En el descensor

He enganchado celo de topos en el vaso para que parezca espuma, me aburro. ¿En qué soñaban los últimos dinosaurios? Me imagino sentada en un chiringuito, no hay casi nadie, y nos comemos una paella bajo una sombrilla en forma de calamar, descalzos, con olor a sal, libros en la mochila roja, y sin mucho más que contar. Me he sacado el ‘Máster en soledad con un galgo cojo’. Ven, voy. Nunca he sido muy social pero esto empieza a ser de un salvajismo duro. Mira, es que no me importaría un cachete en el culo, de hecho me haría mucha ilusión. Llueve y dejo la ventana abierta, a ver si me mojo en este último viernes de mayo, marzo, abril. Acordamos comer directamente de la paella, a lo punk, sin platos, y con vino blanco casi congelado. Chinchín. Los dinosaurios lo pasaron muy mal. Y ahora, cuando acabe este post, no sé si lloraré, si me tomaré una Dormidina, o si miraré el calendario en forma de red. Espero acordarme de quitar el celo mañana, espero que sí. ^—*_¡A continuación la canción del día, ‘This must be the place’ !

 

This must be the place’ :

 

 

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