Closing Time

El otro día leí que alguien llamaba Fermín a Filmin y me hizo mucha gracia, en esas estamos. Tomine nos retrata en la portada de ‘The New Yorker’ este mes, claro que escribo este post en pantalones de pijama, y por supuesto que de cintura hacia arriba voy hecha un pincel. Es surreal que actualmente se esté discutiendo si los niños cuentan o no cuentan como número de persona, que ya no podamos subir al ascensor con nuestros vecinos de toda la vida, que ya no nos lancemos a abrazar a nuestros padres cuando nos abren la puerta, que haya una pandemia mundial. Empiezan a llegar los calendarios, neceseres y muñecos, que me compráis por Etsy, y me hace mucha ilusión. Gracias galaxias, con varita mágica incluída, porque la vamos a necesitar, porque vamos a pasar las Navidades sin los mega besos de nuestras tías, primas, cuñados, y tengo ganas de llorar. No es ironía, estoy muy blandita. Intento vivir esta melancolía sin forzar la alegría, con un jersey en condiciones. Que sí, que intento ser feliz a pesar de que haya un dedo señalando el gel hidroalcohólico cada vez que intento salir del cuarto sin pensar todo el rato en aquello. Decía Kafka que «el aislamiento es una forma de conocernos a nosotros mismos» pero FUCK 2021! ^—*_¡A continuación la canción del post, de Tom Rosenthal!

It’s OK:

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