentalmente durante el paseo con mi perro Obi de hoy. Aunque más que mi perro yo soy su perra, y me río del mini chiste, ya os digo que mi humor es lejano. Pataleo y le doy al botón de ‘publicar’, a pesar de que en el futuro no existan los blogs personales. ^—*_¡Ah, pero yo escribí este post porque recuerdo que dentro de unos meses ya tendré mi fanzine impreso y estaré recuperada de este bajón físico que he sufrido en los últimos días! Read More

 

Banda sonora del día:

 

 

Erótico

Dime algo bonito

miércoles, septiembre 24, 2014

Cariño, ven. Siéntate delante de mí, en esta silla. ¿Para qué? Tú siéntate. Vale, ya está, pero estaba escribiendo. Calla. Durante un buen rato él se la queda…

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Absurdos alrededor del Kiwi

miércoles, septiembre 10, 2014

Últimamente me río mucho a partir de noticias, posts, y estados de Twitter relacionados con modas absurdas alrededor de nuestro kiwi, sushi o ‘el chocho’, como lo llaman…

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