Simulacro en la exposición


¿Qué es un simulacro? Un simulacro nos mostraba algo que parece ser. Simulacro es aquello que representaba una idea, objeto o situación, imitando a la realidad. Simulacro tiene su propio verbo: ‘Simular’. Simular que te has duchado aunque no te hayas lavado el cabello, simular que eres soltero porque quieres soltero, simular que tomas cerveza sin alcohol, simular un beso apasionado, simular una emoción, simular un helado de limón con puré de patatas. La simulación conllevaba creatividad y solía tener un propósito oculto. Un propósito oculto que puede ser lumínico u oscuro. Jean Baudrillard en sus ensayos parte siempre del ‘principio de simulación’, marcando así su nuevo significado en el arte postmoderno. Para Baudrillard el simulacro deja de ser una imitación de la Naturaleza y pasa a ser una imagen a semejanza de otra cosa, por lo que su significado queda totalmente contradicho al que os cuento al principio, introduciendo así ‘la falsificación’, ‘la producción’, y la ‘simulación en serie’, en su comprensión contemporánea. Convirtiéndose, el simulacro, en una forma vacía y que peligra ante nuestros abrazos. Ya en el Dadaísmo el ‘ready-made’ podía considerarse un simulacro desde Baudrillard, pues como él mismo escribió en su ensayo ‘La ilusión y la desilusión estéticas’: “Duchamp extrema las dos formas: el portabotellas, que queda sacado de su contexto, de su idea, de su función, se vuelve más real que lo real; y el arte se vuelve más arte que el arte, se vuelve transestético – una especie de transestética de la banalidad, de la insignificancia, de la nulidad, en la que se despliega hoy, para mí, la forma pura e indiferente del arte”. Y esto me hace pensar que, actualmente, muchas de las personas que visitamos galerías o centros de arte nos hemos vueltos indiferentes a las obras expuestas, motivo por el cual los artistas emergentes y sus comisarios buscan cada vez más nuestra complicidad en el acto de estar frente a ellas. ¡Ay, no sé si me explico, es que este fin de semana he vivido un simulacro en el CCCB! ^—*_¡Que hoy, en realidad, quería escribir sobre simulacro y amor, de allí la canción del día que os enlazo a continuación de este post!

 

Ay:

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2 Comments on “Simulacro en la exposición

  1. Pingback: La muela de una jirafa | dadanoias

  2. ¡Qué coincidencia! yo tengo varios dias dandole vuelta a Baudrillard, y no entendía de Baudrillard ese punto de partida del que hablas y que es simulacro. Mis reflexiones son más al “modelo”; “Todo simulacro se convierte en un modelo”. Y siempre intentando seguir un poco esto del rollo de la cyberfilosofía me preguntaba como los modelos terminaban de “modelar la realidad” y faltandome comprender el aspecto negativo del simulacro, se me hacía duro comprender cómo era posible que para Baudrillard toda esta dinámica termina con un efecto negativo en la sociedad. Cómo si de una simulación no se pudiese partir con algo positivo y terminar haciendo un modelo que termine modificando la realidad de forma positiva.

    Quizás la visión de pesimista de Baudrillard parte del punto de una interpretación de la realidad en donde la naturaleza está asociada a la verdad, a lo bello y a lo moral. Sin embargo, yo creo que la forma en que Baudrillard mira la naturaleza es el fondo una forma desnaturalizada.

    Para Baudrillard la forma en cómo se resuelve la dicotomía “Natural/Artificial”, se desenvuelve de mejor a peor. De verdad a mentira. De bello a Feo.

    Y yo con todo el respeto de Baudrillard creo que está equivocado. Que reducir el proceso dialéctico de la vida en ese modo es dejar por fuera un aspecto clave de la vida: La evolución. Baudrillard está dejando por fuera ese aspecto tan importante y por eso se vuelve en un moralista de lo que debe ser la naturaleza: Lo opuesto a lo artificial.

    Qué importa si un grupo de personas desarrolla una filia con los accidentes de automóvil. Si bien puede ser una simulación que en cierta medida modela la realidad, ¿en el fondo que importa?. Al final el proceso evolutivo decidirá cuál debe ser moral del asunto mediante la ley “Los más aptos sobreviven y se reproducen”. Y si una simulación no es la más apta entonces no podrá afectar la realidad.

    ¿Entonces qué necesidad hay de querer dar un juicio moral al hecho de que hay amantes que se aman luego que chocan en sus automóviles?

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