Con humor romántico

Los argumentos que nos damos para comprender los actos, muchas veces absurdos pero aparentemente lógicos, nos sirven para poder avanzar en la trama. Hasta que llegan directores como Wim Wenders, o guionistas como Charlie Kaufman, y nos hacen reír de belleza. Una trama que creamos a partir de ideas, ciudades, amistades, y márgenes. ¿Cómo definir una vida sin que sea narrada? Un amor sin principio y final. Con humor romántico. Hoy, intentando escribir sobre ello, he llegado a la conclusión de que la respuesta es el marco. El marco de las obras, el marco de nuestra propia vida, el de una cama deshecha. El marco de una nariz ante el mar, del enmarcador esencial, del restaurador. Un hundimiento, también. Argumentos que escribimos para darle sentido al cuento, a la alteridad, a nuestro funeral, al desinterés de un avión que vuela y ya no nos quedamos mirando. El absurdo forma parte de lo cenital, de las vanguardas artísticas, de las orejas de un galgo, del desdoblamiento animal, de la ciencia, y ya paro. ¿Por qué si no íbamos a inventar los Kleenex? El ser humano es tan tierno que se ha inventado papelitos de papel muy suaves para cuando lloramos, estornudamos, o nos limpiamos las gafas. Argumentos para los extraterrestres, para la aceptación radical, para llenar un piso de plantas al sentirnos seta. El marco de una página al que llamamos márgenes, de la poesía narrada, de un texto banal. Una costura overlock. ^—-*_¡A continuación la canción del día, senza un perché!

(gira infinita) senza un perché – nada

3 Comments on “Con humor romántico

  1. «Senza un perché» en una escena de Paolo Sorrentino…¡buena forma de empezar la semana!

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