Cedo mi juventud

Cedo mi juventud. Me niego a seguir buscando un amor perdido e irrecuperable, estoy en silencio. Soy una aceituna reflejada en la uva que hay dentro de la oreja de un perro gigante. Un galgo mini que tiembla en las tiendas. Soy una escaladora que adapta su cuerpo a las rugosidades del gotelé. Cedo mi ser a la piel, trato de adaptarme a ella, y me transformo en una mujer adulta. Ya no quiero mis recuerdos, sueños definitivos, errores de niñez. Mis trazos infantiles se vuelven expresionistas, estoy en una montaña de cercanías.

Ay, el cambio de milenio no fue una buena idea para los románticos de Internet. Y digo hola y uso cualquier emoji para no decirte hola. Debería de ser más cauta o dejar de serlo, cualquier decisión puede ser fatal. Pero, al menos, soy un cuerpo que envejece al ducharse, cada día al atardecer. Placer de autónoma. Un paisaje que se desdobla entre su estructura espacial y su estructural formal y que, sin embargo, vive en un mundo que apreciamos de una sola vez.

¿El mundo es de una sola vez? A veces hace sol, hoy ha hecho sol a lo Van Morrison y esta próxima semana me da igual. Lo único que sé al recordarme es que nuestra primera etapa creativa lo oculta todo, todo aquello que sólo una es capaz de ver ante los que ya no están o están lejos. Ya sabéis, un error en la niñez lleva años de olvido y vida.

No quiero enfrentarme al mundo, la timidez es sensata y cruel. Me quedo en la isla Ternura, siento los terremotos, los desencuentros, y la cautividad de quién sufre y está bien. El fracaso es un invento y el éxito su sinónimo, blablibú. Volvamos a lo de ceder, a lo de crecer, a lo de hacerse mayor y a todas las palabras que empiecen por ‘cr’. Porque crecer no se decide así que a esto no puedo negarme aunque me niegue, no puedo negarme a amar.

¿Os acordáis de vuestros errores de niñez? Pues adiós culpa y a escalar gotelé. Es broma y no es broma, es bruma. Pensemos ahora en todos los errores que nos quedan por realizar, hay derecho a suspirar y a perseguir a ese galgo que corre por timidez. No sé correr, no sé coser, y corro y coso. Me encanta repetir palabras como si así me asegurase de su existencia entre ambos, repetir amores, canciones, errores. En loop y hasta el final. Voy a volver a estudiar a los 37 años porque, la verdad, no me acuerdo de nada.

 

Canción del post:

 

 

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2 Comments on “Cedo mi juventud

  1. completita la entrada, toda mi niñez está siendo revisitada constantemente y a veces hasta en mi blog….

    mi primera vez por acá y acá me quedo…. saludos!!!

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