¡Tan lejos, tan cerca!

¡Tan lejos, tan cerca! Hoy he entendido que Peter Handke se redime ante su padre en la segunda parte de ‘El Cielo sobre Berlín’. Que somos un reloj. Que el ángel principal del film me recuerda al niño de Mary Poppins en estado adulto, que ella tiene la voz muy fina, que Wim Wenders es amor, y que nuestros balcones pueden ser un mundo nuevo cada día. ¿Cómo percibe el mundo una persona? Cada día, cada nueva sensación, cada objeto y sabor corporal, cada experiencia, cada reflexión más allá de su sino. Somos nuestro propio reloj y Colombo existe y, a nuestro pesar, un muro nuevo se está construyendo en nuestras mentes, un muro que tendremos que derrivar cuando todo esto haya pasado. En esta cuarentena estoy en modo ‘Aceptación Radical’, me quedo en casa con amor, porque tenemos un gran enemigo Raphaela, combatiendo al miedo, apagando a los mass media, con ganas de vivir y  de amar todavía más. De volar. He decidido no cuestionar nada hasta que todo esto termine, creo que es lo mejor. Voy a seguir muy activa a nivel intelectual y emocional, pero sobre todo voy a amar. Cuidar y cuidarnos es ahora nuestro destino. Por la armonía, por el cariño, por el arte, por la música, por la poesía. ¿Cómo ser buena persona aún y ser tan vulnerables, tan animales?, que nos pregunta Lou Reed en el film. Aceptación radical por unos meses y luego a… ¡Ahhh! ^—*_¡A continuación un fragmento del film ‘Tan lejos, tan cerca’!

Tan lejos, tan cerca:

 

 

 

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