May
31

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Ay, Gamboa

Quiero escribir sobre mi madre y no quiero hacerlo como hija si no como mujer que la admira, quiero escribir sobre las mujeres de 60 años y más allá, aquellas que a sabiendas de nuestro egoísmo nos animan a subir ese pequeño-gran escalón cuando sentimos que ya no podemos más, que los 30 pesan y nos dicen ‘venga, va, que te ayudo en lo que pueda, ya verás que te saldrá’. Quiero escribir con tanto aplomo como lo hizo Santiago Gamboa en el precioso texto que os transcribo al final de este post. ¿Por dónde empiezo? Si no fuese por ella yo no hubiese podido sacarme el título de diseñadora gráfica, cosiéndome a media noche carpetas de ganchillo en DINA3, tan graciosas y tiernas que ya sólo por su diseño crochet el proyecto interior se merecía un aprobado altísimo. Por mi madre volví a casa noches en las que me quería morir de fustre, de viajes en los que me perdí muy lejos. Cuando, de repente, me llamaba por teléfono y todo volvía a tener un norte aunque fuese colgándonos y mirando hacia el cielo. Tan lejos y tan cerca. La amo y la miro con admiración, cada día, casi cada día, aunque sea una hija uraña al anochecer. Porque es ella, esa gran mujer que me gustaría ser a su edad, la que me da motivos por los que vivir cuando todo es muy difícil. Tan creativa, tan artistaza, que observarla me provoca sincera inspiración, encontrando un lugar en el que filosofar juntas, en el que perdornarnos por no ser perfectas, en el que unir piezas de puzzle artesanales para nuestras obras. Tú me hablas de Vivaldi y yo te hablo de África, es nuestro acuerdo semanal cuando vuelve de sus clases universitarias, de cerámica, de patchwork. Así que, por las tardes, paseo a Obi por nuestra ciudad de cercanías y la voy a buscar a sus clases con la excusa de que hace buen tiempo o demasiado mal tiempo para no ir. Ay, ojalá su sabiduría en mí. Con el tiempo, nos hemos convertido en un ‘tú y yo’ y en un ‘yo y tú’ que que va más allá del amor filial, que va más allá de sus monjas, que nos hace hablar parecido ante los demás. A cosiendas de lo que no nos parecemos, de nuestros ratosueños vestidos con dilemas previos, y hasta de nuestro pacto de no juzgarnos la una a la otra más allá de lo que una mujer ya soporta. Tengo mucha suerte, jolines. Estoy llorando de emoción. ^—*_ ¡A continuación el precioso texto que Gamboa les dedica de corazón! Read More

 

Palabras de Santiago Gamboa:

“Las mujeres de esta generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen sesenta y pico y son bellas, muy bellas, pero también serenas,  comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a  pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que  capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no  equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse  al tercero, y al cuarto intento. ¡Qué importa!

Otras, aunque  pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la  música de Los Beatles, de Bob Dylan…. Herederas de la “revolución  sexual” de la década de los 60 y de las corrientes feministas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.

Son maravillosas y tienen estilo. Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 60 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte:”¿Qué estás pensando?” No le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 60, no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 60, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 60 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 60, tiene cubierta su cuota de relaciones “importantes ” y “compromisos”.

Las mujeres de más de 60 son generalmente generosas en alabanzas. Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente. Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas. Solo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más  de 60 y por múltiples razones.”

 

 

May
31

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¿Por qué no recuerdo el futuro?

Si partimos de que la memoria es creativa me pregunto, en plan naïve pero muy sincero, ¿por qué no podemos recordar el futuro? A ver, según la segunda ley de la termodinámica los hechos suceden en aquel sentido temporal en el que la entropía del universo aumenta. Hablando claro, la entropía nos alerta de una noción de desorden que no puede más que aumentar en el tiempo y que cada vez es más imposible de calcular. Por lo que la flecha del tiempo de nuestros recuerdos se alinea al caos, que cuánto más lejano es más extremo se vuelve. Así que me pongo triste de ‘pongo’, ¿dónde lo pongo? Pensando en el poco sentido que tiene planificar el futuro teniendo en cuenta que soy incapaz de recordarlo. Aunque no sé si sería capaz de vivir recordando lo peor que me espera, la muerte de algunos de mis seres queridos, un desamor terrible, una pérdida de valor que ni siquiera intuyo, y me relajo. Seguramente, más allá de las leyes científicas, no podemos recordar el futuro por nuestra incapacidad emocional y racional para aceptar ese caos. Nuestra propia muerte, lo que hay más allá. ¡Claro, es por eso! Así que pongo la canción en el tren de Cheburashka de fondo y escribo este post que escribí mentalmente durante el paseo con mi perro Obi de hoy. Aunque más que mi perro yo soy su perra, y me río del mini chiste, ya os digo que mi humor es lejano. Pataleo y le doy al botón de ‘publicar’, a pesar de que en el futuro no existan los blogs personales. ^—*_¡Ah, pero yo escribí este post porque recuerdo que dentro de unos meses ya tendré mi fanzine impreso y estaré recuperada de este bajón físico que he sufrido en los últimos días! Read More

 

Banda sonora del día:

 

 

May
28

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Simulacro en la exposición


¿Qué es un simulacro? Un simulacro nos mostraba algo que parece ser. Simulacro es aquello que representaba una idea, objeto o situación, imitando a la realidad. Simulacro tiene su propio verbo: ‘Simular’. Simular que te has duchado aunque no te hayas lavado el cabello, simular que eres soltero porque quieres soltero, simular que tomas cerveza sin alcohol, simular un beso apasionado, simular una emoción, simular un helado de limón con puré de patatas. La simulación conllevaba creatividad y solía tener un propósito oculto. Un propósito oculto que puede ser lumínico u oscuro. Jean Baudrillard en sus ensayos parte siempre del ‘principio de simulación’, marcando así su nuevo significado en el arte postmoderno. Para Baudrillard el simulacro deja de ser una imitación de la Naturaleza y pasa a ser una imagen a semejanza de otra cosa, por lo que su significado queda totalmente contradicho al que os cuento al principio, introduciendo así ‘la falsificación’, ‘la producción’, y la ‘simulación en serie’, en su comprensión contemporánea. Convirtiéndose, el simulacro, en una forma vacía y que peligra ante nuestros abrazos. Ya en el Dadaísmo el ‘ready-made’ podía considerarse un simulacro desde Baudrillard, pues como él mismo escribió en su ensayo ‘La ilusión y la desilusión estéticas’: “Duchamp extrema las dos formas: el portabotellas, que queda sacado de su contexto, de su idea, de su función, se vuelve más real que lo real; y el arte se vuelve más arte que el arte, se vuelve transestético – una especie de transestética de la banalidad, de la insignificancia, de la nulidad, en la que se despliega hoy, para mí, la forma pura e indiferente del arte”. Y esto me hace pensar que, actualmente, muchas de las personas que visitamos galerías o centros de arte nos hemos vueltos indiferentes a las obras expuestas, motivo por el cual los artistas emergentes y sus comisarios buscan cada vez más nuestra complicidad en el acto de estar frente a ellas. ¡Ay, no sé si me explico, es que este fin de semana he vivido un simulacro en el CCCB! ^—*_¡Que hoy, en realidad, quería escribir sobre simulacro y amor, de allí la canción del día que os enlazo a continuación de este post! Read More

 

Ay:

May
24

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Ay, el Pensamiento Abstracto

Hace poco tuve una conversación con mi hermana sobre las diferencias entre pensamiento abstracto y pensamiento concreto, y cómo estas influyen en nuestras vidas y en el modo de entender lo que nos rodea. Mejor empiezo por el principio. Todo empezó cuando, leyendo ‘Apegos Feroces’ de Vivian Gornick, subrayé que la madre de su protagonista, que bien podría considerarse nuestra madre global, es criticada por negarse a conversar con su hija a través del pensamiento abstracto, un anécdota fantástico y en el que se basan la mayor parte de sus novelas a través de ingeniosas conversaciones filiales. ¿Pero, qué es el pensamiento abstracto? Así, dicho rápido, es aquel tipo de pensamiento que nos permite entender ideas que no están representadas en el mundo material, a diferencia del pensamiento concreto que es aquel que está conectado a nuestros sentidos, asociado a lo que podemos hacer con el cuerpo y nuestras percepciones sensoriales. En la cultura popular las personas muy vinculadas al pensamiento concreto suelen definirse como seres muy terrenales y las personas más vinculadas al pensamiento abstracto como más creativas y filosóficas. Un pensamiento no es el contrario del otro, simplemente son distintos estadios de un todo, se vinculan. Lo que sucede es que todos usamos el pensamiento concreto de manera muy consciente en el día a día pero el pensamiento abstracto consciente no es tan común como puede parecer ya que requiere de un esfuerzo y de un tiempo que pide dedicación y gimnasia mental. ^—^_ Para explicarme de forma llana os lo sigo contando a continuación del post. ^—*_¡Obra del post de Ana Garcia-Pineda! Read More

 

 

Cuando Magritte escribió ‘Esto no es una pipa’ debajo de la representación de una pipa proclamó al mundo el pensamiento abstracto consciente más allá de la abstracción pura. Hoy, mientras cosía, pensaba que tal vez el arte que inunda hoy nuestras galerías de arte contemporáneo no conectan con el gran público porque los artistas dan por hecho que todo el mundo entendió a Magritte. Sí, allí está la diferencia entre el arte pop y el arte conceptual, sí y no, seguí reflexionando. ¿Por qué el arte conceptual se considera hoy en día un arte elitista?, me pregunté al cambiar de aguja cuando se me acabó el hilo. Y, por casualidad, entré en Facebook y me encontré con este fragmento del libro ‘La idea de Europa’ de George Steiner que dice lo siguiente: ‘Es esencial ser elitista, pero en el sentido originario de la palabra: asumir la responsabilidad de ‘lo mejor’ de la mente humana. Una élite cultural debe cargar con la responsabilidad del conocimiento y la conservación de las ideas y valores más importantes, la responsabilidad de los clásicos, del significado de las palabras, de la nobleza de nuestra espíritu. Ser elitista, como explicó Goethe, supone ser respetuoso: respetuoso con lo divino, con la naturaleza, con los demás seres humanos y, por lo tanto, con nuestra propia dignidad’. Por favor, no confundamos elitismo con clasismo. Y me doy cuenta de que hay algo en este fragmento vinculado totalmente al pensamiento abstracto que ya apuntó maneras durante el romanticismo, una época por la que sabéis que siento devoción literaria.

 

 

Una pipa no es una pipa, esa es la cuestión. Pero, ¿cómo explicárselo a tu madre o a esa amiga que no te escucha cuando le dices pipa y ella ve una pipa concreta a la que tú no te estás refiriendo en concreto? Y aquí viene mi sorpresa a nivel íntimo y vital, el cliffhanger de la conversación inicial. Estos últimos años me he dado cuenta de que tengo la suerte de tener una amiga con la que puedo conversar horas y horas a partir del pensamiento abstracto y otra con la que sólo puedo hacerlo si uso el pensamiento concreto. Las amo a ambas pero hasta hace poco sentía que con una podía volar y con la otra no, ya sé que suena duro pero no sabía ponerle otro nombre a lo que me sucedía a nivel relacional. También me ha pasado que he tenido citas con hombres con los que la conversación vuela hacia el pensamiento abstracto y otros con lo que no. Y, no sé si será elitista, pero aunque adore lo sensitivo, que por algo soy artesana, con las personas con las que conecto de verdad son las que le dan más cancha al abstracto, también conocido como pensamiento creativo o conceptual. Recuerdo cuando con 14 añitos empecé a estudiar poesía, literatura y filosofía, en el instituto, y por encima de todas las cosas quería leerme el mundo. De esa época también recuerdo lo sola que me sentía al intentar compartirlo y sentir que eso casi no tenía cabida fuera de mis habitación. Y qué bonito es hacerse mayor y conocer a personas que se sentían tan solas como tú.

 
Lo único que sabía de pre-adolescente es que ese estadio de pensamiento me hacía muy feliz, un tipo de felicidad nueva y por la que lucharía o abogaría el resto de mis días. Hasta que empecé a ir a la universidad y estudiar historia del diseño, historia del arte, forma y color, descubriendo el dadaísmo y a Frankenstein, a personas como la amiga de pensamiento abstracto que os cito. Hasta llegar a la pregunta final: ¿Existen dos tipos de felicidad, la concreta y la abstracta? Y, como sucede con esa pipa, me da por pensar que sí y que no, y que la una sin la otra me dejarían a medias, como en el sexo sin amor, como la comida sin sabor. ¿Pero, qué se yo?, pienso mientras termino el muñeco que estoy cosiendo. Será mejor que acabe de coser a este animal que no es un animal pero que es un animal que vuela en tu interior.

 

Estado/Escena del día:

 

 

Erótico

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