El dedo anular

Hoy me pregunto si nuestras vidas han cambiado para siempre con esto del covid, me lo pregunto también a nivel amoroso. Me quedo en silencio, ¿todos hemos sentido este nudo desde la ventana a lo largo de la pandemia, verdad? Llevo todo el día tarareando a Tom Rosenthal y su ‘It’s Ok’, me duele Saturno, y escribo con nueve dedos libres y uno vendado. Intento ser feliz, aunque sea viendo gags de los Monty Python, o amando más allá del ahora, sin pensar mucho en el futuro a largo plazo, sin pedir lo imposible, y viviendo con ganas aunque me tema aislada. Siempre fui una niña solitaria, cariñosa, absurda, y supongo que esto se ha acentuado con el confinamiento, días en los que dormir sola ya no es nada raro, como un mono con anorak. Me corté un trozo de dedo rayando patatas para cocinarlas a lo pobre, con la mandolina nueva. Cuando llega la noche, a veces, imagino cómo sería mi vida con una renacuaja o un renacuajo por aquí, aunque supongo que esto también me pasaría por la cabeza sin la maldita pandemia, y me pregunto cómo sería esta noche si blabliblú, y me quedo en silencio. De nuevo. No voy a idealizar, no voy a desvalorar, me digo. Ay, a veces, creo que escribo cada día porque lo intento. It’s Ok. ^—*_¡A continuación del post la canción que no se me va!

Tom Rosenthal – It’s OK

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