No siento nada

A veces, y esto es muy íntimo, pienso que la vida es una auto-exploración de la propia posibilidad de nosotras mismas, como si el universo hubiese decidido auto-entenderse a sí mismo, y cada una de nosotras y de nosotros fuésemos sus neuronas, células, o posibilidades, con sus sinapsis y estudios, con sus creaciones y aburrimientos. ‘No siento Nada’, voy por la mitad de esta fantástica novela gráfica de Liv Strömquist, sobre el amor contemporáneo y una investigación feminista. Libro que me regalé como acto de autocuidado, y por celebrar Santa Marta, y porque últimamente siento demasiado, sentimos demasiado. Dicen que cuánto más consciente eres de tu propia ignorancia más cerca estás de seguir aprendiendo, así que sigo con mi búsqueda por entender lo imposible. ¿A vosotras os pasa que tenéis muchas ganas de vivir pero que os sentís solas al no poder comprender qué es la vida? Siento que hay algo mucho superior, algo que no puedo llegar a comprender pero que, de algun modo y a través del arte y de la imaginación, está en cada una de nosotras. ¿Por qué tantas horas durmiendo? Y creo que la soledad es común, y que forma parte del camino para la comprensión sin palabras, más allá del lenguaje actual. Así que esta tarde he ido al cine sola, a ver ‘Tiempo’ de Shyamalan, y me he puesto a llorar en el cine, y he pasado miedo mientras me enternecía un montón, adorando a Gael, con el reposabrazos a tope. Somos la paradoja de las mariposas, he suspirado. Al salir, como si hubiese pasado una vida, ha llovido a cántaros y he llegado a casa empapada. Según lo que llevo leído de la divertida investigación de Liv Strömquist, estoy en la edad mujeril que más cuesta encontrar pareja a nivel cultural, y me pregunto si al Universo le pasará lo mismo. Así que he sacado al perro, me he duchado, y me he puesto a escribir este post. Hay una escena de la película, un fragmento del libro, que me ha llegado al alma, no os voy a hacer spoilers porque os recomiendo ambos, pero tiene que ver con las manos, con lo mucho que las manos nos recuerdan la edad que de la que de repente gozamos. Y, no, no es que me sienta tan sola, es que me cuesta mucho entender, entender la vida; y por eso os leo de amor. ^—*_¡A continuación la canción del post, Everybody’s gotta live!

Everybody’s gotta live

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