That Leaving Feeling

Las legañas siempre me han parecido tiernas, como los dulces glaseados. Ser el emoji mueca, el de los ojos saltones y la lengua extasiada, el gato que se parte, escuchar a tu cuerpo con vainilla, amarilla y rosa, vivir más allá de lo que te juzgas a ti misma, a los memes, y al coronavirus. Hoy estoy de buen humor, hasta estoy pensando en apuntarme a clases de cocina esta primavera. La dulzura con picante, la risa en horizontal, la voz de una directora rumana. Estoy a mitad de la película ‘Touch Me Not’ y muero en filmin, y como no quiero que se acabe, la dejo a medias, no tiene sentido pero sé lo que me gato-digo. Cuando estoy triste no tolero que me toquen pero hoy estoy en la mesa, escribiendo, bien. La intensidad hay que racionarla, de razón, a trocitos, como las palomas que un día no fueron grises y comen galletas. Las legañas, quiero decir los pijamas, siempre me han parecido un fetiche. Ser el emoji de alien, ser el emoji corazón, ser el emoji del boom, hasta la mitad. Hoy me lo permito y mañana también. Y es que con la vida, esta vida nuestra y no siempre nuestra, hago lo mismo que con las películas que me flipan, que a veces la pongo en pausa para alargar su nudo, porque el final me da miedo, me da igual, o simplemente no quiero un final. ^—*_¡A continuación la canción del día, sobre este tipo de miedo y valentía a la vida!

 

Miedo:

 

 

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