nov
2

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Mensaje sin contestar

Nos ha pasado a todos. Envías un mensaje y no te contestan, y todo empieza a girar entorno a ese email, whatsapp o chat, cada palabra, coma, vocal. Lo ha visto, la persona sigue posteando en sus redes sociales y no te contesta. Tal vez el problema sea mío, piensas. Busco ‘Claves para no ser dependiente’ y acabo en una web donde señalan que se debe tener en cuenta que seguramente esa persona de la que estás colgado ha leído el mensaje pero ha decidido no contestar. Es una decisión y tiene sus motivos. Por supuesto, y tú también tienes el derecho a enfadarte o a sentirte mal, aunque no sea eternamente. Que tal vez te merezcas a alguien distinto o con una manera de amar más parecida a la tuya, pone en la web para que no te vayas a otra web. Luego habla de subirte la autoestima, de crear tus propios planes, de… ¡Ahhh! Opto entonces por ponerme la canción de los gatos ’If you Rescue Me…’ y de repente llama por teléfono mi ex. Me ha deseado un feliz año, al colgar lloro porque sí. Hemos hablado de nuestros respectivos sobrinos, que se hacen mayores, como nosotros. Sin hijos. En realidad, sólo hace un día desde que le envié el correo, vuelvo a las andadas. Así que decido hacer un Plan B, ese en el que el mensaje no importa tanto, y lo hago en forma de lista. ¿Cómo no? ^–^_¡Hay vida más allá del mensaje sin contestar! Read More

 

Cómo superar un mensaje sin contestar:

 
1) Con una lionesa de nata.
 

2) Investigar sobre una parte de tu cuerpo y comprobar lo aprendido.
 

3) Releer tus diarios de infancia y escribirle una carta.
 

4) Mirar la cartelera de cine, elegir la que más te guste e IR a la otra sala.
 

5) Pintarse cada uña de un color distinto.
 

6) Leer el diario de Salvador Dalí para que te suba un poco la autoestima.
 

7) Diseñar unas gafas de cartulina para ver el mundo distinto.
 
8) Planear una nueva serie de fotos.
 
9) Escribir un relato inspirado en un buen recuerdo.
 
10) Escuchar a Elizabeth Cotten.

 

oct
25

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El ventanal

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El ventanal de mi comedor está repleto de tímidas notas, escenas en DINA3, personajes que cobran vida entre escenarios impresos y un constante ‘¿Y ahora qué?’. Papeles que voy ordenando a modo de investigación criminal naïve. Ahora, los atardeceres traslucen con la ficción de una escaleta rodeada de plantas tropicales que viven bien en interior junto a mi querido perro Oberón. Y todo el día estoy en ello. Claro que echo de menos escribir por aquí, pero cuando lo intento o ‘me encantaría pero no me apetece’, o prefiero leer a algún autor para ver cómo lo solucionó él, o me estiro en la alfombra para mirar el techo oscurecido por el humo del tabaco. Esta es la pausa que me estoy tomando. Tampoco ayuda para el blog que desde hace meses escriba tres páginas matutinas a mano como diario, ni que consciente de ser leída por familiares y amores mi censor prefiera el resguardo que estoy construyendo casi de manera intuitiva. ¿Debería compartir lo sola que me siento cada noche al acostarme? ¿El miedo que me da hacerme mayor como mujer? ¿Lo mucho que me horrorizan las noticias? ¿Lo ajena que me siento cuando intento entender/participar en la dinámica de grupos? ¿Lo mucho que prefiero vivir en la fantasía? ¿Mis ganas de volar desde el ventanal? Read More

 

Cosas que anoto y que se quedan allí…

 

1) Disimular las ojeras con pintalabios rojo.

 

2) Tener cabeza de monstruo.

 

3) Usar una desventaja como arma de seducción.

 

4) Bailar en silencio para no perder el ritmo.

 

5) El cine como remedio a la melancolía.

 

6) Volver a utilizar la palabra ‘Bravo’.

 

7) Sentirse fatal aunque lo adores.

 

8) Componer canciones con juguetes de perro.

 

9) Identificar hechos al echarlos de meno.

 

10) ¿Cuántos años aparento? ¿Y ahora? ¿Y ahora?

 

 

Canción del post:


 

oct
13

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Todo irá bien

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Lloro de golpe, como llueve de golpe, supongo que las personas tenemos nuestro propio otoño. Hoy he ido al médico y me ha recetado zinc para el cabello y, aunque no me preguntase por más, me he puesto a llorar por todo. Le he dicho que echaba de menos a X aunque no vayamos a volver, que me hago mayor demasiado rápido, que odio la gimnasia desde que iba al colegio y que en México había mariposas negras cuando subías muy alto. El pobre, el pobre médico digo, no entendía nada pero me ha ofrecido unos kleenex muy prácticos. Al llegar a casa, tras un largo viaje entre muertecitos, mi perro Oberón se me ha tirado encima y el muy tontín me ha hecho feliz aunque sólo me llegue a las rodillas. Casa, he pensado recordando el miedo que me dio subir tan alto al dejar las llaves sobre el piano y acordarme de la niña interior que no dejaba de preguntarse cómo sería todo ahora mismo. Pues bien, ahora suelo vestir de negro y estoy con su sueño a cuestas. Que si la escaleta de la novela, que si los personajes secundarios, que si mi madre llamando por teléfono, que si mi hermana en la otra punta del mundo, que sin pareja y un desastre a nivel sentimental, que si me aburro los sábados. El médico no entendía a qué venía todo lo que le iba explicando a salpicones, como esperando una pócima, un abrazo o un jarabe de gotas verdes por su parte. Con un escueto  ‘todo irá bien’ al final. Ese ‘todo irá bien’ que ya me dijeron de pequeña, ese ‘todo irá bien’ que se dicen las parejas que se dejan, algo tan tonto y triste pero tan ‘no sé qué decirte’ que me dieron  ganas de seguir cogiendo kleenex de esa caja amarilla sobre la mesa, por el propio placer de sacar un pañuelo tras otro, si no hubiese sido por la ventana de su consulta y porque había otra chica esperando en la sala de espera. ^—*_¡Hoy hubiese dado lo que fuese por esos mimos! Read More

 

Todo irá bien porque…

 

1) Se acerca el día de los muertecitos.

 

2) Si existe la normalidad puede que todo sea fantástico.

 

2) Ya tienes la historia que quieres contar.

 

3) Eres una romántica del tabaco.

 

4) No tiene sentido arrugar todos los papeles dorados.

 

5) Pronto los ángulos serán tan eróticos como el antebrazo.

 

6) La atención será lanzada con bate.

 

7) Si la inocencia existe será impuntual.

 

8) Estar sola es salvaje.

 

9) William Blake lo asilvestra sin negar el miedo.

 

10) Las cajas amarillas de Kleenex suelen ser mágicas pero no todas.

 

Chris Isaak – Somebody’s Crying.mp3

 

oct
11

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La inocencia de la soledad

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Hoy he llegado a la conclusión de que lo mejor de nuestros recuerdos es su inocencia y por lo tanto la soledad. Todos tenemos un amor que no funcionó, o varios. A medida que pasa el tiempo estas rupturas se convierten en puntos de inflexión de nuestra vida y visión del amor, como en la escaleta de una novela en la que marcamos los sucesos en rojo (estoy en ello). Últimamente me siento mayor, menos soñadora, más melancólica y andante. Ya no me sale salir de fiesta esta noche, ni idealizar el futuro o la sala de espejos. Enfrentarse a la soledad afectiva es duro, es pasear a Obi cuatro veces al día, es llorar viendo pelis, es navegar con las manos, es releer todos los libros de Roald Dahl, es confiar en ti. Por muy creativo que sea estar sola, da miedo. Da muchísimo miedo hacerse mayor sin lo que recordaste que sería un día, sin esos hijos, sin esa sonrisa romántica al atreverse, con stickers en las rodillas e ideas absurdas para volar. Read More

 

Culpable…

 

1) Como Michelle Pfeiffer ahora.

 

2) Dentro del coche en perfil.

 

3) Cada día que tengo miedo.

 

4) Aunque ya no sea con leds.

 

5) En un estucado de ático.

 

6) Sobre todos los marcos.

 

7) Con los espejos envejecidos.

 

8) Desde que tocaste el tenedor al mirarme.

 

9) Desde el día de los muertos.

 

10) Escuchando ‘Slow Dancing in a Burning Room’ de John Mayer.

 

 

Erótico

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Mi versión de TIERRA

Lunes, mayo 12, 2014

Me apetece mucho escribir un post erótico con la lista SEXY for US de fondo. Por eso lo voy a hacer todo seguido. Voy a imaginar que te…

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Autorretratos sordos

Lunes, abril 28, 2014

¿Cómo es melena en francés? En realidad una peluca es tan real como lo sería un jersey para la cabeza. Una melena propia y universal, con la que…

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