Nada sucede dos veces

Da cierta paz que este febrero de 2021 empiece en lunes y termine en domingo. Porque, aparte de su nítida cuadrícula, limpiar la tarima de madera de la ducha se ha convertido en un tangram de buenos días, fastidioso y don limpio. Nada sucede dos veces, necesito recordar este mantra mientras intento sonreír sin dientes, aunque sea con los pies y sus zapatos a juego. Paseo a Obi mientras lo intento, compro una barra de pan de cuarto, y no cojo el ascensor a la vez que el vecino del quinto. Luego, he recuperado la vieja tablet para ver pelis de fondo mientras le doy al pedal de costura, con la ilusión de un cachito. Echo de menos a mi familia y me informo de que en Chile llueve demasiado, mirando por la ventana, me vuelvo una piedrecilla. ¿Sabéis? Nunca me toca la Bonoloto, ni por un euro al día, como mucho el reintegro y ni gracias, pero me anima pensar que tal vez un día, al ser cada día único, sucederá y todo sería un poquito más medio fácil. Por la tarde, he roto tres agujas alemanas cosiendo cremalleras, las tres de modo distinto. Miro a Córcholis, el trozo de madera con el que me topé en la playa este junio, ese que luego fotografié para el calendario de este año, nuestro único 2021, este en el que un no-abrazo también es abrazo. Ahora mismo, acaba de irse el técnico de la lavadora vestido de azul marino con manchas, para confirmar que tendré que cambiar su escotilla, la goma. Nada sucede dos veces, pero déjenme soñar, pienso mientras cierro la puerta con llave y agradezco que, por lo menos, existam 28 días. Nada sucede dos veces, pero mañana es el día de la Marmota. ^—*_¡A continuación la canción del día, el poema ‘Nada sucede dos veces’ de Wislawa Szymborska!


ES

Wislawa Szymborska leyendo su poema «Nada sucede dos veces»


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