Imbécil pero desnuda


Abro la puerta y no hay nadie. Hola. Llego con las maletas llenas de piedras, baldosas, y bambú valenciano. Mira. Hola, vuelvo sin perro. Quiero gritar, hasta el faro. Tengo miedo pero es normal, perro no es normal. Abro la puerta, el aire no va, sé que pasaré noches sin dormir y me hace ilusión. Soy imbécil, a veces lo soy de manera consciente, la mejor. Abro y entro, esto es así. ¿Quién espera a quien no espera que la espere nadie? Mañana empezaré a clasificar, he traído más de mil piedras, no es broma, pesaban tanto como mis pies al volver. Y palos en un pasillo de pista. El maletero era ancho, menuda suerte. Me voy a quedar a dormir aquí por siempre jamás aunque tenga ganas de hacer el amor forever. Piedras, piedras y piedras. Esto es lo que pasa cuando una se pide el cielo. Abro la puerta del dormitorio y no hay nadie. Hola. Llego con las maletas en una orquesta de los noventa. Imbécil pero desnuda. No soy nadie con nadie, dejo las llaves aquí, qué más dadá. La vida es física, pero qué bonita su parte conceptual, y qué linda. Grito por dentro, quedo con Perdita, me pillo una camiseta de cebra, quiero bailar y vuelvo a entrar. Abro la puerta y sé que aún me queda mucho tiempo por poco, ay. Summer Mood, hay cosas que suenan mejor cuando se entienden menos. Abro la puerta y me cierro. ^—*_¡A continuación una canción en medio ‘de todo’ titulada ‘Strange Love’ de los Monophonics, perfecta y horrible!

Monophonics – «Strange Love»:

3 Comments on “Imbécil pero desnuda

  1. ¿A qué suena el que dejen las llaves en la mesita de la entrada?

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