Un mediodía Ródchenko

Hoy ha venido un pájaro a mi balcón, era László Moholy Nagy. Lo sé porque me lo ha dicho él. ¿Qué haces aquí chiquitín?, le he preguntado después de su nombre. He venido porque la luz de tus persianas, al mediodía, lo convierten todo en Ródchenko. ¡Ah, es verdad! Y entonces le he enseñado mis bragas, que justo hoy eran también de líneas horizontales en blanco y negro. Se ha reído, como sólo los pájaros ríen, en silencio. Espera, que te hago una foto, no te vayas. He corrido hasta el estudio, he pillado la cámara y al volver aún estabas allí, un poco más hacia a la izquierda pero tranquilo. No, ha dicho. ¿No qué? Que si aprietas el gatillo me tendré que ir. Qué mal, jo, pero es que te admiro mucho. Ya, pero soy László Moholy Nagy. Eso es verdad, no puedo rebatírtelo. Y soy normal, dice, no sé si a modo de broma o en serio. ¿Y a dónde irás? Pues nunca estoy quieto, ya sabes, de aquí para allá, pensando. Me gustaría tanto saber cómo piensa un pájaro, le he suspirado mientras me acercaba intentando disimular. Marta, para, cierra los ojos, me ha contestado. No quiero, si cierro los ojos seguro que te irás. Cierra los ojos, no fastidies, igualmente en algún momento parpadearás y los cerrarás. Vale, los cierro. Al abrirlos aún estás allí, aquí, en el balcón. Lo he encuadrado sin hacer ruido y, al disparar, ha volado hacia el sol. No os voy a negar que he sentido cierta culpa pero qué bella es la libertad. Espero que vuelva, no nos ha dado tiempo de hablarlo. ^—*_¡A continuación la canción del Fandanguito Volador!

 

Fandanguito Volador:

 

 

One Comment on “Un mediodía Ródchenko

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *