Eso es lo que siempre quise

Antes, cuando tenía una cita, hacía un post súper críptico que entendía todo el mundo pero que yo me pensaba que no. En el fondo es muy naïve creer que eres críptico, como escribir un post diciendo que estás en ‘otro lugar’ cuando en realidad te has ido unos días a Madrid y te pasas por su Jardín Botánico. Pero me lo perdono todo porque es tierno. El hecho es que el viernes tuve una cita especial, así que cociné mole con pollo y guacamole y hasta intenté ponerme guapa. La verdad es que fue muy bien, casi no quedó nada de hada. Y la conversación fue hermosa, creativa, repleta de sonrisas de soslayo y complicidad animada. No dejo de pensar en este viernes por la noche desde entonces. Hacía muchísimo tiempo que no sentía esta ilusión animosa. Me gustaría deciros que todo fue de película pero sigo siendo muy tímida para tal afirmación, porque fue diferente a un filmin. ¿No sé si es normal que a los 36 años una que fue tan suelta ahora sienta tanta importancia por lo que antes no? Pero me sentí súper bien, conectada con lo que iba sucediendo, que ya es mucho. Con páginas, ideas, piernas de aluminio y respeto. Como a las amapolas, que no hay que arrancarlas y si las coges mejor que sea del revés. Recuerdo, recuerdo, recuerdo, lo que ya no escribo. ¿Os acordáis del monólogo de Leire en la película ‘Piedras’? Pues después de Lisboa el cogote de su conductor de tranvía se ha hecho realidad. Con mi mejor amiga en la otra punta del mundo, pero siempre pensando en ella. Torpe, pero acertando las letras que quiero dar. Estoy tranquila, por fin. ^—*_¡Y tengo ganas, pequeñas, pero ganas de empezar otra vez!

 

Deseo, deseo, deseo:

 

 

If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!

Related posts:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *