Esa maldita sensación

Me da la sensación de que estoy en post-shock, en medio de una pandemia, con el mundo en pleno colapso, y el perro en plan gif al lado. Como cuando vas a tener un accidente de coche y en lugar de gritar te callas. En constante estado de alarma, me pongo el pijama de Doraemon y sólo quiero ver películas distópicas porque son las que más realistas me parecen, porque mirar por la ventana aún me parece peor. ¿Y qué pasa con las que vivimos solas? Cada día cojo aire, como si no hubiese un mañana, y sigo con el apocalipsis on real. En 2008, cuando terminé los estudios de diseño, empezó la fiesta, o tal vez fue antes, antes de que los dibujos animados se hicieran por ordenador. A mi perro no le afecta a nivel lineal, le acaricio el lomo en diminutivo, y le digo que estoy cansadadá. En Filmin lo saben, y no paran de subir pelis sobre el fin del mundo, y yo las miro mientras le doy al pedal de la máquina de coser. Ya sólo coso telas de William Morris, no sé si como ironía o como en ‘Melancolía’. Me da la sensación de que ahora estoy empezando a entender que esto no es del todo temporal, que seguramente tendré un funeral de cuatro personas permitidas, y que lo de bailar fueron tiempos mejores. Ay no, no estoy triste, no es eso, más bien es que ahora hasta una epidemia zombie me parece factible, ¿no lo son las elecciones? Pero este sigue siendo el mundo por el que merece vivir a todas. Y mañana haré caldo, y vivo con un galgo feliz, y me da la sensación, esa maldita sensación, de que aún puedo envejecer haciéndome muy pequeña. Y después, silencio. Intentaré no cumplir todos mis deseos. ^—*_¡A continuación del post una canción preciosa, una poesía, de Pau Riba!

Pau Riba i l’Orchestra Fireluche:

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