9 likes y aquellas pequeñas cosas

Le llevo un Instagram personal a mi madre, en plan amateur y sin intenciones, sin más. Ayer me llamó por teléfono, aunque seamos vecinas y nos veamos casi a diario: ‘Marta, Marta, mira, que no paran de ponerme likes en la última foto del Instagram del jersey tejido’. Sonrío, es que es precioso, le digo, y hablamos del hueso de jamón para el caldo, del toque de queda y de lo que un día fue. Cuelgo, miro su Instagram y tiene 9 likes en el jersey que ha tejido, en ese en el que no paran de ponerle likes, y casi lloro. Joder, cada like es una persona humana, con su corazoncillo y migrañas, y así las siente y así debería de ser. Y sí, pues son un montón, y entonces me acuerdo de porqué no quise dedicarme a lo de community manager, y es porque prefería mil veces tener tiempo real con la vida, con ella, y con las personas a las que amo. Nueve personas son un montonazo, y tiene razón. Y pienso en Umberto Eco y sus ‘Apocalípticos e integrados’. La quiero tanto, a veces pienso que me lo voy a perder al revés, el hecho de no haber podido ser madre, y luego me digo que es lo que hay, que todas somos hijas y que todas somos madres a nuestra manera, con ese gracias, y que por lo menos tengo la suerte de amarla. La suerte de amar a las hijas e hijos con los que me cruzo desde una empatía preciosa, desde el amor con sombrero, y con ellas, nuestras musas de barro y huesos. Ay, recuerdo cuando de pequeña me decías que cuando fuese madre ya te entendería, y te entiendo mama, te entiendo ahora sin hijos ni hijas, te entiendo desde lo que no estaba escrito. ^—*_¡Y a continuación una canción para ella, que sé que te encanta, que la cantas enorme, y que ahora entiendo!

Mercedes Sosa – Aquellas Pequeñas Cosas:

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