Stand by me

Una de las pesadillas más recurrentes de mi infancia y adolescencia es que después de volar por los cielos no podía, no sabía, aterrizar. Así que mi sueño favorito, volar, y mi peor pesadilla, no ser capaz de aterrizar, eran siempre el mismo sueño. Fue mi primera paradoja sin entender aún el concepto, porque quería tenerlo con todas mis fuerzas y también quería no tenerlo. Al despertar, recuerdo que me sentía muy mal y muy bien al mismo tiempo. Y volvía a tenerlo unos meses después, y otra vez. Años más tarde se lo conté a un psicoanalista y me propuso practicar aterrizajes de manera consciente, visualizándolos. Dedicamos sesiones enteras para hacerlo realidad, que si bajando los brazos con fuerza, que si buscando una explanada, que si imaginando a un perro que me esperase, que si diciendo unas palabras clave. Cerré los ojos con fuerza durante meses, tal vez años, escribiendo una solución interna. La gracia es que, a partir de entonces, nunca más he vuelto a tener ese sueño tan recurrente en mis primeras etapas de vida. Pero, al menos, entendí algo importante y es que disfruto tanto volando en el plano creativo que me cuesta horrores volver a la realidad; aunque deba hacerlo, aunque sea escribiendo aquí, haciéndome la cena o cortándome las uñas sin otra función que esa. ¿Sabéis cuando me acuerdo de este sueño que me marcó tanto? Pues cada día. Cada vez que bajo a la calle para pasear a mi perro Obi, he quedado con una amiga o con mi madre, voy a la frutería o a por hilos. Justo cuando el ascensor de mi edificio parece que ha llegado a la planta 0 pero antes hace un pequeño saltito de aterrizaje. Ese salto con el que me despertaba, feliz y no feliz. ^—*_¡A continuación otro sueño recurrente de la actualidad: Tom Hiddleston cantando “Stand by me”!

 

Tom Hiddleston cantando “Stand by me”:

 

 

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