Apegos Feroces, primera parte

¡Madre mía! Esta mañana he recibido el libro ‘Apegos Feroces’ de la escritora y activista Vivian Gornick y ya voy por la mitad, incapaz de dedicarme a otra cosa que no sea seguir y seguir leyendo hasta levitar de la silla. Estoy en shock. Es la primera vez en mi vida, en 36 años, que siento una empatía tan feroz con su narradora y autora, entre su madre y la mía, con ‘z’ de apego. Paseando y gesticulando, como urbanitas baldufas, mientras la vida cobra sentido a través de un legado que se me hace mujer, corporal. Leyendo conversaciones que ya he tenido con mi madre y preguntas que todavía no me he atrevido a formular. Recuerdo así a una terapeuta que un día me preguntó ‘cómo pienso’, una cuestión muy profunda y que en este libro se cuestiona y muestra de un modo imponente, maravilloso a la par. ¿Cómo explicarlo? Leerla es un vuelo alto, despegando desde el exterior que construye nuestro marco vital hasta el corazón. Un manifiesto a la sabiduría mujeril, a su legado en nosotras. Y me permito hacer una pausa, escribir este post, quedar con una amiga para ir luego a bailar, y terminarlo este finde. Aunque sé que este libro nunca terminará, que es de todas nosotras. ^—*_¡A continuación tres páginas subrayadas del principio y una canción preciosa, continuará!

Tres páginas subrayadas hasta ahora, voy por la mitad:

 

 

 

 

Y una canción preciosa:

 

 

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