La zona de la angustia

¿Sabes cuándo te has limado un milímetro de más una uña? Es un dolor inefable. A parte de esto, mi vida hoy se ha divido en dos actos, el primero ha sido convertir en plató mi comedor y el segundo ha sido leer sin pausa ‘Los sietes locos’ de Roberto Arlt. Subrayando el prólogo entero de su hija Mirta Arlt y lo que llevo de libro. ¿Estoy loca?, me pregunto al sentir el asesinato de la lima al pasar las páginas. Además, hay una mosca en mi estudio y Obi le tiene un miedo inexplicable, por lo que se ha pasado el día huyendo de ella. De debajo de la cama a su rincón del balcón, a lo Tetris. ¿Puede un perro volverse loco por una mosca? También existen los perros antihéroes, y las antiheroínas, le he dicho mientras rellenaba su cuenco de agua antes de salir de paseo. Al final, he matado a la mosca cuando estaba quieta, subrayando la siguiente frase del libro: ‘detenido pensaba que cada pesar una búho que saltaba de una rama a otra de su desdicha’. Jolín, creo me he vuelto a enamorar de un difunto aunque, lo reconozco, tengo ganas de que sea mañana. ^—*_¡A continuación seis fragmentos del prólogo de Mirta Arlt para el libro ‘Los siete Locos’ de Roberto Arlt!

 

Fragmentos del prólogo de Mirta Arlt para el libro ‘Los siete Locos’ de Roberto Arlt:

 

‘Jean-Paul Sartre ha trazado las coordenadas del hombre existencial de nuestro tiempo, una especia de prototipo que se perfila a través del ejemplo individual de Genet, y que sería a nuestros días lo quel caballero fue al Medioevo, el mercader al siglo XVII, el conquistador a la España del Renacimiento o el santo a los albores de la cristiandad’.

 

‘Ante esta vertebración de su temperamento Remo Erdosain emprenderá lo que Sartre denomina la ‘ascesis de la abyección’, es decir, una mística recorrida por el camino del absurdo. La realización sistemática del mal. Y todas sus capacidades estarán al servicio de revitalizar las posibilidades de mal que hay en él’.

 

‘La situación personal que condiciona la lente del autor y del personaje está definida en pocas palabras en el capítulo titulado “Los Sueños del inventor”: “Tenía necesidad de estar solo, de olvidarse de las voces humanas y de sentirse tan desligado de lo que lo rodeaba como un forastero en una ciudad en cuya estación perdió el tren”’.

 

‘Por el particular temple de su angustia creadora Roberto Arlt se asume en el personaje de ficción como el Genet de Sartre asume su ser abyecto. Autor y personaje conllevan ese mal “en orgullosa soledad” que llenan de invención y creación. Y en cada personaje de Los siete locos, lo novela más cátártica de Arlt, se puede detectar la interferencia de uno de los modos de ser del creador’.

 

‘En este estado de hipersensibilidad todo puede maravillar pero también sobrecoger. Las revelaciones son inesperadas, insólitos los entusiasmos, imprevisibles las reacciones. Naturalmente ese estado es el menos apto para la visión rasante u objetiva. Todo se vuelve un poco monstruoso; se registra con lenguaje figurado y por analogía’.

 

‘La revolución se juega de pronto en un nivel más ontológico que social, pues el hombre aspira a transformarse a sí mismo: “Yo soy mi espectador y me pregunto: ¿cuándo saltará mi coraje? Y ese es el acontecimiento que espero. Algún día algo monstruoso estallará en mí y yo me convertiré en otro hombre”’.

 

 

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