En la concha de mi oreja

En casa, a los ‘bastoncillos para los oídos’ los llamamos ‘palitos para las orejas’. Esta tarde, mientras veía el documental argentino ‘Las Lindas’ de Melisa Liebenthal, me ha llamado mi madre para comunicarme que van a dejar de fabricarlos. ¡Madre mía, ¿para siempre?! En un primer momento, me he puesto muy contenta por ser la primera vez que hablamos por teléfono sin mencionar al maldito virus y porque me parece muy bien para la ecología, pero luego he sentido una gran pre-nostalgia por ese algodoncillo en la concha de mi oreja. Sí, he buscado en Google la nomenclatura de las distintas partes de una oreja. El trago y el antitrago, me encanta. La cuestión es que, al rato de la llamada y de acabar el estupendo docu, empatía pura, han llamado al timbre de casa y ha aparecido ella con un pote inmenso de palitos. Cauda helicis, 200 unidades son muchas si las dosificas bien, a sabiendas de que no usaré el último. ¡La vidadá! Ay, los relaciono tanto con mi infancia, con el placer de las pequeñas cosas, que ya los echo de menos, y que son sólo mini pesas para ratones. Te quiero, nos hemos reído con ternura. ¿Qué es la belleza femenina? Como confiesa Melisa Liebenthal, le he puesto un gracias en filmin, no es fácil relacionarse con los cánones de mujer cuando los cuestionas desde la base, ni con el vello, ni con la cultura imperante, ni con las amigas, ni con tu propia sonrisa. Hasta el lóbulo y más allá. ^—^_¡A continuación el tráiler del documental, que rima con ay!

 

Las lindas:

 

 

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