La Prosa Descalza

Al final, el verano es una prosa descalza. ‘Toma, te regalo el biso que usaba de joven, tal vez te sirva de pijama’, me dice mi madre. Tengo la sensación de que me estoy quedando palito, tono hueso y ojerosa sin rimmel. Al final, el verano es ese meteorito que acaba por sobrepasar la rama, más allá del final, un animal handkiano, un email antes de acostarnos. ¿Y qué le digo a la vida? ‘Gracias, es muy hermoso’, le digo. Los apartamentos de verano en familia, ya sabéis. Es clavarte la esquina de la ventana en la mano, es la cristalmina del ser, es equivocarte al pensar. Hola, he vuelto, digo al abrir la puerta con llave. El frote de un violín andante, una ceremonia caída, la vida cuando has llegado a los tantos. Al final, el verano es ese sentarse a escuchar la banda sonora ‘Tous le Matins du Monde’ de Jordi Savall al correr. Huesos, cerca de lo que vendrá. Un compartir del alma, un escote con puntilla nupcial, tu vida al dormir a solas. Al final, el verano es eso que sucede al llegar. Estoy suspirando, olvidé el biso en el apartamento familiar y me da la sensación de que tardaré un año en recuperarlo forever. Un verano, una vida, y gracias. ^—*-¡A continuación la canción del día, de Jordi Savall y hasta hoy!

ES 3

Marin Marais : Folies d’Espagne

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