Ene
24

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Silencio galguiano

¡Shhh! Dicen que, cuando te toca la lotería, lo primero y más importante, es no decírselo a nadie. Silencio galguiano. Pero, debo confesaros que esta semana me han tocado 20 euros de la Primitiva. Así que me he puesto a mirar webs de inmobiliarias y he acabado comprando un vestido rebajado de Marimekko en Uniqlo, que es precioso aunque no sepa si podré estrenarlo. Galgo, cabeza lápiz. Y, no os lo voy a negar, risa contenida rollo gif de niña violeta, también he comprado un boleto del gordo para esta noche. El impuesto de los tontos, que dice mi padre. Navegando por las inmobiliarias, ¿qué tal las fundas de sofá que aparecen en las fotos? Se nota que los pisos en venta son pisos de difuntos con muchas nietas y nietos de mi generación, y qué triste, y qué mal. Cada vez que voy al súper pienso que me he arruinado y que no quiero imaginarme de viejecita,y me pregunto para qué me voy a cuidar si la idea de acabar en una de las residencias de ancianas que hoy vemos por la tele me parece el horror. Mi abuela jugó toda su vida a los ciegos y nunca le tocó nada, ella vivió una guerra y al final de sus días se quedó ciega por una diabetis horrible. A Juan José Millás le tocó la lotería al escuchar la voz de su madre y lo invirtió en terapia para sus primeros libros, y no conozco a nadie más al que le haya tocado, cosa que tiene sentido, porque está prohibido decirlo. ¿Qué harías tú si te tocara? Pues, yo, supongo que sería muy feliz al momento y luego ya me agobiaria un montón, que el futuro pinta fatal pero habrá que seguir soñando, ni que sea en bailar con el vestido nuevo. ^—-*_¡Qué post tan tonto, canción del día a continuación del post; la Rosalía!

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ES

ROSALÍA – F*cking Money Man:

Ene
17

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Mi madre y la rellamada

«Te tengo que colgar porque ya no sé que más decirte», como si me fuera a dejar, mi madre tiene frases lapidantes cuando se despide por el móvil, cual Goethe antes de darte un zasca. Y colgamos, y nos reímos por dentro, a sabiendas de que volverá a llamar. Mi madre, cuando le cuentas cosas peligrosas, como que el local de abajo sigue en alquiler o que no he sido capaz de quedar con mi amiga porque estoy menstrual total, suspira con tanto ahínco que el fin del mundo ha llegado para quedarse. Ay, guarda para cuando no hay, que le decía mi abuela. Y me río, y me contagia el suspiro, y nos damos ánimos con un humor que roza lo lírico. También se lleva plantas de mi piso cuando considera que tengo demasiadas o que se me desmadran. ¡Pero, ah, cuidado, la rellamada! Porque mi madre, a la media hora de haber colgado de golpe, siempre me vuelve a llamar. La rellamada consiste en una segunda llamada rápida, vinculada a la anterior, en la que concreta una idea o pensamiento que es valioso y que olvidó decirte al respecto. Tal vez sea la moraleja, no lo sé, pero me hace volver a reír. Es importante, escucha bien lo que te digo, por eso te he vuelto a llamar, dice, y cuelga de modo muy rápido otra vez. Ella es de piel muy blanca y ojos verdes, es muy celta, bonita, con su pelo nube y un respeto por la vida que admiro con colchoneta. La quiero tanto que si no me hace la rellamada hasta me preocupa un poco, aunque entonces sé que estuvo con sus cosas y que recibiré un ‘bona nit con emoji corazón’ por whatsapp. A mi madre le encanta que el corazón rojo tenga latido en el chat, dice que es muy bonito y le encantó descubrir que si lo envías a solas pues late. La verdad, y esto es lo que quería escribir, es que la quiero mucho, como la trucha al trucho, cucurucho. Porque ella, y su rellamadadá, cuando ya no tiene nada que decir cuelga, es amor. La vida es ancha, me dice antes de volver a colgar. ^—*_¡A continuación una canción para ella, espero que te guste mamá, de Coque Malla, con todo mi cariño por su padre!

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ES

Coque Malla – No puedo vivir sin ti:

Ene
16

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¿Qué harás este finde?

El otro día mi hermana me llamó por teléfono desde Chile y, al despedirnos con una gran añoranza, me preguntó: ¿Qué harás este finde? Me quedé en silencio, y suspiramos. Yaaa, nosotros tampoco, dijo. Y aquí y allí estamos, echando de menos, esperando, como cada día. Así que la soledad era esto, comento con mi perro en modo telepático. Hoy no sabía si ponerme a escribir este post o volver a ordenar el armario hasta acabar de convertirme en una minimalista fake. Llamo a mi padre para decirle que no vea el documental sobre Robin Williams, que no vale la pena; hablar de cine es el nuevo hablar de lo que no has hecho. Y me da por pensar que estamos cambiando, que nos estamos acostumbrando a no salir, a no abrazarnos, a no hablar de lo mal que va todo. Tengo miedo de perder esa ilusión, esa ilusión por no conformarme, por dar espacio a la noche. Y soy feliz, también lo soy aunque escriba esto. Porque a veces censuro lo bueno, porque la intimidad es esto, y ya me entendéis. Por otra parte, en casa, ya no quedan casi pongos, no sé si por ansiedad o por edad pero desde hace meses que cada día me da por limpiar, por ordenarlo todo, de deshacerme de cosas, como si así todo fuese a mejorar más rápido. Y, cuando ya no puedo más, me siento en una silla del comedor y espero, pero a veces se me olvida el qué. Lo de vivir el día la Marmota ya no tiene gracia, me dice Obi mirando hacia la puerta, ni los memes, le digo. Y el dolor se convierte en cansancio y a Obi le duele una pata. El otro día me hubiese encantado decirle: ‘pues no lo sé, tal vez vaya a una exposición a Barcelona con Perdita y de allí a tomar algo y luego me miro un billete para venir, y que la vida diga’. Pero ahora la vida es esto, distancia y más distancia, y me da miedo acostumbrarme al frío. ¿Y sabes lo que nos salva? Que me sigues gustando. ^—*_¡A continuación la canción del día, con Depedro y Luz Casal!

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Depedro – Te sigo soñando feat. Luz Casal

Ene
12

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Demasiada leche

Cuando no puedo dormir me hago la dormida, me pregunto si hago lo mismo cuando me cuesta vivir y salgo a caminar con el perro. ¿Autoficción? Escribo, borro, me expongo, censuro, y vuelvo a acostarme, hasta el fondo de la cama izquierda, cerrando los ojos con fuerza, simulando un estado al que solo podré llegar cuando deje de apretar tan fuerte los párpados, cuando la simulación se convierta en una realidad inconsciente. Sin duda, el cuento que más me impactó durante la infancia es el ‘Cuento de la lechera’, y tiene gracia porque soy alérgica a la leche desde muy pequeña, pero recuerdo que me marcó un montón; preguntándome qué sería de ella. Es muy difícil vivir sin imaginarnos, ¿verdad? Me pregunto si es posible, y no, no es posible vivir sin dormir. Hoy, mientras caminaba por caminar, sin derecho a salir del perímetro, el aire estaba muy frío y he comprado café molido al momento. Tal vez, me cueste tanto dormir porque me gusta demasiado el café, o tal vez me cueste tanto el amor de pareja porque no soy capaz de dejar el cine francés, el sueño de que un día encontraré a alguien con quien hablar de todo esto al cenar una pizza recién hecha, sin estar sola. Dicen que vivimos en la época del narcisismo, del individualismo, y mi sueño de la lechera sería dejarlo, y encontrar un equilibrio amoroso con el que fluir a través del arte, la música, y en la cama. Tal vez, mi rotura sea la idealización de un paseo en el que mi perro se recogiera sus propias cosas, ya me entendéis, humor escatológico catalán, tralará. Y me censuro, y sigo cosiendo, y tengo ganas de volver a cortar vidrio. Lo bueno es que le quiero mucho, que no pasa nada de hada por los momentos raros, y supongo que es normal, a nivel humano y perruno, que a veces esté un poco triste, decepcionada, con ganas de llorar hasta que se me pasan un poco. Tampoco pasa nada por no ser súper feliz, supongo que esto también es estar viva. Seguro que los neardentales también tenían insomnio. Alérgica a que todo salga bien tras tanta poesía y belleza de vanguarda. Tal vez, caminar es mi dormir en modo despierta. ^—*_¡A continuación la canción del día, de la serie ‘Euphoria’!

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Fino y Personal

Mi madre y la rellamada

domingo, enero 17, 2021

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¿Qué harás este finde?

sábado, enero 16, 2021

El otro día mi hermana me llamó por teléfono desde Chile y, al despedirnos con una gran añoranza, me preguntó: ¿Qué harás este finde? Me quedé en silencio,…

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