Con el caparazón del revés

Este blog pronto cumplirá 20 años, madre mía. ¿Cómo lo lleváis? Por aquí, el postoperatorio que vivo, al hablar con amigas y familiares, he descubierto que se parece al postoperatorio que pasáis muchas mujeres tras dar a luz con ciertas complicaciones. Pienso en vosotras, y siento la doble costura que suponemos juntas. Empecé este blog por instinto, en mi juventud de ternura, y aquí sigo por amor dadá. Sentada en un flotador amarillo, pero al fin con ánimos, y recuperándome de haber sido una tortuga al revés. Con el caparazón inverso, aprendo que lo bueno de enfermar es pensar, lo bueno de crear es descansar, y me da igual que suene a naÏve. La vida también es un gesto. Sentada sobre el vacío, con esta melancolía innata, pero sobre un salvavidas de broma. Mantener el ánimo es hoy nuestra vuelta de tuerca. Tengo miedo, pero el edema de mi vulva se deshace y no puedo más que pensar en el mar. Horas para mirar el techo, coser elefantes, cicatrizar, cine, literatura y paciencia. El tiempo no es lineal al sentirlo, con amor, desamor, y el respeto que ambos merecen. Porque cuando una está malita se da cuenta de lo invisible, con sus ventajas y decepciones. Supongo que lo importante, ahora mismo, es llevarlo. ^—*_¡A continuación un video que me anima y me da mucha esperanza ver sobre mujeres maduras que piensan en lo que le dirían a ‘su yo joven’!

Si ahora fuera una mujer joven:

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