Los girasoles del este

 

¿Sabías que cuando un girasol llega a su madurez deja de girar hacia el Sol? Sí, se debe a su reloj interno, y esto me ha hecho reflexionar sobre nosotros mismos. Os cuento, se ve que cuando los girasoles maduran se ‘asientan’ y dejan de crecer, empiezan a envejecer, y se quedan mirando hacia el este el resto de sus vidas. Parece triste, ¿verdad? Pues en realidad no lo es tanto ya que se ha descubierto que justo los girasoles maduros, los que ya no giran, son aquellos que más calor desprenden. Un calor adicional que les hace mucho más atractivos para los insectos polinizadores, como la Abeja Maya, logrando así más opciones para perpetuarse como especie e interacciones mucho más afectuosas con el resto del mundo. Y pienso en mi abuelita y lo cálida que fue siempre con todos, en el cariño tan grande que las madres de mi edad desprenden por sus criaturas, y me emociono. Es cierto que, gracias a la ciencia, la esperanza de vida humana nunca había sido tan larga pero miro hacia el este y allí estamos, mirando hacia el amanecer. Y me acuerdo de mi niñez y pienso en que se lo debo todo, lo bueno y lo malo, jugando a girar sobre mi cuerpo hasta marearme y caer de risa. Hasta que maduré y sentí un tipo de amor nuevo, más tranquilo, con roce de franela. Es hermoso lo que aprendemos de las flores al mirarnos. ^—*_¡Y todo esto que os cuento lo he descubierto porque hoy estaba triste y quería saber hacia dónde miran los girasoles cuando está nublado! Ahora lo sé, hacia el este.*A continuación una canción preciosa titulada ‘Deixa A Gira Girar’ de Os Tincoãs.
 

Deixa A Gira Girar:

 


 

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