As we know it

¿Y si en lugar de un virus biológico estuviéramos viviendo un virus digital a nivel pandémico? Un poco como en La Jungla de Cristal IV, pero sin Bruce Willis, o como en tantas otras pelis o series distópicas en las que el mundo colapsa a causa de una red hackeada, pero sin los filtros. Empiezo a pensar que el autoabastecimiento y la sabiduría artesanal es mucho más importante de lo que el sistema capitalista nos ha hecho creer. Fahrenheit 451. Claro, sí, es básico, pero tiene que venir el coronavirus para no dudarlo. ¡Pero si hace más de cuatro meses que no uso dinero en metálico! ¿Recordáis cuando en ‘El cuento de la criada’ la protagonista explica que la dictadura comenzó en el momento en el que digitalizaron todo el dinero? La idea de un gran hackeo ya no me parece tan loca, ni la de los aliens, ni la de un clima imposible de soportar. Y encima, me ha dado por leer a Ted Chiang, aunque también lo leo porque es amor. Podría suceder una nueva fuga nuclear, un descubrimiento que lo cambiase todo, un meteorito como el de los dinosaurios, o una guerra peor que todas las anteriores. Kaku dice que todo lo que un ser humano es capaz de imaginar, por el simple hecho de poder pensarlo, es físicamente posible. No lo pienso expresamente, y reconozco que duermo a pata tendida por las noches, inconsciente de mí, sólo que ahora lo veo todo más posible. Definitivamente, la distopía ha dejado de ser un género. ¿Y qué harías tú? Con el covid-19 nos hemos podido encerrar en casa, al menos los que hemos tenido esta suerte, pero… La semana pasada, viendo la serie ‘Colapso’ me dio por pensar: ¿qué haría yo si el mundo colapsara a lo bestia? Si ya no pudiéramos ponernos de acuerdo a nivel global o nacional, si nos faltase el agua y la comida, ¡la medicina! Y, lo primero que me viene a la cabeza es mi familia, amigas, y el barrio, saldría a la calle e intentaría formar un grupo para aprender a sobrevivir de nuevo. En la serie que os digo, las personas huyen, pero huyen de un modo que da muchísimo miedo, con violencia y desesperación. Y es que nuestra dependencia ante el Estado y las redes empieza a ser preocupante. Una cosa está clara, o empezamos a cuidar nuestras pequeñas comunidades y entornos, y a aprender a autogestionarnos  mejor, o lo llevamos muy mal como especie. Faltan médicos, payeses y carpinteros, faltan intelectuales, espíritu crítico (y autocrítico) y solidaridad de base. Ya paro. ^—*_¡A continuación la canción del fin del mundo que R.E.M. nos anticipó y que ahora tarareo en la ducha!

 

R.E.M. – It’s The End Of The World:

 

 

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