La Aspiradora

A veces, una solo quiere estar bien. Hoy he entrado a la tienda de electrodomésticos del barrio porque estábamos a 34º y no podía con mi alma pero, una vez salvada, el dependiente tenía muchas ganas de atender bien así que he tenido que mentirle. Pues mira, estoy muy interesada en una aspiradora. Se estaba muy fresquito y él tenía una voz agradable. A veces, una solo quiere estar bien. Pero, ¿cuesta mucho de limpiar si no lleva bolsa? Entonces, me he acordado de que debería ir al oculista, a la fisioterapeuta, y a arreglarme un diente. ¿Tienes mascota?, me ha preguntado de golpe. Sí, aunque en realidad es un perro. Ya, ya, pues entonces también deberías tener en cuenta estas dos. Él era más de decir aspirador que aspiradora, bien. Y me pongo a reír comentándole que la imagen de aspirar a mi perro me parecía de dibujos animados de los ochenta, tan chiquitín. Ah, yo es que nací en los noventa, me comenta mientras me doy cuenta de que la broma me delataba. Ostras, tengo que disimular, todavía no estoy bien del todo, casi me da una lipotimia allá fuera. ¿Con cuál te quedarías tú?, le pregunto. Eso depende, para mí, con esta tiraría, y ha señalado una de las más baratas, pero yo no tengo mascota y vivo con mis padres. Definitivamente, el dependiente estaba empezando a notar que había entrado por motivos ajenos a los nuestros. Sí, claro, le respondo mientras hago ver que mi interés es real y acerco mi atención a la máquina de su elección. Creo que las lentillas me están produciendo alergia y tengo cuatro dioptrías y me da miedo operarme, ¿sabes? Total, en poco cumpliré cuarenta y aunque me operase tendría vista cansada o no veré tan bien de cerca. Sigo mirando, ahora la segunda opción. No había nadie más en la tienda, ni en la calle, y después de un agradable rato en silencio, bajo el aire acondicionado, me doy cuenta de que creo que ya no me voy a desamayar. Tendré que pensármelo, le digo, pero estoy muy agradecida por tu ayuda. Claro, no todos los días compramos un aspirador, me dice mientras le doy un punto por contestar con un cliché a otro cliché. Ha sido tan amable que me han dado ganas de pedirle disculpas y explicarle que me estaba muriendo de calor y que gracias por todo. Y así, me he prometido volver otro día, aunque será a a por otro tipo de electrodoméstico porque por el momento mi vieja aspiradora tira bastante bien. Pero no se lo dije y me despedí con cariño piadoso, con cierta culpa pero muy agradecida, gracias al barrio y a vuestras tiendecitas de siempre. Prometo que también os intentaré cuidar. ^—*_¡A continuación la canción del día, de Trinidad Senolia!

Trinidad Senolia – Sucre Sacre:

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Trinidad Senolia – Sucre Sacre

2 Comments on “La Aspiradora

  1. Ya se habria hecho «aspiraciones» de cerrar la venta, yo soy más blando, un día le habría comprado el aspirador y otro la aspiradora, la parejita. Otra opción es ir a una tienda de congelados, pero eso ya es escuchar cantos de sirenas.

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