Vivarium

¿Hasta qué punto el no-pero-sí-confinamiento se ha convertido en un modus vivendi? Sal pero no salgas, sonríe pero ves al dentista, ama pero lávate las manos. ¿Y luego qué? Pues moriremos, claro que sí, pero no. Vivarium en tres. Hoy se me ha ocurrido que podría pillar bolas de porexpan y crear planetas de tela, y lo voy a hacer realidadá. A veces, no sé si también te pasa, siento que me levanto lejos, demasiado cerca de ti. Ser lógica debe de ser algo así como acercarse a los cuarenta años y pensar en tu juventud como algo que ya no es, y volar hacia la izquierda, justo cuando te acuestas con un podcast de fondo, sacándote los calcetines con los pies porque te da palo ser árbol. La almohada huele a Ariel, a plancha destilada, a lo que no puede ser pero está. Hay días en los que, sin embargo, el tiempo sucede a su tiempo, hacia la derecha, y me ducho como quien se come un barquillo de cine, y coso, y riego las plantas a destiempo. Pienso en el mundo número tres de Karl Popper. ¿Se puede ‘a’ sin ‘b’ y que luego sea ‘c’? Claro que sí, pero no, pienso estirada en la cama, boca abajo, mirando hacia el techo. Planetas para seres distópicos, que quieren el mismo lado de la cama. Sonrío y me quedo seria, lo que daría por entender los bosones vectoriales en la lógica de las ideas. Joder, que yo no quiero ser muy feliz, ni demasiado feliz, y entonces existes tú. ^—*_¡A continuación la canción del post, my side of the bed!

Susanna Hoffs – My Side Of The Bed:

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