Un Martillo Propio

Os presento al Martillo Propio. Desde muy peque que le dibujo cara a las cosas, a los astros, a las emociones, a todo. Los martillos tienen cara de pato valiente, y me servirá para crear el panel de cuadros que estoy ideando a modo de Tetris. De cisne negro. Estoy agotada, hoy he terminado de pintar las paredes y de recogerlo todo, ahora mismo siento mi cuerpo, agradecido de estar sentado, al fin, como premio. Come, me dice mi madre por teléfono. Por la mañana, Perdita me ha traído aceite de un molino de piedra, el aceite de la vida, he pensado mientras escuchaba su precioso origen. Me encanta la sonrisa de Perdita, y disfruto muchísimo comiendo pan con aceite. Leo un email y lo releo aunque sólo contenga una frase. Mañana me llega el nuevo mueble del recibidor, de estilo industrial con un toque dadá, y me tocará montarlo y seguro que también tendrá cara, para ponerle llaves. Este verano tengo tiempo para imaginar, para cuidarme sin ir demasiado lejos. Aunque no sea correspondida como en las películas que aún no he visto y quiero ver con la regla, cuando el mundo me parezca peor o mucho mejor. Estoy agotada, eso ya lo he escrito, las repeticiones relajan. Lo que más ilusión me hace es el café del amanecer, mañana, supongo que por eso me voy tan pronto al estuche, y por las ramas. ¿Quién soy ahora? Ahora que tengo un martillo propio. Los cisnes no existen, son las manos. ^—*_¡A continuación la canción del día, la versión original de una canción que me encanta!

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Al Bowlly Lew Stone Monseigneur Band – My Woman 1932

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