Con la boca abierta y cerrada

Estoy feliz y triste, todas lo estamos. Hacía nueve meses que no iba a la peluquería, casi lloro. Dios mío, como te ha crecido el pelo. Voy a la misma peluquería desde hace veinte años, y por eso me han dado un montón de muestras al salir. Todo es más raro ahora, mucho más. Le he prometido que vería esos tutoriales de trenzas laterales de los que me hablaba a través del espejo, para aprovechar la melena, con altura. No hablemos del coronovirus, hemos acordado con ternura al preguntarnos qué tal. Así de guapa te va a salir novio, me ha dicho mi tía al encontrármela por la calle esta tarde. Gracias barrio, gracias tía, gracias perro. Tietes, las dos lo somos. Intento no mirar tanto el móvil, también me cuesta. Mi madre vive encima de una oficina del Inem, y joder. Al menos, hoy, podemos hablar de una onda gravitatoria muy extraña que podría cuestionarlo todo, el universo al menos. Feliz y triste. Ya estoy con Obichuelo, le he dicho a mi tía mientras el susochucho intentaba lamerla al aire. Reírnos nos salva, intentar ser felices en el día a día, cuidarnos mucho y amarnos. El barrio ayuda aunque pasen motos trucadas, y veamos lo que tanto duele, tiendas cerradas, en traspaso, vacías. En las peluquerías siguen cortando el pelo, dándote consejos de belleza por no hablar de lo otro, de aquello que nos asusta, con muestras. La melancolía del intentar ser normal. No recuerdo, o si lo recuerdo lo he olvidado, como era salir al mundo con la boca abierta y cerrada. ^—*_¿A continuación la canción del día, una versión preciosa de ‘Walk on the wild side’!

Tok Tok Tok – Walk On The Wild Side:

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