Mirar con los ojos cerrados

‘Prefiero mirar con los ojos cerrados’, decía Josef Albers. Esta mañana, desde el balcón, pensaba en la paradoja que supone no poder mirar hacia el sol con mis propios ojos, hacia el presente inmediato, hacia lo que significa la vida. ¿Os imagináis que no pudiéramos disfrutar de ningún tipo de lenguaje? Y que, infringiendo la norma, nos quedáramos ciegas, ciegos, de tanto amor. Directas hacia la idealización sin forma, hacia la gravedad de Newton, hacia el recuerdo sin cuerpo. El ser humano, y esto es así, no puede concebir una vida sin sus lenguajes; no sé si será lo mismo para las plantas, los perros, las piedras. Para nosotras, la vida es lenguaje, pero hoy me preguntaba si nos estaremos perdiendo algo, si lo de no poder mirar directamente hacia el sol será una señal total. ¿Os imagináis que no pudiéramos abrazar a nuestro ser más querido? Y pienso en la muerte, y en los telescopios, y en los grabados de William Blake. Así que los seres humanos nos inventamos los objetos, la poesía, la religión, la medicina, y hasta la fibra óptica. Con todo esto, quería escribir sobre la paradoja que supone amar en tiempos pandémicos y me pregunto por qué el ser humano cierra los ojos al ser muy feliz, al cantar, al reír o al tener mucho miedo. Tal vez, quién sabe, lo más bonito de nuestras vidas, y de nuestras muertes, sea aquello para lo que todavía no tenemos lenguaje. Un lenguaje invisible, un no lenguaje para aprender a esperar. ^—*_¡A continuación la canción del día, de Asaf Avidan!

One Comment on “Mirar con los ojos cerrados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *