Boom, bang-bang, celofán

Estoy de sentimiento Boomer. Os cuento. Hoy, viendo el anuncio de un coche, me he preguntado qué demonios hacía un niño vestido con la camisa de su padre conduciendo ese coche. Ya está, soy Boomer. Bang-bang. No sé si el ordenador va tan lento porque es viejo, porque tengo troyanos, o porque el ratón está pidiendo un descanso, para solucionarlo mejor unos lilimus. Coser lo solucionará todo. Y, sin embargo, me pasa un poco como a Susi Caramelo, que me veo guapa aunque sea por distorsión cósmica, y que quiero a mi perro como si fuese humano, y a las plantas también, y a los muñecos, y fiu. Y, sigo en Facebook porque ya no me entero, y cada vez me fío menos de las noticias bomba, de los originales, aunque haya una pandemia mundial y sea verdad, lo de que nos quedemos en casa. Que ya me quedo, no problem . ¿Ese niño por qué va vestido de padre? Y, al anochecer, me pongo a escribir como si aún existiese esta costumbre humana, como si aún leyéramos blogs personales o los niños escribieran diarios secretos con portadas de Snoopy o Mafalda. Prefiero ver pelis a series, y los hijos e hijas de mis amigas son mis amigas. ¿Os he contado alguna vez que de jovenzuela casi me pillan para un anuncio de compresas? Joder, la vida es atemporal a nivel absurdo. El otro día, por poner un ejemplo, como si no llevara todo el post haciéndolo, viendo una película de Ben Stiller me dió por llorar, y eso que era una comedia. Sí, definitivamente, estamos de puente. Ok, boomer. La ley de la obsolescencia mientras los niños y las niñas ya pueden conducir, y la vida se acaba pero estamos vivas. Aquí estamos, boom, bang-bang, celofán. -*_¡A continuación la Boomer-Song del día, de Natalie Imbruglia, claro!

Natalie Imbruglia – Torn:

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